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Viajar

Viajar en España
VIAJE ABORTADO Y VISIÓN DEL INFIERNO (03-12-2007)
Hay veces que los domingos pueden resultar muy provechosos. Generalmente es un día que resulta tedioso pues al día siguiente se debe ir a trabajar. Sin embargo, hay personas que gozan de una energía increíble. Tal es el caso de mi mujer que pese a estudiar y trabajar se da el tiempo de hacer pequeños viajes en compañía de sus menores hijas. Este ha sido tema de discusión en reiteradas oportunidades pues quien escribe definitivamente no puede seguir su paso. En efecto, mi mujer muchas veces me ha echado en cara que casi nunca viajo con ella y no le falta razón. En ese sentido ambos tenemos directrices distintas. En mi caso prefiero aprovechar los domingos para quedarme en casa leyendo y poniendo orden en mi colección de discos. El fin de semana no fue distinto y mi mujer planificó un pequeño viaje al interior del país junto con sus dos menores hijas, por mero trámite y cortesía me consultaron pero por supuesto me negué, aunque esta vez hice un apequeña concesión con ellas y las acompañé durante los dos primeros días del viaje. En efecto, la idea para mí era partir junto a ellas el viernes por la noche, luego de nuestras obligaciones laborales, y regresar el sábado por la noche o a más tardar el domingo en la mañana. Afortunadamente mi mujer entendió el punto y acordamos ir y venir juntos del viaje.

Fue divertido planificar el viaje juntos, no era gran cosa, como digo, era un pequeño traslado al interior del país, un viaje que no nos tomara más de cuatro horas para poder disfrutar del mismo. El destino elegido fue Lérida. Al llegar nos topamos con un clima un tanto húmedo, lo cual me produjo una alergia espantosa, no dejaba de estornudar por buen rato y me incomodé. Intenté disfrutar del viaje pero me era imposible con la nariz destilando agua todo el tiempo. Hasta allí llegué y me tuve que dar media vuelta para regresar. Por supuesto no les iba a aguar la fiesta a mi mujer y sus hijas así que les dije que le sugerí quedarse. Por mi parte abordé el bus de regreso a Barcelona y en el camino fui mejorando, llegué a pensar que tenía alergia a los viajes, pero no, definitivamente fue la humedad del ambiente lo que me tuvo a mal traer. Para el sábado en la tarde ya estaba cómodamente instalado en casa y tenía gran libertad para iniciar el trabajo de limpieza de libros y revistas. Como venía de un aparatoso episodio de alergia, decidí enfundarme en una mascarilla antes de iniciar el proceso. Fue una buena idea y pude avanzar en gran forma con la limpieza de la biblioteca, todo quedó limpio y clasificado. Todo lo que quedaba del sábado se fue prácticamente allí y, rendido, me fui a dormir temprano.

El despertador me ponía en pie a las seis de la mañana del día domingo. Me di una prolongada ducha de agua tibia, me vestí y salí en busca del diario. Ya de regreso tomé un breve desayuno mientras contemplaba mi obra, orgulloso. Decidí ver u poco de televisión mientras cogía fuerzas para continuar con el orden de mi colección de discos. Fue así que, de casualidad, me enganché con un especial científico que al parecer recién había dado inicio. El programa en cuestión era acerca de las posibilidades del choque de un asteroide con La Tierra. Ese tema me resultaba fascinante y me olvidé por completo de lo que tenía planificado hacer. En el especial pude ver que si bien es cierto las posibilidades de una colisión son mínimas, no se puede descartar por completo y, lo que es más, los científicos ya están casi seguros que para el 29 de Abril del año 2029, un asteroide estará a tan sólo cinco radios de distancia de la órbita terrestre, lo que podría representar un gran riesgo de impacto. Analizando las posibilidades, los científicos se han puesto en el peor de los escenarios y han calculado que bastaría una desviación mínima de la trayectoria del asteroide (lo que incluso puede ocurrir por un reflejo solar) para que éste caiga en el campo de atracción de La Tierra.

El especial presentaba además una idea de cómo fue La Tierra luego de que un asteroide impactará en la Península de Yucatán hace millones de años, poniendo fin a la era de los dinosaurios. El escenario era realmente de Apocalipsis, con una nube caliente cubriendo casi por completo la faz de La Tierra, el suelo además estaba muy caliente, era como estar dentro de un horno gigante y sólo las especies que se pudieron sumergir en el agua o enterrar en tierra, lograron sobrevivir. Toda la cadena alimenticia se vio afectada por años y el escenario de la vida en La Tierra cambió en un segundo. Algo similar podía ocurrir y los científicos ya han montado siete observatorios ubicados estratégicamente en todo el planeta para monitorear posibles asteroides en curso de colisión con nuestro mundo. Además ya idean formas de mitigar estos posibles impactos en base a técnicas que van desde el uso de bombas nucleares hasta el uso de un gran espejo refractor de rayos solares que pueda desviar unos cuantos kilómetros la trayectoria de un amenazador asteroide. Sin duda ese domingo aprendí más que en todos los viajes que he realizado.
Publicado por viajar a 18:14:01 in Viajar | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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