QUE VIAJE LA VIEJA (29-11-2007)
Nunca llegaré a entender ciertas actitudes o decisiones de algunas personas que no quieren participar de una reunión, simplemente porque tienen algún familiar enfermo. Que no se mal entienda, no me refiero a un familiar gravemente enfermo o en un delicado estado de salud. En el caso que comento, se trata de una celebración muy particular que la familia siempre tiene en los primeros días de Diciembre ya que cada integrante tiene a su vez su propia familia y resulta muy difícil que se concrete un encuentro en las fechas correspondientes a Navidad y Año Nuevo. Por esta razón decidimos hace algunos años que nos reuniríamos todos el primer fin de semana del ajetreado mes de Diciembre. Para este propósito, algunos de nosotros nos vemos en la necesidad de viajar para trasladarnos al punto de reunión que, por cierto, rota cada año. Este año el encuentro familiar se realizará en Madrid, en mi casa. Sin embargo mi madre ha anunciado que no estará presente porque una de mis hermanas acaba de ser operada. Ustedes pensarán que la razón le asiste, pues déjenme decirles que no, ya que mi hermana ha sido operada pero se trató de una cirugía que no revistió mayor complicación. Simplemente le retiraron una hernia que se le había formado en una de las vértebras lumbares, la operación fue exitosa, hecha con la técnica de la microcirugía, por lo que fue dada de alta tan sólo al tercer día y ya puede realizar prácticamente cualquier actividad. Evidentemente tampoco podrá estar presente en la reunión pues eso implicaría que haga un vuelo en avión desde Barcelona.
La que si no tiene disculpas es mi madre, ya que parece que ella hubiese sido la operada. Su argumento la verdad es muy débil puesto que mi propia hermana operada le ha sugerido que asista ya que ella tiene su propia familia quien vela por ella, además se encuentra evolucionando perfectamente. Tampoco se puede argumentar ancianidad porque mi madre tiene más de setenta años pero cuenta con más energía que un huracán de grado cinco, además fue ella misma la que capitaneó este tipo de reuniones familiares desde un inicio. Las buenas noticias son que mi padre se ha alineado con el resto de la familia y ha amenazado con dejar pagando a mi madre y tomar el primer vuelo del fin de semana rumbo a Madrid. Finalmente creo que mi madre terminará cediendo ante la presión familiar y asistirá a nuestro encuentro. Creo yo que este asunto se debe a la férrea crianza que aquella generación tuvo y creen que representa una falta de respeto divertirse mientras otros sufren. Lo anecdótico es que aquí nadie está sufriendo y nadie más piensa como ella, ni siquiera mi padre. ¿Y ustedes?
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viajar a 20:47:56 in
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