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Viajar

Viajar en España
Llegando a Egipto (14-09-2007)

Al iniciar uno de los viajes que más había esperado,  me encontraba bastante inquieto pues no sabía si todas mis expectativas iban a ser cubiertas. La agencia de viajes me había asegurado que todo estaba bajo control y que todo lo que deseaba hacer mientras durara mi estancia en Egipto lo podría realizar con la mayor tranquilidad. Por esa parte estaba más tranquilo, sin embargo no llegaba a calmarme del todo. Era también la primera vez que iba a realizar un vieja al exterior y deseaba que todo saliera bien, sentía que había cosas que no iba a poder controlar

 

Hasta que llegué a la tierra de los faraones no pude sacarme esa impaciencia. Pero ya una vez allí, pude observar todas aquellas cosas que a través de fotos, y de imágenes en la televisión había visto tantas veces que ya hasta me parecían familiares. Empecé a andar por el aeropuerto, esperando que las maletas aparecieran; y no tardaron mucho. Según me había contado un amigo era bastante posible que demoraran en aparecer, pero como ahora las tenía ya conmigo, empezaba a sentir que podía tener más tranquilidad en este viaje. Tomé un taxi que me llevó hasta la zona hotelera, y allí me hospedé en un hotel bastante grande y además muy bonito, era lo bastante moderno como para  que quienes allí se hospedaban quedaran satisfechos. Pero una de las mejores cosas era que se encontraba cerca de las pirámides. En realidad eran varios los que se situaban cerca de ellas, pero este tenía una vista ejemplar, que de no haber sido por la neblina, me hubiera dejado tomar mejores fotos para recordar exactamente ese detalle.

 

Después de descansar un poco en el hotel, salí por la ciudad. Mi jornada turística, con guía incluido, recién iba a comenzar al siguiente día. Por eso tenía, por ahora, toda la tarde para ir conociendo un poco más, por mi cuenta, la ciudad. Me impresionó ver la gran cantidad de vendedores, o mercaderes, que ofrecían sus productos a los turistas. En un principio no me acercaba, me parecían tantos que creía que en cualquier momento podían hacer algo para robarle a los turistas. Pero estaba totalmente equivocado, mientras seguía andando veía como todos vendían a los visitantes los recuerdos de su estancia en El Cairo.

 

Viajar solo a tan lejano país fue a la vez bueno y malo. Lo primero porque me permitió ir por los lugares que yo deseara sin tener que estar pendiente de los antojos o deseos de alguien más, pero por otro lado, cuando volviera, no tendría con quien recordar tan bella anécdota. Tan sólo podría contarla a mis amigos y hacer que ellos se imaginen lo bueno que fue, mas no tendría la oportunidad de que alguien más me hiciera recordar lo que había vivido. Sin embargo, después de tanto paseo, ese primer día y de pensar en si debí trae a alguien que me acompañe, me encontré con un grupo de turistas con los que iba a compartir el bus, y todo el recorrido, por varios días más, de manera que no estaría solo y podría conocer los enigmas de Egipto en compañía.

Publicado por viajar a 19:10:52 in Viajar | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Emocionante visita a Grecia (13-09-2007)

Hemos entrado en el túnel que nos lleva hacia el avión y delante de mí están mis amigos. Todos muy risueños por la encantadora semana que vamos a vivir fuera del país disfrutando de la magnificencia histórica y cultural de Grecia. Ya cerca de la ciudad, sobrevolándola en el avión, se siente la emoción de todos los pasajeros de saber que estamos arribando a Atenas, esa ciudad que hace muchos siglos fue la fuente de la cultura más rica que se nos haya entregado y que permanece aún muy fresca en la cabeza de todos los habitantes de este planeta. La misma ciudad que pudo haber sido llamada, durante su época de mayor esplendor, su siglo de oro, la capital mundial de la cultura por ofrecer a sus habitante la posibilidad de disfrutar de cientos de posibilidades de aprender al lado de los más grandes maestros los secretos del pensamiento humano, así como las técnicas más ocultas y más desarrolladas para desempeñarse en cualquier campo del arte que se practicara por esos tiempos. Es, de esta forma, que el punto más alto de Grecia se puede ejemplificar por los frutos que hoy conocemos de sus hijos más reconocidos entre los que se cuentan filósofos, escritores, deportistas, políticos, etc.

 

Una vez en el centro de la ciudad, lo más atractivo, o al menos lo primero que queríamos conocer, era el Partenón. Siempre habíamos oído hablar de él, además la fama con la que cuenta, y la belleza de la que se habla, no pudo dejarnos tranquilos, y nosotros pedimos al guía ir inmediatamente hacia allá. Nos dijo que era lo que los turistas siempre pedían ver, y que tenían mucha razón en querer conocerlo pues era “impresionante su fuerza, además de tener decoraciones muy artísticas que bien valían los elogios”, pero que Grecia, y sobre todo Atenas, era mucho más que sólo el Partenón. Por el momento no nos dijo nada más y nos llevó a visitar el lugar que tanto habíamos esperado. Vimos, deslumbrados sus columnas sosteniendo el techo gigante que sobre nosotros parecía como que flotaba. Ahora sí estábamos contentos. Sin embargo no sabíamos lo que luego ocurriría.

 

Luego de salir, nuestro guía de viajes nos dijo, “ahora lo que les prometí”, se refería a que nos había dicho antes que la ciudad era mucho más que el Partenón. Entonces subimos al auto que no esperaba afuera, y mucho más entusiasmadotas ahora que antes, esperamos ver algo mejor. Sin duda, todo lo que comentábamos en el transcurso era qué podía ser mucho mejor que la visita que acabábamos de concluir. Pensábamos en un solo lugar, otra maravilla de la cultura clásica que siglos atrás se había desarrollado por donde ahora nosotros andábamos. Pero fue grande nuestra sorpresa cuando descubrimos que no era nada por el estilo. Llegamos al centro de la ciudad y pronto pudimos comprender que no era sólo eso lo que maravillaba a los habitantes de la ciudad. Tanto las muestras de la arquitectura más antigua, como de los mejores ejemplos del vanguardismo del siglo XXI en el arte de la construcción estaban mezclados, juntos en un universo de contrastes ejemplares.

 

Fue así como descubrimos la grandeza y la diversidad en la maravilla de visitar Atenas.  Con toda la muestra de la riqueza cultural con la que cuenta: la de hace más de 5000 años y la del siglo presente.

Publicado por viajar a 17:39:51 in Viajar | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
La sensación del paraíso (11-09-2007)

El hecho de viajar en avión puede llegar a ser un poco estresante si se ha decidido llegar a cualquier otra parte del planeta mediante ese medio. Este temor se da sobre todo si es la primera vez que se experimenta estar a gran altura y atravesando la inmensidad azul del cielo sobre la otra inmensidad azul del mar. Sin embargo, todo puede estar muy tranquilo en el avión cuando estamos en él: las aeromozas atendiendo muy amablemente a los pasajeros que piden sus servicios, estos disfrutando de su viaje, y uno mismo pensando en el destino que nos espera, el cual borrará todo aquello que nos preocupa de nuestra mente una vez que hayamos llegado a tierra y sintamos el aroma caribeño rodeando todo el lugar.

 

Hoy en día el caribe es un destino especial para gran parte del mundo, de América y Europa sobre todo, que desea descansar y divertirse, en toda la extensión de la palabra; disfrutando cada momento de los paisajes paradisíacos que ostentan estos países ubicados en el centro del continente americano. La imagen de la palmera de color verde intenso que con su sombra protege del inmenso sol, sobre la blanca arena bañada por un mar tan transparente que se puede ver donde uno pisa, está en la cabeza de todos los turistas como símbolo del edén terrenal. Pero no sólo se queda ahí, sino que ésta es la figura que corona la pared de las agencias de viajes que con mucho ánimo invitan a los próximos viajeros a disfrutar de tan hermosas playas y de tan delicada belleza que la naturaleza concentró de forma magnífica en un pedazo del planeta.

 

Una vez que se ha llegado a uno de los encantadores países de la región caribeña, lo primero que se quiere hacer es llegar lo más rápido que se pueda a sus orillas y disfrutar de un chapuzón en sus aguas cristalinas y refrescantes, o tan sólo quedarse en una silla contemplando a los demás, mientras el dorado rey sol termina de dorarlo a uno hasta parecer cocinado, todo para poder estar acorde y no desentonar con los matices playeros que la gente muy orgullosa ostenta sin pensar en más cuando camina casi desvestida por las orillas o la cercanía de las playas.

 

Es difícil decidirse qué hacer cada día que dure la estancia en esta tierra inigualable. De por sí, se quiere visitar cada rincón de la ciudad, que ofrece al visitante experiencias y cosas oriundas que podrán ser más tarde comentadas entre amigos; pero también hay gran cantidad de deportes de aventura que lo esperan a uno para poder sentir emociones elevadas de adrenalina. Sea cual sea la naturaleza del turista, tanto si desea conocer la ciudad, o si desea adentrase en los lugares menos urbanizados, para no olvidarlos jamás, viajar al caribe constituye, con sus playas, sus ciudades, su gente, su sol, poder establecer una conexión directa entre el viaje realizado y la sensación total de estar en el mejor lugar del mundo.
Publicado por viajar a 18:29:14 in Viajar | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Nuevos rumbos (10-09-2007)

Las personas podemos vivir la mayoría del año en una sola ciudad, “estancados”, sin movernos de ella, más que por motivos que se nos hayan generado y presentado como emergencias. Por lo cual muchas personas que no están acostumbradas a mantenerse en un solo lugar por una cantidad de tiempo tan grande (los meses de trabajo pueden parecer, para muchos una eternidad, y ver muy lejana la fecha de vacaciones) ansían con elevada emoción que llegue esa parte del año en la que son libres para viajar a cualquier parte con tal de dejar atrás lo que los aturde y los lleva a querer desaparecer, entre los turistas, como para siempre si fueran uno más, disfrutando de los bellos paisajes, de la tranquilidad del mar, del aroma de las montañas, de lo moderno de las ciudades, de lo tradicional de otras, lo mejor de cada sitio, en fin, que los atrae por muchos motivos.

 

Por ello es que cualquier buen lugar se convierte en un destino apasionante cuando se tiene las ganas de escapar y conocer a través de un barco, de un auto o de viajar en tren, o, mejor aún de viajar en avión, los parajes que nos detendrán con su magnifico encanto en un estado de ensueño, relajando hasta ya no poder cada unos de nuestro pensamientos tan sólo con saber que estamos apartados del estrés y del entorno envolvente de lo urbano, al cual estamos acostumbrados.

 

De esta manera, encontrarse en una ciudad distinta, o fuera del país puede traer al espíritu la impresión de haber transmutado y de estar en un paraíso, tan sólo por el hecho de encontrar, al voltear una esquina cualquiera, algún nuevo espectáculo que nos deleite y que forme parte de las memorias que jamás se elevarán y desaparecerán de nuestra cabeza. O también por conocer esas personas que más adelante no sólo serán compañeros de viajes, sino amigos que llevarán junto a nosotros el mismo deseo de seguir conociendo ambientes nuevos para explorar. Así por ejemplo, al haber tomado la decisión de viajar solo, se podrán encontrar personas, que tal vez con la misma decisión o no, serán, para próximos viajes la compañía perfecta para aprender más sobre el inmenso mundo, que espera nuevos visitantes siempre.

 

Conocer las rutas, de Europa, por ejemplo a través de un auto, junto a amigos puede ser una gran experiencia de la que se obtendrán momentos de diversión, que difícilmente podrán ser borrados. Ver cómo se abren los caminos a ambos lados de la carretera, con la inmensidad de campos, la aparición  de montañas, el aroma de verdor, y la soledad de una larga franja en medio de todo ello, por la cual avanzamos, puede ser la excusa perfecta para intentar llegar a un nuevo destino cada vez que nos lo propongamos. Con el ánimo bien arriba, y las maletas preparadas para llegar a donde nos lleve el coche, conducido por las expectativas, estamos preparados para arribar al destino que mejor nos parezca, aunque las condiciones no sean las de un hotel cinco estrellas. Las ganas de conocer y de sentirse libres son lo suficientemente responsables de llevarnos por nuevos rumbos. 

Publicado por viajar a 17:25:01 in Viajar | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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