Definitivamente hay gente que se le vuelan los tapones. No hay otra explicación. Britney Spears, esta joven y bonita aún (aunque realmente desgastada por el uso del abuso) artista de la música pop un día lo tuvo todo. Era realmente una bendita entre muchos, porque simpatía, talento y belleza iban de la mano en su persona angelical y rubia como dicen por el Norte. Sin embargo, de un día para otro, todo acabó en una terrible pesadilla. No quiero hablar de cómo fue degradándose de forma personal desde sus tiempos juveniles e inocentes del Club Disney, ¡del que ahora se dice cada cosa!, ni de cómo fue abusando del escándalo y de lo ruidoso para avanzar en su carrera, práctica generalmente utilizada por gente sin talento, que no era su caso; tampoco me meteré en su caída en todo vicio y exceso; de sus matrimonios, su internado en la clínica aquella o la rapada de cabeza. Quiero hablar de sus rollos personales, los de su casa, que le amargan la vida.
Las autoridades norteamericanas la tienen en salsa por múltiples denuncias de maternidad irresponsable. No la consideran apta para cuidar de sus propios hijos, lo que en sí es triste, una demostración patente de su incompetencia para manejarse como una persona adulta, o una medianamente normal. Claro, no será la primera persona en el mundo poco capaz para conducirse con inteligencia, ni será la primera o única en ser la peor madre del mundo, pero sin embargo, es lamentable. Mucha gente cree algo injusto que se le investigue, y opinan que tan sólo es un ataque propagandístico de alguien que desea darse a conocer; el juicio llevado sin testigos o pruebas concretas contra Michael Jackson hizo mucho daño a la credibilidad en las leyes. Pero en este caso sus apariciones públicas, y de muchas zonas no públicas sino púdicas, así como su conducta claramente inapropiada, intoxicada, y las prueba gráficas documentadas donde se observa que deja caer a los niños, han terminado por colmar la medida. Nada más con eso, sin necesidad de estudiar su rapada en una clínica para desintoxicarse de la que salió peor, o los videos donde afeita sus piernas con navajas.
Ahora muchos temen por los infantes, ya que van a caer en manos del padre, Kevin Federline, de quien todos dicen que es una joyita, y que al fin dará la gran mordida, resolviéndose la vida para siempre, y sin garantías de que los niños estén mejor con él. Aunque por un lado, el tipo algo de sentido común debe tener; y el hecho de que precisamente él, con todos sus defectos, sea el padre, es otro indicativo del estado mental de la joven cantante, y de su criterio. Uno se pregunta a estas alturas, y ¿los abuelos de esos niños dónde estaban y qué hacían mientras la joven chapaleaba en la vulgaridad y los vicios? ¿No hubo nadie que pudiera influir en esta jovencita al menos para salvar la responsabilidad de cara al público? Tal vez la niña es tan inestable que no escucha a nadie, o estos no lo intentaron, o no les importó... o todo lo heredó la chica de ellos.
Podría decirse que antes que ella, otras cayeron en el exceso, como la misma Madonna; pero quien quiera creer que esa mujer utilizó ciertas armas de la forma en que esta lo hace, se engaña. Madonna siempre tuvo visión, aún con sus escándalos supo mantener la clase. No eran las suyas acciones de una loquita, eran la obra de una mujer inteligente, astuta, que sabía a dónde quería llegar, cómo deseaba hacerlo, y una vez allí, pretendía sostenerse. El video donde canta con Cristina Aguilera y Britney, es prueba de ello. Y pensándolo bien, desde ese beso la jovencita pareció estropearse, tal vez besar a Madonna sea peligroso, tal vez sus labios son de fuego. Pero la mujer se movía en su medio, sabía a las otras dos en ascenso y quiso controlarlas, que el mundo notara que ella les daba la bienvenida, como la gran reina a las princesitas. De Madonna puede decirse que es una gran artista, pero también una fría mujer de negocios que sabe cómo moverse.
Cristina es un caso aparte también. Será porque tengo más de treinta y tantos, y no aprecio tanto una carita ya. Siempre he considerado que la Aguilera es más cantante y que tiene más talento que la catirita, o será porque fui y soy un fanático del video de Madame Marmalade. La Aguilera también se ha movido con cierta escabrosidad, pero sin rebasar ese límite del mal gusto e insania. Hablando con un tipo más joven, este me decía que Britney todavía está buena'. Yo le dije que me gustaba más Cristina porque tenía cara de... zorrona, de que sabía hacerlo'. Britney era como esa muchacha bonita del liceo, algo idiota e irresponsable que intenta destacar como sea y comienza a entregarlo... todo, cayendo en errores que cree la harán popular y querida. Cristina era como esa muchacha que no parecía tan bonita, pero atraía, a la le que gustaba divertirse, la que parecía exótica, sexy, y hacía sus cosillas, pero guardando las apariencias, moviéndose con dominio.
Podría alegarse que esta niña, la Spears, no estaba preparada para manejar su vida como niña que fue famosa, que estuvo bajo los reflectores y debió crecer a la vista de todo el mundo; sin embargo, me resulta difícil de creer que cayera en cuentos y trampas. Que hace veinte años atrás engañaran a las muchachas para prostituirlas con el cuento de una carrera artística, o que se le indujera a consumir pastillas y otros fármacos como una manera de relajarse', no funciona hoy. Todas esas cabecitas de ñame como París, Lohan y Britney deben haber pasado, aunque fuera un día de sus vidas, por una escuela y oír que las drogas y el exceso de alcohol hacen daño. La única explicación es que sean... brutas. Definitivamente la plata no compra clase ni sentido común, lo que es una lástima.
De verdad, da cosa presenciar todos los problemas de esta muchachita tonta y necia, fue como cuando París Hilton fue reenviada a prisión, que lloraba, tarde, sin entender que debió parar antes; pero sin embargo daba algo de pesar verla sufrir. Son un desastre, gozan escandalizando y llamando la atención de esa manera, pero en el fondo son unas pobres infelices. Ojalá sean problemas que se curen con algo más de edad.
Julio César.