PODRÍA PASARLE A CUALQUIERA (15-06-2008)

-Ahhh... ¡Nooo! No... No te detengas...
Marcos tuvo un percance esa mañana con su carro, y totalmente vestido de saco y corbata, como debe ser para un joven gerente, llamó una moto taxi. El tipo era de buena pinta, reconoció él como hombre que va a gimnasios, y se fue con él. El sujeto le dijo de cortar camino por una calleja y se metieron, para estacionar en ese lugar. Marcos se inquietó, no sabía qué ocurría. Duró poco la confusión. Otro tipo, un moreno enorme, salió de las sombras. A fuerza de empujones, gritos, insultos, golpes con macanas tipo policiales, y navajas acariciando sus pómulos, fue reducido. Le amarraron las manos mientras le destrozaban las ropas entre risitas sádicas. Su boca se vio obligada a abrirse para... suplicar, pero esos tipos eran malosos y lo pusieron a tragar esas macanotas que cargaban, hondo, por turnos, y de las dos a un tiempo. Dedos crueles lo jorungaron metiéndosele con fuerza... en las carnes. Ahora lo sometían con un juguetito extraño, que lo hacía gritar mucho, al principio de miedo, humillación y dolor, ahora de gusto. Tal vez porque el sujeto le dijo que era eso, un juguetito. Y los juguetitos no dan miedo, ¿verdad? Sin embargo, jadeando, sudado y enrojecido, viendo como se bamboleaban en la nada esas enormes y babeantes... macanas, el joven sabía que todavía le faltaba probar algo nuevo. Pero como ya le picaba, palpitaba y lo tenía mojadito, no se inquietó tanto. Al salir de ahí, si salía, mandaría a revisar muy bien el carro. O sí no, se compraba uno nuevo.
Julio César.
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Julio Csar a 02:55:33 in
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TARDE DE PRÁCTICAS (19-05-2008)

Pertenecer al equipo era el sueño de todos.
-Suéltame, carajo... Ahhh... -gruñó Sergio mientras le halaba el bañador a Tony, al tiempo que este le hacía lo propio con una mano y con la otra le pellizcaba rudamente la tetilla; ya saben, juegos de hombres.
-Ustedes siempre andan con esas vainas. gruñó Miguel, intentando no mirarlos, preocupado como estaba por su bañador inflamado.
-No mientas, Sergio, ten encanta que te meta mano... y bajarme el bañador. Creo que te gusta cuando te goleó en la espalda con este amiguito... -rió el catire.
Y eso era cada vez que el equipo de polo acuático universitario se reunía para practicar. Las gradas vivían llenas de mirones, muchos con cámaras, filmadoras, algunos con algo en sus pelotas que los hace rascarse mucho... aunque era difícil saberlo ya que sus caderas iban cubiertas con un saco o algo así mientras lo hacían. Sergio, capitán y entrenador las pasaba muy duras y envarado... ensayando con esos chicos. Todo eran risas, apretones, empujones, manos que halaban un bañador, dedos que se metían, paquetes apretados bajo el agua, a veces con los dientes de uno de ellos nadando. Sí era un trabajo difícil que lo tensaba mucho... y no era raro que descargara, como la mayoría de los chicos, sus... tensiones dentro del agua; aunque las dos últimas veces las descargó todas en otro lado... ¡Ese catire siempre con esa boca abierta bajo el agua!
Julio César.
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Julio Csar a 04:03:36 in
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DEPORTE DE HOMBRES (11-05-2008)

Sudor y jadeos, pero los socios deseaban trusas más chicas...
Los musculosos y oleosos cuerpos se frotan, pegan y luchan. Germán tiene sus pómulos rojos, por el esfuerzo, pero también por el peso y calor de Vicente a sus espaldas. Cuando el evidente y cálido bulto pegó en su mejilla, gimió contenido, sintiéndose alebrestado... cosa que Vicente notó mientras atenazaba su muslo arriba, antes de variar de objetivo, como al descuido, dándole un apretón que lo estremeció todo a ambos. Parecen congelarse así, con Vicente de cabeza tocando y apretando leve, mientras atenaza una tetilla del otro. Germán siente que se muere (¿tal vez vencido? No parece) y descansa su rostro en la pelvis del otro, sintiendo el caliente y agradable alivio. El publico, con ojos ávidos, deseaba más, y gritaba: atrápaselo con la boca; métele la mano; lo tienes ya, cógelo bien...
Julio César.
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Julio Csar a 04:21:49 in
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¡POBRE HUMANIDAD! (27-03-2008)

Verga, lo van a cabalgar otra vez...
Maldita sea, pensó el equino, yo con esta sed y este carajo ya anda en sus vainas.... Para el animal no había misterio, cada viernes en la tarde, el chico de la cuadra hacia sus oficios con la camisa abierta así como el botón del pantalón, luciendo sus botas más lustrosas. Siempre llegaba uno de esos militares, a veces reconocía a uno que iba mucho, otras eran sujetos distintos. A veces iban de dos, una vez fueron cuatro y aún él debió admitir que no habría soportado que se le montaran así. Que entrara este, grandote, con la mano metida agarrándose una porra que ya abultaba feo... curiosamente parecida a la de chico de la cuadra, no le extrañaba. Relincha molesto, sabía cómo era la vaina. Él con sed y el chico se agacha y bebe; le acarician la corva, lo ponen en cuatro patas y con el mango de la escoba con la que jamás aseaba el establo, jugarían un rato haciéndole algo que lo hacía gritar feliz, aunque no tan feliz como cuando lo montaban, a pelo, sin silla, y lo cabalgaban por todo ese establo. Botando aire, mientras ya oye los uggg... hummm... del chico tragando, el caballo sabe que tendrá que esperar por su agua y su alfalfa. ¡No había derecho!
Julio César.
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Julio Csar a 03:29:04 in
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GOKÚ ESTÁ GOZANDO LAS BOLAS DEL DRAGÓN (11-02-2008)

Era un salvaje...
-Ahhh... así... así... más fuerte, más... -exigía el sudoroso y gruñente súper zayayín, subiendo y bajando con violencia sobre la dura y colorada mole que taladraba el túnel cerrado hasta hace poco.
-Espera, Gokú, me lo vas a doblar... ¡Hummm...! -gemía satisfecho ante los apretones, halones y succiones del cálido canal sobre el taladro, que resistía.
-Déjate de maricadas, sí es de titanio, y está tan caliente y tan... Ahhh... ahí, dale ahí, encontraste el punto débil que hace estallar...
Mierda, este tipo no me va a dejar escapar. Tengo dándole treinta minutos y sigue gritando por más acción dura. Se ve que es un súper hombre, voy a necesitar que vengas mis amigos y me ayuden con esta titánica obra
-Coño, concéntrate en esto y deja de pensar en otras vainas, el taladro casi se sale. Disciplina, guerrero... disciplina y... Ohhh sí, dámelo todo. Parece una barra al rojo vivo... -y comenzó a cabalgar con más fuerza, ya iba siendo hora de encontrarse con Milk, y ella no entendería que hacía eso para robarle al tipo una de las bolas del dragón, aunque antes quiso probar esas bolas...
Julio César.
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Julio Csar a 03:41:48 in
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