Por supuesto que estoy en contra del abuso contra los animales. De verdad no me agradan ni los coleos, las peleas de gallos o perros, ni el toreo. ¿Para qué carajo se lastima o martiriza a un ser indefenso sin un propósito determinado, como no sea por sadismo? Y al sádico hay que aislarlo y encerrarlo, no vaya a convertirse luego en un problema para todo el mundo. En líneas generales estoy a favor de esa gente que protesta, grita y denuncia el abuso a los animales, pero con límites. Jamás estaré en contra de comer carne, de ningún tipo (no humana, claro), sea gallinas, cerdo, vacuno, pescados u otros. Excepto conejo, por cosas particulares no me agrada que los maten, pero no puedo evitar que otros los encuentren sabrosos'. La reacción a las medicinas experimentales no pueden estudiarse en humanos, es de lógica, por lo tanto deben seguir haciéndose en animales; aunque quiero hacer una aclaratoria, investigar como 'mejorar' una súper gripe, un nuevo germen corrosivo come carne, un gas letal, un virus virulento... no es ningún avance médico. Eso es fabricación de armas, y unas bien peligrosas, cosa que debería ser sancionada e impedida. En este caso sí apruebo que quien invente o descubra algo así, lo use en sus hijos. Claro, los defensores de los derechos humanos dirán que los hijos no tienen la culpa, permítanme discrepar: si son hijos de un degenerado tan visible y evidente, son degeneraditos también. Y creo en la prevención, si alguien viaja el en tiempo debe, forzosamente parar en Viena y matar a Hitler en su cuna, ¿qué dudas caben?
Pero el apoyo a muchas de estas organizaciones se hace difícil por su fariseísmo e hipocresía. Son tan falsos que dan escalofríos. Hace tiempo leí que alguien había atacado con pintura creo que a Condoleezza Rice, una pro verde, igual que criticaban a Jennifer López, porque usaba un abrigo de piel. Ahora mismo Luís Figo, ese genial futbolista portugués, uno realmente bueno aunque de mal talante y malas pulgas (deberían quererlo por llevarlas encima) se metió en tremendo lío porque, aparentemente, mató a un gato. Cómo gritan para señalarlo, parecen locos, con ojos destemplados, botando espumas por esas bocas frente a las cámaras. Pero lo hacen por pantalla, por aparentar. Hace tiempo en Caracas, frente a la sede del diario El Nacional, un grupo de afectos al gobierno dizque socialista y popular' de Hugo Chávez, se reunió para criticar a la prensa. Allí mataron y destriparon gran cantidad de gallinas y gatos. Eso jamás fue reseñado en la prensa europea o esa norteamericana, tan amantes de los animales. Y eso que se hizo la denuncia con los llamados grupos ecológicos y verdes'; pero no les convenía molestarse', no les convenía meterse con eso ya que muchos canales de financiamiento para estas organizaciones pasan por un pequeña alcabala conformada entre Caracas, el territorio de la narco guerrilla y La Habana. Igual ocurrió cuando seguidores de Evo Morales, para intimidar a un grupo de disputados de oposición, mataron y destriparon animales, arrojando sus viseras en gestos de amenazas.
Pero claro, entre perseguir a la Rice, a la López o al Figo, o meterse con un energúmeno que puede mandarlos a lavarse esos... paltó, fuera de que envían dinero a costosos lobbys, es preferible atacar a aquellos, que dan más centimetraje y conllevan menos problemas. Cualquiera de esos gritones de oficios, a quienes les duele el martirio de un toro en España, pero no un gato descabezado en Caracas, sabe que puede atacar a la señora Rice y que esta no podrá darle ni las cachetadas que merece, ni enviarla a una prisión. Con los gorilas (¿será por esto qué los defienden?) de estos lares si podrían, de una patada, partirles el... alma; fuera de enviarlos a una pequeña e incomoda celda.
Es por eso que a esta gente siempre las he mirado, no con asco, pero si con recelo. Son amantes de la figuración y la farándula, pero deberían canalizar sus destemplanzas de una forma más positiva; su actuar errático e irracional aleja a mucha gente que de otra forma tal vez ayudaría, sobretodo en lo referente a la fabricación de armas o la tortura sin atenuante de las peleas de perros. Al gritar cuando atacan un lado haciéndose de la vista gorda en el otro, en nada beneficia a los pobres animales, que en ningún momento los llamaron. Por otro lado, los dictadorcitos pueden defenderse solos, no necesitan de ustedes.
Julio Cesar.





