DE HOSTAL Y ANATOMÍA (12-07-2008)

Por Dios, eran enormes...!!!
Sebastián anda en una de viaje por Europa con Mariana, la novia, después de terminar el bachillerato y antes de comenzar la universidad, y en Colonia, Alemania, pernotaron en un tranquilo hostal a las afueras. Mientras tomaba un cálido baño antes del almuerzo, el joven fue sorprendido por otros habitantes del lugar, que luego supo eran estudiantes de medicina. Eran cuatro jóvenes, muy catires y enormes alemanes (le recordaron a los jugadores de la selección durante la Eurocopa), que rieron al verlo, lo señalaban, asentían con la cabezas diciéndose algo unos a otros, desnudándose, dejándolo sorprendido, ¡¡¡eran enormes, rojizos y totalmente envarados!!! Incómodo aunque sin saber por qué los vio entrar, y gimió y entendido cuando cuatro pares de manos lo sobaron, tocaron, recorrieron y acariciaron todo, sus pectorales, abdomen, más abajo, adelante y atrás. Gimió asustado cuando esas bocas le cayeron encima por todos lados, y cada uno sabía usar la lengua y dientes. Luego lo alzaron en peso para explorar mejor. Tal vez era por la hora, pero esos chicos lo comían con ganas, mientras otro le ofrecía un buen trozo de carne, metiéndoselo casi a la fuerza, aunque él saboreaba generalmente otras vainas (de Mariana), pero le encontró el sabor. Lo exploraron a fondo, hondo... y duro. Y los cuatro. Al parecer era una buena clase de anatomía.
Julio César.
DUDA INOCENTE (03-07-2008)

Por alguna razón lo enloquecía de... ¿rabia?
El forcejeo terminó cuando las jóvenes manos, rudas, implacable, halaron la cintura del calzoncillo, admirándose y dando un paso atrás, momento cuando el otro lo enfrentó, con sus mejillas rojas, sus ojos brillantes, sus labios húmedos, su piel sedosa:
-Jairo, ¿qué tienes? ¿Qué quieres de mí?
Julio César.
NOTA: Todas las fotografías han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor...
LO COTIDIANO (24-06-2008)

Mejor que ver sería meter la mano, ¿no?
-Bueno, compadre, ¿por qué me mira con esa fijeza y esa boca abierta? ¿No me había visto sin camisa antes?
Julio César.
UNA DE OFERTA
(10-06-2008)

Armado para actuar...
Joven, saludable, ex marine, atlético, bien plantado'... y se muda a tu residencia en la universidad. Una noche estudias, aburrido, llaman a tu puerta y allí está, recién bañadito, destacándose bajo la toalla, de mirada ardiente, voz ronca, baja y sensual, con el balón bajo el brazo.
-¿Quieres jugar conmigo? te pregunta.
¿Qué le dirías? ¿Qué harías? ¿Te negarías? ¿Dirás que tienes que estudiar ecuaciones? ¿O caerás de rodillas, mirándolo con adoración y agradeciéndole al Cielo toda tu buena suerte? Algo me dice que te irías por allí, ¿verdad?
Julio César.
UN DÍA EXTRAÑO (01-06-2008)

Soñando con las manos del amigo...
Ricky se sentía mareado... por algo que no entendía. Bajó a la playa con su mujer, sus dos bebitos, su cuñada y cuñado. Primero jugó al voleibol con unos chicos en la playa y tres tenían tanguitas extrañas. Luego se tomó tres whisky en la barra, atendido por un carajo joven, en tanguita también. Finalmente se fue a dar un masaje, para alejar todos esos extraños pensamientos, y quien se lo dio fue un tipo robusto, musculoso, velludo bajo la camiseta, de rostro militar, de bigotillo en candado, cuyas manos eran acariciantes apoderándose de sus muslos y hombros. Las manos entraron bajo la toalla y sus nalgas fueron agarradas, amasadas, sobadas. Estaba mal y si su mujer no lo llama no sabe en qué termina todo. Por eso está en la playa, intentando alejar todas esas ideas. Cerrando los ojos y llevando sol. Jadea, sin abrirlos, cuando unas manos toscas caen en sus hombros y una boca de labios gruesos, rodeados de un bigotillo en candado, atrapa sus tetillas. No quiere dejarse, no quiere pararlo, está mal por algo. Esas manos acarician adorando su cuerpo, bajan su short un poco, y mientras la boca va de tetilla en tetilla, una mano le atrapa el palo de la felicidad y la otra juega con un dedo en el camino secreto. Ricky únicamente suspira, sin abrir los ojos, no quiere ver, no quiere pararlo. El camino secreto se abre un poco cuando aquel dedo le oprime el botoncito...
-Ahora no voy a detenerme, Ricky... -oye, ronca, la voz de su cuñado. Pero nada dice, sólo gime cuando el dedo activa el camino culebrero...
Julio César.