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SECRETO DE LA MONTAÑA

AMOR ADULTO
FETISH
DISCIPLINANDO A LOS JÓVENES (19-05-2008)

   Mano dura con los chicos traviesos.

   -Tienes que mantener aseadas tus botas, ¿no entiendes? -grita ronco; PLAS, PLAS, PLAS, mientras del chiquillo de agita y revuelve entre sus piernas.

   -Si, Sargento... Ahhh... -cierra los ojos cuando la mano cae otra vez, PLAS, estremeciéndose y apretando los dientes, arqueando la espalda.

   -Es increíble como tengo que disciplinarte cada dos días... -gruñe, mirándolo agitarse sobre sus muslos. Era agotador alzar y bajar la mano sobre las redondas, firmes y jóvenes mejillas, que se estremecían y enrojecían; pero esos muchachitos, nuevos reclutas, necesitaban eso, una firme, dura y enorme... mano que les impusiera límites. Debía atender a siete u ocho diariamente.

   -Lo siento, Sargento, he sido malo y merezco que me discipline. –gime el chico, mareado, esperando la próxima nalgada. PLAS.- Hummm...

   -Niño malo, niño malo... -ronronea, recorriendo con su dura mano esas tersas carnes calientes y rojas, antes del PLAS.- ¿Qué se dice, soldado?

   -Señor, disciplíneme más, señor. –ladra un largo gemido, elevando la nuca y estallando en una copiosa lluvia, abundante y cálida, mojando al otro... de sudor.

......

   Esta fijación es fácil de entender, ¿verdad? Esta foto lo tiene todo: el tipo grandote y viril, el chico más púber. El sujeto con la cadena militar en su cuello, con el otro en sus piernas, azotándolo, sometiéndolo, atrapándole el cabello con su mano. La películas de este tipo tienen su encanto, recuerdo una de un vigilante en un centro comercial que fue raptado por tres tipos que se metieron en un deposito. La azotina fue de antología. 

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 03:54:34 in FETISH | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
FETISH
EL GRATO OLOR DEL ÉXITO (11-05-2008)

   “Dios... ¿qué aroma es este tan embriagador...?”

   -¡Coño!, creo que me lastime el pie... -jadeo Jonson, cayendo sentado. Esas malditas botas que le apretaban y hacen sudar tanto los pies, le apestaban, lo estaban matando.

   -Déjame ver... -gruño su sargento, McQuien.

   -No, señor, tengo los pies hediondos y...

   -¡Déjate de vainas! –le gruñe, tomándole un pie, sintiéndose extraño al montarse el musculoso miembro en su muslo, le costó bajar la bota. Carajo, ¡no usaba calcetines! Y esa peste...

   El hombre abrió la boca, atontado. Era algo estimulante, sentía su corazón agitado, su respiración pesada. Ese pie rojizo, caliente como el infierno, duro al tacto, lo debilitaba. Lo mira, lo estudia, dizque buscando la herida, pero era palpándolo, sobándolo. Lo acerca a su nariz.

   -¡Sargento...! –jadeó Jonson.

   -Cállate. –balbuceó ronco, entre dientes, sin verlo. Esos dedos...

   Y pícaro, notándolo extraño, Jonson los agita. Con un gemido el carajo pega la nariz, boca y cara toda del sudado pie, lo huele, olfatea y excita. Le duele de lo duro que se le pone... el asunto. Su lengua sale, paladea. Jonson gime, el otro gruñe ronco mientras lame, recoge el sudor y lo traga embriagado. Su bocota rodeada de barba, se abre y traga el dedo gordo, lamiéndolo, chupándolo, afiebrado, incapaz de contenerse, mientras Jonson cae acostado, gimiendo. Era una caricia tan extraña, prohibida y... “¡Ahhh...!”, deja escapar cuando esa lengua va de dedo en dedo, lamiéndolo todo. El joven sonríe leve, si al Sargento le encantaban los pies sudados y olorosos, él tenía algo más sudado, más hediendo y largo también.

......

   Este fetish no lo entiendo del todo. Personalmente los olores a pata no me atraen, aunque a veces es imposible evitarlo. Un chico lindo al quitarse los zapatos puede traer ese defectillo, ¿qué se le hace?

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 04:32:42 in FETISH | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
FETISH
MÁS QUE UN BESO… (19-04-2008)

   Hay  cosas que se calientan y derriten después...

   -Oh, Dios, sí... -gimió, tembloroso de piernas mientras sudaba.

   El otro, mientras paladeaba, clavando su lengua en el fresco manjar, lo entendía. Siempre era grato probar algo nuevo y descubrir que era delicioso. Él sabía bien de cateos, llevaba años probando esos platillos, y su lengua rojiza, ávida y hábil sube y baja, lame, recoge y penetra un poco dentro del... dulce caramelo servido para que tomara todo lo que deseaba. Y lo tomaría, era todo un gourmet. Luego comería carne tierna, dura y en su jugo, le agradaba. Más tarde le entraría con todo, con fuerza, con ganas... al platillo principal. Pero por ahora...

   -Aggg... hummm... -chapaleaba dentro del manjar, teniendo que atrapar con sus manos la temblorosa carne joven.

   -Ahhh... -ante tanta ricura, el joven cayó casi sentado, y eso bajó esa exquisitez más a la altura del tipo, que ahora si metía bien su lengua.

.....

   Sé que sonará extraño, pero esta escena me pone mal. Desde siempre, desde que vi la primera película en la que una tipa gritaba ruidosa mientras le separaban los labios y le clavaban esa lengua... hasta esto, donde un tipo se estremece, gime, suda y menea ese rabo de gusto mientras una lengua va y viene, pegándose viciosa. La escena es perfecta si hay caras de gozo y griticos de gusto.

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 04:46:38 in FETISH | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
FETISH
METIDO EN EL PAQUETE (04-03-2008)

   Hummm... se siente rico cuando aprieta...

   -Carmen, ¿donde está tu marido? -preguntó Joaquín molesto, subiendo ya las escaleras sabiendo la respuesta.

   -Está cansando, déjalo dormir un poco más. –contestó ella.

   -Ese maldito flojo, vamos a llegar tarde a la base, y sabes que al Coronel no le gustan los retrasos. –replicó molesto, abriendo la portezuela del cuarto y quedándose helado.

   El otro dormía, boca abajo, con una tenue sonrisa. Y con la boca abierta, casi tanto como sus ojos, Joaquín reparó en su forma de dormir... a pierna sueltas, muy abierto de... boca, tragando algo de la tela brillante... de la sábana. Por alguna razón se enterneció, a pesar de ser un tipo que se veía, como ahora dentro de su uniforme blanco, duro, grande y muy bien equipado. Enternecido lo dejó dormir sus buenos diez minutos más, aunque jugándole tremenduras como acercando el rostro a sus mejillotas, recibiendo el calor del joven cuerpo, para soplar, lo que provocaba gruñidos en el otro que se medio agitaba, abriendo y cerrando más, alzando un poquito su piel tersa y lisita como nalga de bebé, que invitaba a acariciar... amistosamente. Cuando decidió que ya era tarde, Joaquín con mano firme atrapó una de las mejillas, ¡qué durita!, y lo zarandeo muy quedo, llamándolo bajito, apretando con sus dedos... tardando bastante en despertarlo así.

   Esta imagen no necesita ni comentarios. No sé que piensen otros, imagino que habrá gente a la que no le interesa pero un hilo dental bien metido dentro de unas nalga, abiertas además, lisitas, bronceadas, o velludas, mostrando también el saco que envuelve más abajo, es algo que pone a millón, como bien sabe los que hacen videos sobre esa extraña forma de ‘lucha' llamada wrestling donde dos carajos se dan con todo en el suelo, pero casi siempre abrazados y atados de manos y pernas... Saben que las ventas se incrementan si llevan hilitos como este, o thong como también se les conoce. Eso no es deporte ni un carajo, pero verlo, verlos en esas prenditas, pone mal a todo el mundo.

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 04:42:03 in FETISH | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
FETISH
PALADEO (23-02-2008)

   ¿Quién no querría probar un platillo nuevo?

   -Hummm... jefe, es tan larga... -jadeó Víctor temblando todo, las piernas apenas lo sostenían, casi sentado sobre ese mentón; eso parecía que le llegaba, cálida y viciosa, hasta el estómago. Cuando el jefe lo invitó a almorzar en su oficina, y para postre dijo que quería comer papaya, no imaginó algo así, se dice cerrando los ojos, tensa la espalda, abierto de... mente, imaginando qué era lo que tanto le gustaba de la papaya al otro.

   Y sí que le gustaba, se dice el jefe. Estaba fresca, jugosa, temblorosa, casi rosada como una fresa. La sentía vital al paso de su lengua, casi la penetraba con ella. Increíblemente Víctor nunca había probado eso, sonríe el tipo, vicioso, sabiendo que de ahora en adelante el otro no podría dejar de esperar una invitación así, y que comieran su papaya... dejada sobre la mesa. Le gustaba abrirlas sobre un mesón exponiéndolas a su boca golosa, piensa el carajo; siempre era así, primero comer fruta y luego clavarle la carne.

   Este fetiche se explica sólo, imagino. Desde muchacho recuerdo esas películas cuando el tipo abría a las chicas y... Y luego vino lo otro. No lo sé, pero ver a un carajo acostado, agitando el rabo y chillando como la propia puta de puro gusto, y otro trabajándolo así, siempre me ha parecido increíblemente erótico.

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 03:20:51 in FETISH | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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Sobre mi

   Saludos a todos,

   Como notaron si entraron y leyeron algo, hay tres cosas que me encantan:

-         Escribir, o hacer el intento de escribir.

-         Me encantó Brokeback Mountain. Me volví fanático.

-         Me encanta la pornografía, y tengo facilidad para comentarla.

Espero les agrade mi trabajo...

 

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