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SECRETO DE LA MONTAÑA

AMOR ADULTO
CUADERNOS DE TRABAJO
HACER UN HOMERO SIMPSON (21-06-2008)

   Hace tiempo, en un capítulo de mis queridos Simpson, presencié uno de los momentos más hilarantes de dicha historia. A Lisa le había salido una competidora en la escuela, una niña sifrina que decía “cómo crees”, que la hizo sufrir. Pero lo realmente increíble de ese episodio fue la actitud de Homero, quien se involucró en una de sus ideas más desacertadas, locas e irresponsable: iba a hacerse rico recogiendo y vendiendo manteca usada. Grasa de cocina. En un momento gastó más dinero del que iba a ganar friendo unas tocinetas. Lisa, incrédula ante tantas tonterías, le pregunto: ¿Te harás rico vendiendo grasa? Y él, con un airecillo de quien responde a una gran bobería, replico: “No, llevaré gastos inteligentes, ahorraré y haré buenas inversiones”. Lo dijo como si la locura fuera esa, no su plan. Yo me reí largo rato ante tanta inconsecuencia. Pero esa forma disparatada de pensar la manifiestan demasiadas personas. Por un lado es bueno, porque incentiva la aparición de mercadillos que uno ni imaginaba. Hay quienes alquilan sillas frente a colas largas donde la gente espera para hacer trámites. A su manera, son útiles.

   En buena medida esa manera irresponsable de pensar es un mal generalizado de nuestros tiempos. Los Simpson no hacen más que colocar un enorme reflector sobre el problema (enorme como debe ser Homero en carne y hueso). Creo que por eso me gustan tanto, motivo por el que otros los detestan. Desde que aparecieron hace tantos años, los defendí diciendo que los Simpson eran gente como uno (siempre me replicaban: serán como tú). Pero el que resulte grotesco, o desagradable, no lo hace menos real (el problema de la inconsecuencia, no los Simpson). Ni va a desaparecer. Y me temo que por sí mismo tampoco se va a corregir. Por experiencia se sabe que todo camino fácil es el que se toma, así el resultado no sea el deseado, pero termina aceptándose como a todo, aún a una mala suegra. ¿Cuántas personas no arrojan la basura por la ventanilla del auto ya como algo automático, sin detenerse a pensar en ello? La maña comenzó con la prisa: no había donde botarlo y se arrojaba, sintiéndose cierta culpa. La costumbre acabó con eso. Ahora el gran basurero que terminan siendo tantas ciudades (en Venezuela) es cotidiano, por lo tanto no merecedor de una segunda mirada o análisis. Uno se acostumbra como a ver un perro en una esquina o una mata secándose.

   Ah, carrizo, ya divago y me aparto de lo que deseaba hablar. Es  lo que digo, se desvía uno del camino que deseaba seguir cada vez. Actualmente Venezuela Ecuador y Bolivia sufren de un mal endémico de nuestra región: olvidándose todo plan previo de trabajo, un grupo alzado con el poder cree que sólo ellos saben, sólo ellos pueden disponer de los recursos y de la manera de utilizarlos, como si el resto de la población no contara o no mereciera ser oída. Lo más preocupante es el delirio con el que parten, cada nuevo gobierno cree que es el más mejor, el bueno, que la historia y los cambios comienzan ahí, que el pasado debe ser sepultado, y por lo tanto todo plan o estrategia para enfrentar los problemas, olvidado. Cuando se analiza a fondo, encontramos que es la vieja maña de comenzar siempre de nuevo, una y otra vez, inconsecuentes, como malditos por algún designio que no nos permite prosperar. Nunca he entiendo a cabalidad por qué continuamos perpetuando tal estado de cosas.

   En Venezuela las tendencias a combatir son claras, no sé realmente si puede extrapolarse a otras realidades, pero aquí voy. La gente adulta, padres, representantes y ciudadanos comunes debemos hacer un esfuerzo para enderezar el entuerto que años de práctica viciada han ido creando como patrón o modelo de vida. En la escuela, desde los seis años, y desde el llamado primer año (o grado como era antes) hasta la salida misma del bachillerato, a los muchachos debe decírsele que los problemas de la vida diaria no pueden resolverse con milagrería, golpes de suerte o con brujas. Que se puede pedir ayuda al Cielo, pero moviéndose para resolver. Que los problemas no desaparecen solos, que hay que enfrentarlos y combatirlos. Debe inculcárseles una visión clara para que aprendan a asociar causas con efectos: sexo sin seguridad puede terminar en embarazos no deseados o en enfermedades. Diciéndolo claro, los niños vienen del sexo, el SIDA también; sin disfrazarlo tanto, este es un punto donde debemos enfrentar tajantemente las tendencias sociales o la vaina empeorará, por lo tanto hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. Cuando los muchachos ya tienen cierta edad, cuando las hormonas halan en todas direcciones y ‘sabe' que eso, el sexo, puede ser divertido, rico y satisfactorio, es difícil intentar cosa quiméricas como que abracen el celibato (ja ja ja), o ‘piensen' en ese momento en los riesgos, pero sí que entiendan que si un muchacho se mete con una chica, o esta ‘quiere' demasiado al novio, y caen en una cama,  puede haber consecuencias.

   No quiero meterme en cuestiones morales o éticas, cuando hay problemas reales e inmediatos, prácticas como dicen, esos esoterismos me parece que deben ser tratados únicamente en púlpitos y cátedras, la obligación inmediata es contener estos males: adolescentes embarazadas, peligros de abortos ilegales, paternidad irresponsable, aumento del círculo de la miseria, marginalidad y carga social pasiva, o enfermedades. Si no podemos impedir que un joven y una muchacha vayan a divertirse (o en las variadas combinaciones), por lo menos que tengan conciencia de enfermedades como el SIDA que consume y destruye, que vean y escuchen a sus víctimas; que en la casa donde no hay baño, comida o medicinas, eso puede empeorar con otro y otro y otro muchachito. Si van a tirar, como decimos por aquí, que se lleven un condón, carrizo. Que medio piensen que el sexo puede ser divertido y satisfactorio... pero más cuando no hay consecuencias con las cuales cargar toda la vida (o recostándoselas a otros). Hay que enseñarles a asociar una cosa con otra, sexo indiscriminado (sí, como si fuera tan fácil) con mayores probabilidades de problemas más tarde. Debe explicársele, día a día, que quien no se prepara para aprender un oficio termina trabajando en lo que sea, así no gane bien o le toque vivir en un lugar inundo, sin nada de lo que un día soñó o creyó merecer. Que entiendan que si toman caña y conducen puede haber un accidente, y que ello no es un castigo del Cielo ni mala suerte, que hubo una relación entre una cosa y otra. Y hay que hacerlo, porque muchos jóvenes (incluso gente más vieja) no es capaz de entender dicha correlación.

   Hay que terminar con ese pensamiento irresponsable, superficial y algo estúpido que nos hace creer que todo saldrá bien al final, sin que medie ningún esfuerzo propio. Desde los seis años, en cada casa y escuela, en cada ciudades y campos, y hasta que abandonen el bachillerato, se le debe explicar todo esto a los muchachos. Que entiendan que no hay una máquina mágica para hacer plata (excepto las del gobierno), que no existe algo como el negocito rápido y fácil (asaltantes, traficantes, criminales y asesinos terminan pagándolo, de una forma u otra, llevándose a la familia en los cachos muchas veces, la violencia tiene sus propias reglas), que para el futuro hay que prepararse o se terminará lamentándolo. Que quien no se prepara para encararlo puede terminar amargado cargando cajas en una fábrica, quejándose de su suerte o del italiano maldito que no paga, o envidiando al que puede viajar, comprar un carro o comer en un restorán, creyendo que la vida fue injusta con él o ella y que los demás son unos desgraciados (ah, este grupo, caldo de cultivo siempre para seguir a los revolucionarios, siempre arrechos con todos los demás. ¡Envidiosos!). Con todo esto no quiero decir que las oraciones no sirvan (como canta y defiende Vico C, bonito tema), o no se pueda encender una velita... pero como expresan por ahí: Dios dijo, ayúdate que yo te ayudaré...

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 02:39:31 in CUADERNOS DE TRABAJO | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
RELATOS DE MALDITOS
RELATOS DE MALDITOS (21-06-2008)

   Como todo hombre, me gusta lo erótico y lo pornográfico, digan lo que digan. He tenido aventurillas con mujeres que no entendían por qué compraba revistas o películas del género. Aunque nunca las creí muy sinceras. Sé, de buenas fuentes, que las mujeres también disfrutan ciertos relatos, o escenas. Con la red, la Web, es posible encontrar páginas con historias increíbles, de la cuales, en años pasado, fui tomando algunos cuentos, los que más me gustaron. En ese entonces no tenía en mente nada de todo esto del blog, por lo que no guardé muchos datos. Pero en este espacio quiero dar a conocer algunos de esos cuentos, los más curiosos y... buenos. Quien los reconozca que se manifieste y aporte datos.

   El relato que comienza más abajo cae dentro de una categoría dura, casi extraña. Su protagonista es un ser cruel, maligno, maldito y sádico. Una mente tan tortuosa como enferma... y excitante. De verdad que no me gustaría creer que algo así puede pasar, o pasarle a uno (no imagino cómo), pero fantasear sobre ello está bien. Lo digo en serio, esta historia es totalmente prohibida para menores de edad, ni para personas que les disguste, ofenda o lastime leer sobre... violaciones, sadomasoquismo, bondagge. Y en esta hay mucho de todo esto. Si no te gusta, no sigas leyendo. Por otro lado, el autor, de quien sólo tengo está denominación: CAPRICORNIO1965, se explaya en descripciones y consideraciones que tal vez aburran un poco, pero como lo puso lo transcribo. Es bueno. Disfrútenlo:

......

   Félix Santos, el rudo mayor del ejército, se alegra cuando sabe que el arrogante sargento Pablo Arenas es novio y futuro marido de su hija; pensaba cobrar las viejas rencillas entre ambos, y de una sola forma: tomar posesión del musculoso y joven cuerpo de aquel macho que iba a transformarse en su hijo político, convirtiéndolo en su puta... Disfruten de:

EL SUEGRO

Publicado por Julio Csar a 02:37:33 in RELATOS DE MALDITOS | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
RELATOS DE MALDITOS
EL SUEGRO (21-06-2008)

   Era de los que cobraban...

   El sargento Pablo Arenas, piloto militar de profesión, 30 años de edad, deportista por placer, es un hombre atractivo y viril de cuerpo sólido y musculosamente armónico. Es un moreno de facciones afiladas, ojos verdes, cejas pobladas y pestañas gruesas, dándole una apariencia sumamente varonil. Su mirada penetrante, escrutadora, parece descifrarlo todo con una sola mirada. La nariz recta, con unos labios gruesos, sin ser toscos, daban a su boca la forma perfecta, entre los rojos labios la dentadura era perfecta y blanca. Pablo conquistaba a todo el mundo con solo sonreír, con es timbre de voz tan varonil y agradable que lo hacía ser unos de los abogados militares más solicitados y mejor pagados del estado. Su cuello grueso, definido y largo, da paso a un tórax desarrollado por el ejercicio que se había acostumbrado a practicar desde su adolescencia.

   Su musculoso pecho, así como los paquetes musculares en su abdomen y vientre, sin grasa en su estrecha cintura, una espalda ancha a la altura de los hombros y estrecha acercándose a la cintura, para después dar paso a esas dos nalgas grandes, de perfecto tamaño y curvatura, el trasero mas perfecto que había sido fantasía erótica de muchas mujeres, y hombres también, lo hacían llamativo. Las piernas de músculos largos y tonificados, con muy poco vello delgado y corto, su miembro de buen tamaño, alcanzando los 23 cm. cuando estaba erecto y casi los 5 cm. de ancho, y sus dos bolas en una amplia bolsa escrotal que las mantenía suspendidas a cierta distancia de su perineo lo hacían ser muy deseado también. Alto casi 1.95 m 95 Kg., de sólidos músculos, era todo un caramelito.

   Debido a su profesión, Pablo acostumbraba usar ropa militar aunque ni aún estas, cuando las usaba, ropa holgada, se podía disimular su cuerpo perfecto. Su atractivo viril, de sensualidad masculina y salvaje era imposible de ocultar, sus ojos verdes resaltaban en su piel morena y bronceada. Era un bendito, un triunfador. Sin embargo la vida del joven daría un giro en pocos días, ya que desde hacia algunos meses había estado saliendo con Karina, una joven de buena posición económica, huérfana de madre desde muy pequeña, delgada y alta, de buen cuerpo, con las medidas perfectas 90.60.90, de piel blanca, cabello liso largo que le llegaba hasta la mitad de la espalda, castaño. Contaba con unos senos redondos de prominentes pezones que se notaban aun por debajo de la ropa que usara. Su delgada y firme cintura en la que Pablo acostumbraba poner sus manos, abarcándola totalmente era tan atractiva como las piernas perfectas de muslos torneados.

   Cuando usaba zapatos de tacón alto sus hermosas piernas se estilizaban mas, dándole un atractivo extra, además de tener una cara angelical de facciones pequeñas. Labios rojos sensuales, delgados pero con una forma atractiva, pómulos altos, nariz respingada y pequeña. Además de una voz tan sensual que podía hacer que Pablo tuviera una erección tan sólo con oírla. En conjunto Karina tenía un atractivo que lo hizo desearla desde que la vio y estar con ella. La joven era una chica chapada a la antigua, ya que aunque entre ellos ha habido besos y caricias atrevidas, le dejo en claro que quería llegar virgen al matrimonio, eso hizo que Pablo se encaprichara mas con ella, al principio, aunque después de estar saliendo y hacerse novios, se enamoro como un adolescente, y respetando sus principios, le propuso matrimonio, no sólo para poder hacerle el amor, sino también por que encontró en Karina la mujer ideal con la que deseaba pasar el resto de su vida, tener hijos con ella, además tenia la edad perfecta para contraer matrimonio, según el.

   Karina era 8 años mas joven, apenas acababa de cumplir 22 años y vivía con su padre, quien también era militar, el Mayor Félix Santos, aunque en los últimos meses, el padre de Karina había sido enviado fuera del país, pero regresaría unos días antes de la boda. Félix y Pablo se habían conocido años atrás cuando Pablo ingreso a la fuerza militar y estaban en el mismo batallón, y aunque Pablo estuvo en algunas ocasiones bajo el mando del Mayor Félix Santos, siempre existió entre ellos cierta antipatía. Pablo, siempre había sido muy seguro de sí mismo y exigente con los demás, siempre quería la perfección en las acciones, se creía que era el mejor de todos los de su batallón y en realidad era un buen elemento, sólo que se había ganado la antipatía de muchos de sus compañeros por su altanería, incluso la del Mayor Félix santos, quien ahora, dentro de poco, se convertiría en su suegro.

   Félix, por su parte, siempre quiso darle a Pablo una lección aunque jamás encontró algo de donde poder agarrarse y joderlo, el tiempo en el que Pablo estuvo bajo su mando, se le fue a Félix en tratar de encontrar alguna falla en Pablo para hacerlo sentir mal y humillarlo frente a sus compañeros. Quizá lo que a Félix mas le molestaba del joven Arenas era que ambos tenían un carácter similar y uno quería ser mejor que el otro, aunque por los años que Félix tenía dentro del ejército su rango era mayor. Félix nunca logro doblegar al rebelde militar Pablo Arenas, y eso le obsesionó durante años; doblegar a ese rebelde militar era parte de su tarea, ninguno se le había escapado, a todos los militares bajo su mando los había humillado y avergonzado. Lo consideraba parte del entrenamiento, de la vida militar en el cuartel; pero con Pablo todas sus tácticas habían fallado, después fue enviado a un base fuera del país por unos meses, fue cuando Pablo conoció a Karina, la hija de su rival en la base, y todo cambió para el.

   Desde que estaba junto a Karina su vida se había transformado. Karina era tan femenina, tan frágil, que siempre le inspiraba aparte de amor ternura, darle protección y seguridad, siempre la había visto tan desvalida. Incluso en estos meses que Karina había estado sola, él siempre la había acompañado, se había identificado plenamente con ella, y todo su mundo sentimental lo había llenado en unos cuantos meses. Karina lo había trasformado, ya no era él mismo, sus expectativas de vida habían cambiado totalmente. Cuando Pablo comenzó a tratar a Karina, sabía perfectamente que ella era hija del Mayor Félix Santos y ella sabia perfectamente que el sargento Pablo Arenas era el rebelde militar que le había causado tantos dolores de cabeza a su padre, pero el destino los había unido, en una ocasión en la base militar. Karina había tenido que ir a recoger cierta papelería de su padre para un movimiento bancario y ahí fue donde Pablo la vio, en ese momento se enteró de quién era, y pensó en salir con Karina para molestar a Félix, y porque ella le gusto demasiado. Pensó que Karina seria igual que su padre, pero al comenzar a tratarla encontró en ella a un ser dulce y romántico que lo fue conquistando, olvidándose por completo de Félix.

   El Mayor Félix Santos sabía ya del noviazgo de Karina por que ella le había escrito para contárselo, no le gusto mucho pero a medida que fue viendo la felicidad en su hija, tomo la decisión de aceptarlo, a pesar de ser quien era. Además secretamente se alegro de volver a encontrarse con el arrogante y altivo sargento Pablo Arenas; había llegado el momento de ajustar cuentas de una vez por todas, de hacérselas pagar muy caro.

   Félix era un hombre muy joven, tenía apenas 45 años, pocos años de diferencia con Pablo. Era muy alto, de complexión robusta, entrenaba en el gimnasio y practicaba tenis y natación. De barba corta y bigote en forma de candado, es un moreno de nariz y labios gruesos, frente pequeña y cabello chino, que acostumbraba traer bastante corto, aunque estaba vestido, se podía adivinar que su cuerpo se mantenía en forma, aunque no era precisamente un cuerpo tan marcado como el de Pablo, que era muscularmente perfecto. Félix era más grueso, muy velludo de todo el cuerpo, pecho, brazos, piernas, nalgas y espalda. Su esqueleto era de huesos gruesos y a pesar del ejército tenía una apariencia robusta, aunque sólida. Era bastante alto 1.90 m. y pesaba 105 Kg. Karina no tenía parecido fisco con su padre, más bien era casi una copia de su madre, que había fallecido cuando ella era una niña, quedándose al cuidado de Félix, quien se había dedicado a ella por completo, jamás volvió a casarse y había sido muy discreto con sus aventuras amorosas.

   Félix secretamente ha tenido una intensa vida sexual, sobre todo cuando había sido enviado fuera del país, donde había estado involucrado con varias personas de su mismo sexo, eso si todo en absoluta discreción. Cosa que es desconocida para todos. Gustaba de someter a chicos guapos y héteros, y desde el primer momento que vio a Pablo, se le antojo. Cuando vio el atractivo y la sensualidad viril de muchacho deseó poseerlo, doblegarlo hasta convertirlo en un juguete sexual, disfrutaba de forma casi sádica doblegando hombres varoniles y atléticos, viriles y heterosexuales, quebrantándolos. Incluso había hecho desertar a varios en el ejercito en algunas ocasiones, pero Pablo siempre le respondió, nunca se doblego, y eso acentuó en Félix más el deseo, las ganas de hacerlo suyo, cosa que consideró casi imposible porque no tuvo el tiempo suficiente para doblegar al rebelde militar cuando fue transferido, pero ahora el destino lo coloca en una situación favorable, tendría a Pablo muy cerca de él, serían de la misma familia.

   Por su parte, la familia de Pablo vivía en la misma ciudad, pero, se veían poco por las ocupaciones, además de que siempre habían sido muy independientes. Tenía una sola hermana que vivía en Canadá, desde que se caso y sus padres, vivían en una de las mejores zonas de la cuidad, aunque se dedicaban a viajar constantemente a recorrer el mundo.

   Faltaba justo una semana para la boda cuando Félix les avisa que llegará en unas horas, así que tanto Karina como Pablo van por al aeropuerto a recogerlo. El encuentro entre Félix y Pablo fue tenso, lo sintieron, pero como lo más importante para ambos era no hacer sentir mal a Karina, disimularon. Félix desde un principio, le hizo saber a Pablo que no le permitiría que hiciera sufrir a su "muñequita" como acostumbraba llamar a Karina, pero que le gustaría que entre ellos hubiera confianza y una relación cordial, ya que para él era muy importante estar en contacto con su hija, la había tenido abandonada por unos meses, pero ahora deseaba estar con ella. Pablo y Karina para no dejar solo a Félix, habían decidido vivir en la misma casa, mientras terminaban de construir la residencia que ellos habitarían y que estaría justo al lado de la de Félix, así Karina estaría en contacto con su adorado padre, constantemente. Después de la cena en la que se rompe el hielo entre el futuro suegro y yerno, Karina estaba feliz de ver como los dos hombres hacen un esfuerzo por limar las asperezas del pasado. Incluso Félix trata ahora con cordialidad a Pablo.

   Pablo tarta de ser lo más agradable posible con Félix, sabe que eso es importante para Karina y el desea complacerla. Es tanta la euforia, que cuando se despiden, Karina acompaña a Pablo a la puerta, y no reparan en la mirada de Félix que se vuelve penetrante y se posa por ese par de nalgas, duras y redondas, de perfecto desarrollo muscular de Pablo. Su vista se clava en ellas como si quisiera tocarlas, morderlas, penetrarlas. Pablo está usando un pantalón de vestir, camisa de manga larga y corbata, se ha quitado el saco, así que le vista de Félix aprecia detenidamente esos atractivos glúteos, que pronto serían propiedad de su hija. Su mirada esté pegada a esas duras redondeces de su yerno, siguiéndolas, acompañándolas en cada movimiento que el joven da al caminar, imaginándose lo satisfactorio que será tocarlas, hundir sus dedos en ellas, pasar su lengua sobre ellas, saboreándolas.

   En esa noche Félix sueña con ese par de perfectas nalgas, lo mira caminar usando una tanga roja. Despierta sudoroso, frotándose el miembro al recordar como se movían ese par de duras nalgas mientras Pablo caminaba hacia la salida y en como Karina, discretamente, puso una de sus manos casi sobre la curvatura donde se unen con la espalda baja. Frenéticamente se frota su gruesa verga que está babeando por el deseo del perfecto trasero de su futuro yerno, casi gruñe mientras su mano sube y baja, imaginándose metiéndola forzada en ese chico agujerito que se abriría a su masculinidad.

   El espeso semen que es expulsado de la excitada verga de Félix, queda entre sus manos. Jadea agónico, con los ojos cerrados, recordando el bonito rostro del muchacho. Levanta sus manos con los restos de semen y empieza a lamerlos con gula y vicio; usando su lengua limpia cada rincón de sus manos con los restos de esperma, imaginándose la imagen de Pablo, que se ha quedado grabada en su mente. Lo ‘ve' a él tragándose esa leche. Después se va a dormir. Aun con la verga dura, insatisfecha de no poder penetrar aún lo que tanto desea.

   Félix no es de los hombres que se queden con ganas de algo, así que su mente empieza a idear la forma de poder poseer ese ansiado culo, de penetrar y sentir como el estrecho esfínter del culo de Pablo, le aprieta la verga mientras él lo coge furiosamente. Lo imagina gritando, revolcándose, siendo sometido, cogido. Esa sería la forma perfecta de doblegar al rebelde militar. Por lo pronto, el ganar la confianza de Pablo es lo primordial, que confié en él y que se olvide de las rencillas del pasado e el cuartel. Luego lo convertiría en su perra. Su puta.

CONTINUARÁ... (no es mío)

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 02:34:57 in RELATOS DE MALDITOS | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
TIC TAC
MUEVE ESE C… (21-06-2008)

   Te lo juro, es casi excitante...

   Siempre que lo digo me gano sonrisitas burlonas que intentan pasar por discretas, enigmáticas o ingeniosas (¡se creen tan listos y originales!): me gusta montar a bicicleta. No sé qué piensan. Pero de verdad me gusta montar en mi bicicleta, es grande y de varias velocidades, vieja y clásica, dura y resistente (me he dado como mil matadas con ella, e incluso choqué de frente con un carro, afortunadamente no pasó nada más que del susto de volar contra el capote). Cuando subo a ella mirando la carretera frente a mí, me invade una sensación de placidez, de paz. Siento como la adrenalina y la sangre bombean. Comienzo a pedalear y recorrer los metros, olvidando todo problema. Me esfuerzo, subo y bajo, imprimo velocidad, venzo la resistencia, la distancia. Jadeo, sudo, mi corazón palpita con furia. Todo el que gusta de un deporte, nota lo mismo: me siento vivo. Por eso me gusta la bicicleta. Claro, no me visto con toda la indumentaria, me da algo de güergüencha. Aunque me encanta ver a otros en ella... por cuestiones deportivas, obvio.

   Vivimos tiempos extraños donde ya la obesidad, adulta e infantil, se convierte en un grave problema. Ya es como una tendencia, la gente admira, desea y quiere ser como los flacos, pero engorda de forma escandalosa, entre angustias y sufrimientos. Papadas, brazos flácidos, panzas que cuelgan, muslos que bailan aunque se esté detenido, son cosas que quitan el sueño y la paz. Y se ve feo, estemos claro. Está bien que hay personas anchas de rostro o espaldas, robustas, pero una cosa es eso y otra tener los ojitos achinados y las mejillas como buldog. Pero no es eso lo que tengo en mente cuando subo a mi bicicleta, ni siquiera la gente que está a tu lado y jadea como si respirar le costara, ni la leve capita de sudor que cubre al que hala una silla para sentarte frente a mí, o la celulitis que se asoma por las mangas de las camisas. Todo eso que puede tomarse como rasgos... pocos atractivos, pero yo lo veo como algo más serio: un trastorno de salud. Ese es el punto: vivimos en un mundo donde se come grasa como si de azúcar se tratara (que también jode), con litros y litros de colesterol (una bolsa de chicharrón totalmente transparente y casi goteante asegura sabor extra). Tomamos caña y comemos sin movernos, totalmente sentados, como cerdos echados que engordan. Vasos y arterias van tapándose, llenándose de grasa y nada hacemos. Como nada sentimos pensamos que todo está bien, hasta que el carajazo en el pecho nos despierta a la realidad. A muchos no se nos enseñó a practicar deporte como hobit. Y bolas criollas, cartas, ajedrez y peleas de gallo no son deportes, créame.

   Cuando la sangre corre con fuerza, y lo hace así con cierta regularidad, las venas se aligeran; velocidad y calor ayudan a dilatarlas, abriéndolas. Cuando el corazón palpita con fuerza, los ventrículos y vasos que llegan y salen de él, se ejercitan, se tonifican, los calibres parecen lubricarse. Que el cuerpo se cubra de ese sudor copioso y caliente es sano, se está desintoxicando, estamos eliminando productos de desecho, pero lo mejor es que los poros se abren, respiran, la piel elimina esas impurezas que a veces quedan en ella produciendo una capa cenizosa, sebo y puntos negros, o hasta cierto mal olor. Por otro lado se eliminan esas leves capitas de grasa en los músculos, y estos se fortalecen y endurecen. Claro, se dirá que quien trabaja duro hace ejercicios, pero al parecer no es igual. Se puede caminar todo el día en un trabajo y esto no logra quemar calorías. Al parecer tiene algo que ver con el estrés. Eso no está presente cuando te dedicas a una actividad física (incluso el sexo es más eficiente); el caso es que hay que trazarse este tipo de rutinas. Ejercitarse con cierta frecuencia. Vivimos como agotados y no sólo por el trabajo; a veces con tan solo ir a él, en medio del tráfico, o pensar en los problemas cotidianos (carencia de dinero suficiente) nos deja como mamados. Esta sensación hay que vencerla, hay que robarle fuerzas a la desgana. Me he inscrito en no sé cuantos gimnasios (un día les hablaré de eso), pero me cansa. Soy flojo para ir a tal hora. En cambio en mi bicicleta me olvido de todo. Sólo miro frente a mí un grato momento.

   Amigos, mientras el reloj avanza con su implacable tic tac, muchas dolencias ocultas van juntándose para echarnos una broma. La salud es una de las peores. Se sabe que el alcohol (Dios, que terrible, ¿por qué nos hace eso si lo amamos?) ataca el hígado, las grasas van también al hígado y las arterias, los fármacos roban la claridad mental y te encadenan a una sugestión muchas veces enfermiza. Se sabe que la actividad mental ahuyenta las dolencias síquicas como el parkinson y el alzheimer, pero también una oxigenación más efectiva del cerebro ayuda a evitarlos y los ejercicios entran en esto. Los especialistas han trazado líneas entre el exceso de testosterona o estrógenos y la aparición de males como el cáncer de ovarios y mamas, o próstata, y una técnica que se estudia, y aconseja, es el ejercicio para eliminar la demasía de tales restos hormonales. De hecho, uno de los tratamientos contra el mal de la próstata es un inhibidor hormonal de la testosterona.

   Así que a ejercitar, no como un demente, o como una obligación, sino practicando algo que sea grato, desde caminar a bailar, a trotar a correr en bicicleta. Lo importante es terminar con ese peligroso sedentarismo. Miren a su alrededor, ahora parece haber un gimnasio en todas partes (cosas como la gordura me parece que es mejor tratarla con buena alimentación y ejercicios, nada de pastillas raras o cirugías más extrañas todavía); busquen aquel que esté cerca, seguramente habrá algo que les agrade. Tengo un amigo que va y únicamente practica boxeo, eso creo que lo excita. A mis amigas las enloquece la bailoterapia (creo que por los entrenadores). A mí el sauna y los masajes me gustan mucho... por muchos y buenos motivos. Aunque no se vaya  siempre, es bueno hacerlo de tarde en tarde.

   Ahora algo que me contaron una vez. Terminada una carrera, la reportera entrevista al ganador, un tipo que jadea con su bicicleta al hombro. ¿Qué fue lo más excitante de la carrera?, le pregunta ella. Él le responde: el asiento de la bicicleta mientras subía las cuestas...

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 02:31:07 in TIC TAC | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
IMAGEN PRESTADA DE OTRA PÁGINA...
VAMOS A JUGAR (21-06-2008)

Julio César.

Publicado por Julio Csar a 02:29:22 in IMAGEN PRESTADA DE OTRA PÁGINA... | Comentarios(0) |  Permacoplamiento

Sobre mi

   Saludos a todos,

   Como notaron si entraron y leyeron algo, hay tres cosas que me encantan:

-         Escribir, o hacer el intento de escribir.

-         Me encantó Brokeback Mountain. Me volví fanático.

-         Me encanta la pornografía, y tengo facilidad para comentarla.

Espero les agrade mi trabajo...

 

SECRETO DE LA MONTAÑA

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