-Ahhh... ssssiiii... dale así... Dale, papi, dale...
La vida en un submarino era una vaina arrecha, todo era presión' como los chicos espacios que obligaban a gente como Paco, al pasar tras Vicente, a pegársele bastante, nunca había espacio suficiente, ni para ensayar sus funciones. El joven era artillero, o eso se decía, ya que no dominaba la técnica manual de armas los torpedos a tiempo; lo tenían en salsa y temía ser transferido. Vicente intentaba ayudarlo, pero no le cogía el ritmo. Vicente hablaba de ensayar al estar de franca, aunque Paco pensaba aprovechar ese tiempo para enterrar su... mal humor al vivir encerrado. Por eso en cuanto salieron, le dijo al otro que fueran a aquel hotel y llamaran unas hembras; desnudos con sus gorras, esperaron, pero no llegaron. Paco estaba enloqueciendo, gritando y maldiciendo, todo envarado y duro... de frustración. Vicente, compadeciéndose, resultó un buen amigo capaz de apoyarlo en todo... todo se lo dio. Llevan casi dos horas y los saltos de aquel colchón continúan mientras los chiquillos juegan a la guerra. Paco, con ojos casi en blanco de gusto, ejercitaba a meter el grueso torpedo en el tubo, repetida y rítmicamente, con vigor y energía, cogiéndole al otro... la manera de hacerlo, al fin. Realmente se sentía grandioso hacer bien las vainas, pensaba el joven, con todo el torpedo encapsulado en el liso y acogedor cubil. Gracias al Cielo su amiguito lo ayudaba en todo.
Julio César.
Saludos a todos,
Como notaron si entraron y leyeron algo, hay tres cosas que me encantan:
- Escribir, o hacer el intento de escribir.
- Me encantó Brokeback Mountain. Me volví fanático.
- Me encanta la pornografía, y tengo facilidad para comentarla.
Espero les agrade mi trabajo...