Era un tipo sin complejos... y bolsudo.
A los amigos de Germán y Antonio les encantaba bajar a la playa con estos y su familia. A decir verdad les agradaba, tal vez demasiado, el papá de sus amigos. El tipo corría, jugaba a la pelota, al ping pong de playa, nadaba y se tendía a llevar sol... sin complejos por su vestimenta, como le pasaba a tantos. Los muchachos, y no sólo los del grupito sino la mayoría en la arena, lo admiraban por eso. Por esos pectorales, esa cintura... esas caderas. El señor Gómez tenía su encanto, y se adivinaba grandote, sobretodo al salir chorreando agua de la playa con su bikini blanco ajustado y casi elástico transparente. A los chicos les encantaba cuando se acostaba de espalda, y más de uno se había ofrecido a aplicarle bronceador, cosa que el hombre aceptaba con tranquilidad, ignorante de las ganas que tenían de lubricarlo en otras partes, adelante y atrás, según el muchacho de turno, aunque todos coincidían en comenzar usando la lengua... para conocerlo mejor. Sonriendo él siempre decía:
-Tengo un buen gancho para los jóvenes, y les encanta guindarse de él...
Julio César.
Saludos a todos,
Como notaron si entraron y leyeron algo, hay tres cosas que me encantan:
- Escribir, o hacer el intento de escribir.
- Me encantó Brokeback Mountain. Me volví fanático.
- Me encanta la pornografía, y tengo facilidad para comentarla.
Espero les agrade mi trabajo...