Llegó del infinito desde un cosmos
desértico. Sus ojos contrastaban
su azabache pellejo. Mas dos mos-
cas verdes y soplonas me narraban
un cuento sin princesas y sin hadas.
Voy a contaros una triste historia:
la boca de satán (mil bocanadas)
cerró sus fauces de monstruosa noria.
El mar tiene dos caras, una es blanca,
el amor, el albor, su imagen bella;
otra es negra, satánica y de muerte.
Dos éticas el norte tiene, van ca-
minando de la mano; una es estrella,
la otra es luna traslúcida, es inerte.

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