Corvado un hombre con un bigote de Melchor
paso cansino voz de anciano afectada
entra por las puertas una tarde cualquiera
al interior del tren
Posa sobre el suelo su hato
para iniciar un recorrido
en el vagón con sus zapatos de hierro
piernas de plomo y un alma misteriosa
Sólo pide sonrisas
que sean de oreja a oreja a ser posible
Sólo pide atención
que se le escuche pero la gente va dormida
y cansada por una jornada muy larga y monótona
como cualquier jueves laborable
De pronto quítase máscara y atuendos
estírase completo para quedarse en hombre
joven y diligente
Se nos dirige con soltura inusual
para espetarnos cosas tales como
que no miremos el suelo
que hay que reaccionar y sonreirle a la vida
etcétera y etcétera
Al acabar su plática muchos muchos aplausos
Me llevé su recuerdo el de un actor genial
Dejo la dirección de mi nueva página web:
http://raul-les.spaces.live.com/default.aspx

.jpg)