Siempre pensé que él sería el hombre de mi vida, no sé, tenía todo lo que pedía, pero parece ser que ni él ni yo estábamos enamorados...
Esa es la realidad, pero a una mujer con personalidad rica en matices histriónicos no le puedes decir que NO estás enamorada de ella, porque nos sentimos rechazadas, desvalidas...
Conclusión: El conductor del autobús que suelo coger, ha tenido que alucinar conmigo. Cierto es, que me lleva tirando los trastos desde hace un año, cierto es también que está como un queso y que tiene ese punto golfo que me hace tener ese punto de Lolita morbosa. Puede que ésto marque el fin de el glamour en mi vida, pero, necesito sentirme deseada y también necesito besos cálidos, pasión... Me voy a tirar al autobusero, es lo que hay.