Una de las críticas que nos hizo Xavier Puxades para BORRÓN#8 (07-01-2009)
(FOTO DE SAMUEL DOMINGO)
Losquequedan se quedan con nosotros, humildes ciudadanos en tiempos de crisis que pagamos nuestros impuestos para que ellos, como otros teatreros, reciban su subvención anual sin la cual no existirían. Si no existieran, como otros, tampoco pasaría nada, sólo unos pocos les echarían de menos, aunque al final los olvidarían porque, probablemente, no sean necesarios para nuestras vidas. No nos dan de comer, nosotros les damos de comer. Encima, la subvención la invierten en viajar con la excusa de la inspiración artística, como si no tuviesen aquí bastantes cosas en las que inspirarse. Y eso es lo que nos presentan: han vivido del cuento un año y ahora, con prisas, tienen que mostrarnos que han hecho algo; aunque decir que han hecho algo es decir demasiado. Bueno sí, nos han hecho perder tiempo y dinero. Eso sí, con Borrón 8, Losquequedan ganan dinero y tiempo. Sin embargo, como yo también percibo algo de esta subvención, puesto que formo parte de este sistema y quiero seguir viviendo de esto - sin teatro subvencionado yo no haría la cantidad de críticas suficiente en esta ciudad como para tener un ingreso extra en mi cuenta bancaria - creo que es un espectáculo maravilloso que nadie puede perderse. Una vez más, Losquequedan emborronan los pretendidos límites entre lo real y lo ficcional, lo íntimo y lo publico como hiciesen en espectáculos anteriores de tan grato recuerdo, aunque no tan grato como lo será el recuerdo de éste en el futuro. Esta vez, dan un paso más invitándonos a participar incluso en los créditos del programa de mano de una parte importantísima de la creación y producción de un espectáculo: su obligatorio estreno, aún estando inacabado y, probablemente, apenas comenzado para poder percibir una miserable subvención que no tiene en cuenta criterios artísticos (siempre tan resbaladizos y molestos) pero sí empresariales. Pero Losquequedan no son una empresa, son creadores que nos hacen cuestionarnos nuestra función como espectadores pasivos del mundo de la cultura. Después de asistir y participar activamente en este espectáculo, como antiguo crítico que retomaba hoy sus labores de crítico, he decidido abandonar de nuevo este cometido por comprender que soy completamente inútil y sentirme utilizado para que mis palabras sean, únicamente, una excusa más para que todo siga igual. Por otro lado, que hoy escuchen mi crítica más gente de la que me suele leer, me anima a invitaros a mi próxima crítica. A ver si hay más suerte y volvemos a los clásicos y a la obra bien hecha y no reincidimos en acciones inexpertas de pretendida modernez. Eso sí, hay que seguir apoyando a estos chicos. ¿O No? ¿O sí? No sé... En el fondo, me da igual.
Losquequedan se quedan con nosotros, humildes ciudadanos en tiempos de crisis que pagamos nuestros impuestos para que ellos, como otros teatreros, reciban su subvención anual sin la cual no existirían. Si no existieran, como otros, tampoco pasaría nada, sólo unos pocos les echarían de menos, aunque al final los olvidarían porque, probablemente, no sean necesarios para nuestras vidas. No nos dan de comer, nosotros les damos de comer. Encima, la subvención la invierten en viajar con la excusa de la inspiración artística, como si no tuviesen aquí bastantes cosas en las que inspirarse. Y eso es lo que nos presentan: han vivido del cuento un año y ahora, con prisas, tienen que mostrarnos que han hecho algo; aunque decir que han hecho algo es decir demasiado. Bueno sí, nos han hecho perder tiempo y dinero. Eso sí, con Borrón 8, Losquequedan ganan dinero y tiempo. Sin embargo, como yo también percibo algo de esta subvención, puesto que formo parte de este sistema y quiero seguir viviendo de esto - sin teatro subvencionado yo no haría la cantidad de críticas suficiente en esta ciudad como para tener un ingreso extra en mi cuenta bancaria - creo que es un espectáculo maravilloso que nadie puede perderse. Una vez más, Losquequedan emborronan los pretendidos límites entre lo real y lo ficcional, lo íntimo y lo publico como hiciesen en espectáculos anteriores de tan grato recuerdo, aunque no tan grato como lo será el recuerdo de éste en el futuro. Esta vez, dan un paso más invitándonos a participar incluso en los créditos del programa de mano de una parte importantísima de la creación y producción de un espectáculo: su obligatorio estreno, aún estando inacabado y, probablemente, apenas comenzado para poder percibir una miserable subvención que no tiene en cuenta criterios artísticos (siempre tan resbaladizos y molestos) pero sí empresariales. Pero Losquequedan no son una empresa, son creadores que nos hacen cuestionarnos nuestra función como espectadores pasivos del mundo de la cultura. Después de asistir y participar activamente en este espectáculo, como antiguo crítico que retomaba hoy sus labores de crítico, he decidido abandonar de nuevo este cometido por comprender que soy completamente inútil y sentirme utilizado para que mis palabras sean, únicamente, una excusa más para que todo siga igual. Por otro lado, que hoy escuchen mi crítica más gente de la que me suele leer, me anima a invitaros a mi próxima crítica. A ver si hay más suerte y volvemos a los clásicos y a la obra bien hecha y no reincidimos en acciones inexpertas de pretendida modernez. Eso sí, hay que seguir apoyando a estos chicos. ¿O No? ¿O sí? No sé... En el fondo, me da igual.





