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ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

POESÍA

NO TENÍAMOS SALIDA POR FANNY JEM WONG



Publicado en DOLOR, POESIA DE AUSENCIA , MELANCOLÍA Y TRISTEZA, SENTIMIENTOS, SUEÑOS Y PESADILLAS con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el Octubre 30, 2009 por fannyjemwong


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NO TENÍAMOS SALIDA



Penas, dolor, mentiras,

pueden tener muchos rostros....

Hubo tanta miseria alrededor,

no teníamos paraguas, ni salida...


Máscaras... Máscaras....

Solo fueron máscaras.

Al fin cayeron los velos.


Miro de reojo

el ojo que me cuida,

la verdad asoma

vestida de blanco.


Fanny Jem Wong

Lima Perú

26-10-2009



Nos sentaremos pacientemente  a esperar

veremos caer todas las mascaras....

Por lo menos, eso no se nos fue negado.


Jem


29-10-2009



CONTADORWAP



Publicado por JEMWONG a 02:37:32 in ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE | Comentarios(0) |  Permacoplamiento

bre 9, 2009 by fannyjemwong


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AL  JILGUERO NEGRO DE LA CANCIÓN PERUANA (EN MEMORIA DE ARTURO “ZAMBO” CAVERO)




Que el cielo abra sus enormes puertas


El jilguero negro, no necesita tocarlas.


En sus manos lleva la paz compungida


De una nación que lo añora.


Que el cielo reciba  esta fría mañana


Cuando  repiquen todas las campanas


Y se oculte el sol avergonzado


Al criollo de  corazón ardiente y jaranero


Al "Tuta"  de "Banderitas Blancas"


A la  voz  que es y será eterno  y poderoso  himno



Descansa en paz alma fuerte, jaranera y valiente


Porque tú  eres  Perú



Fanny Jem Wong


Lima Perú


09-10-2009




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CONTADORWAP


Publicado por JEMWONG a 13:45:52 in ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE | Comentarios(0) |  Permacoplamiento

Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino


Posted in ARTÍCULOS , ENSAYOS Y OTROS TEMAS DE INTERÉS, HOMENAJES Y DEDICATORIAS, LAS COSAS QUE DISFRUTO, POETAS CONSAGRADOS, TEMAS DE INTERÉS con etiquetas , , , , , , on Octubre 4, 2009 by fannyjemwong




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Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino


En
Uruguay existe un museo en la casa que Pablo Neruda solía pasar sus
vacaciones junto a Matilde Urrutia cuando aún no estaban casados. Una
colección de fotos y varios objetos personales recuerdan el paso del
gran poeta chileno por las costas del Río de la Plata.


Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay.


Atlántida,
un pequeño balneario del Río de la Plata, situado a 40 kilómetros de
Montevideo, fue el refugio de una clandestina historia de amor. Con el
apacible mar como testigo y los silenciosos bosques de pinos como
cómplices, el poeta Pablo Neruda y su entonces amante y posterior
esposa Matilde Urrutia vivieron allí un pasión tan secreta como
intensa. La casa que albergó a los amantes fue convertida en un museo
llamado Paseo Neruda, en homenaje al gran poeta chileno.


Se
trata de una hermosa mansión de tres pisos, estilo Liberty, situada
sobre la orilla del mar -desde donde se pueden ver espectaculares
puestas de sol- y adornada con varios objetos que fueron propiedad del
poeta, así como otros que lo recuerdan. El público que lo visita puede
recorrer las salas superiores, recreadas tal como estaban cuando las
habitaban Pablo Neruda y Matilde Urrutia. Una hermosa chalina,
tenedores de hueso, muebles, un extenso epistolario, objetos varios y
hasta un tierno herbario que la pareja fue haciendo poco a poco con la
flora del lugar. Todos estos elementos dan cuenta de que Neruda no sólo
escribía poesía, sino que vivía poéticamente. Además de sus
pertenencias, Paseo Neruda exhibe una formidable colección de retratos
que la fotógrafa argentina Sara Facio le tomó al chileno. El museo
también alberga, en las habitaciones de planta inferior, una cafetería
y restaurante para que los que hasta allí lleguen puedan regalarse
algún placer al paladar, algo de lo que Neruda no se privaba en
absoluto.


Neruda
mantuvo una relación muy estrecha con Uruguay. En su juventud
experimentó gran interés y declarada influencia por el poeta uruguayo
Carlos Sabat Ercasty. Pero su relación con este país fue, sobre todo,
de índole afectiva. Uno de sus mejores amigos uruguayos fue el
arquitecto y cineasta Alberto Mántaras. Esa amistad nació en 1952
durante la travesía en un barco que zarpó del puerto francés de Cannes
y que tenía por destino a Montevideo y luego Buenos Aires. Neruda
viajaba junto a Matilde Urrutia con la intención de pasar una temporada
junto a ella en Atlántida, pero el encuentro se vio aplazado. Al llegar
a Montevideo, el poeta se encontró con que una delegación llegada desde
Chile lo estaba esperando en el puerto para saludarlo. Como hasta ese
entonces su relación con Matilde Urrutia era clandestina (Neruda
todavía estaba casado con Delia del Carril) ella, para disolver
cualquier sospecha, debió seguir viaje hasta Buenos Aires. Su amigo
Alberto Mántaras y su esposa Olga dieron amparo a esa relación. Cuando
finalmente el poeta se separó de Delia del Carril para casarse con
Matilde, el matrimonio uruguayo recibió una carta invitándolos a la
boda en Isla Negra: “Los esperamos a ustedes como testigos, hermanos y
cómplices”, les escribió.


Atlántida
se incorporó al universo poético de Neruda bajo la forma de un
anagrama. En sus versos nombra al lugar de sus pasiones como Datitla.
Una vez Neruda viajó desde Finlandia y la Unión Soviética hasta este
pequeño balneario de la costa uruguaya para encontrarse con Matilde.
Estos versos fueron escritos en aquella oportunidad.


“Y
cuando/ de regreso/ brilló tu boca bajo los pinares/ de Datitla y
arriba/ silbaron, crepitaron/ y cantaron/ extravagantes/ pájaros/ bajo
la luna de Montevideo, entonces/ a tu amor he regresado/ a la alegría
de tus anchos ojos;/ bajé, toqué la tierra/ amándote y amando/ mi viaje
venturoso”


Pero
estos no son los únicos versos que Neruda le dedicó a parajes
uruguayos; en su poesía también se mencionan el balneario Punta del
Este, Montevideo y hasta el característico puente ondulante de la Barra
de Maldonado (”entre agua y aire brilla el puente curvo/ entre verde y
azul las curvaturas).



En el Museo Paseo Neruda también se conservan tres cortometrajes
inéditos en los que participa Pablo Neruda como actor, que fueron
dirigidos por su amigo uruguayo, Alberto Mántaras. Y hablando de
películas, hay una anécdota que involucra a ambos amigos y que parece
salida de una novela. Neruda, cuyo afecto a la buena comida y la buena
bebida ha sido siempre resaltado, había introducido en Montevideo un
cóctel de su invención, llamado Nikolasa, al que le atribuía
propiedades vigorizantes. El trago no es muy difícil de preparar. Se
necesita un buen cognac, gajos no muy gruesos de limón y un recipiente
con azúcar. Neruda recomendaba que se exprimiese el gajo de limón, se
lo frotara en el azúcar, se lo llevara a la boca y allí se lo triturara
para recién después darle un abundante sorbo al cognac. El particular
tónico fue probado por el narrador uruguayo y amigo de Neruda, Alfredo
Gravina, durante una reunión. Los invitados no olvidaron la escena.
Luego de tragar el brebaje se vio al hombre gritar y saltar enfurecido,
correr en todas direcciones y hacer todo tipo de ademanes. Dicen que la
calma no le llegó ni siquiera cuando terminó de trepar un árbol que
había en las inmediaciones.OEI


FUENTE :http://www.oei.org.co/sii/entrega9/art05.htm

LA REINA

Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.

Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.

Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,


lo escuchamos.






 CONTADORWAP

Publicado por JEMWONG a 15:11:02 in ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
HOTEL CALIFORNIA (04-10-2009)

HOTEL CALIFORNIA

Posted in MÚSICA VIDEOS, SENTIMIENTOS con etiquetas , , , , , , , on Octubre 4, 2009 by fannyjemwong


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HOTEL CALIFORNIA




EN UNA AUTOPISTA DESIERTA Y OSCURA
VIENTO FRESCO EN MI CABELLO
CÁLIDO OLOR DE COLITAS [EL CABELLO DE ELLA]
LEVANTÁNDOSE A TRAVÉS DEL AIRE

MÁS ADELANTE EN LA DISTANCIA
VÍ UNA LUZ BRILLANTE
MI CABEZA SE PONÍA PESADA, Y MI VISTA OSCURECÍA
TENÍA QUE PARAR POR LA NOCHE


ALLÁ ELLA SE PARÓ EN LA ENTRADA
ESCUCHÉ LA CAMPANILLA [PARA LLAMAR AL SERVICIO?]
Y ESTABA PENSANDO PARA MIS ADENTROS
ESTO PODRÍA SER EL CIELO O EL INFIERNO


LUEGO ELLA PRENDIÓ UNA VELA
Y ME MOSTRÓ EL CAMINO
HABÍA VOCES POR EL CORREDOR
CREÍ QUE LAS ESCUCHÉ DECIR


BIENVENIDOS AL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ HERMOSO LUGAR
(QUÉ HERMOSO LUGAR)
QUÉ HERMOSA FACHADA


LLENO DE CUARTOS EN EL HOTEL CALIFORNIA
EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO
(EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO)
PUEDES ENCONTRARLO AQUÍ


ELLA SE ENLOQUECIÓ
CONSIGUIÓ EL MERCEDEZ BENZ®
CONSIGUIÓ MUCHOS CHICOS BONITOS
A LOS QUE LLAMÓ "AMIGOS"
CÓMO ELLOS BAILAN EN EL PATIO
DULCE SUDOR DE VERANO
Letras4U.com » letras traducidas al español
ALGUNOS BAILAN PARA RECORDAR
ALGUNOS BAILAN PARA OLVIDAR


ENTONCES LLAMÉ AL CAPITÁN
POR FAVOR TRÁIGAME MI VINO, Y EL DIJO
NOSOTROS NO HEMOS TENIDO ESE LICOR DESDE 1969
Y TODAVÍA ESAS VOCES LLAMAN DESDE LO LEJOS
TE DESPIERTAN EN LA MITAD DE LA NOCHE
SOLO PARA ESCUCHARLAS DECIR


BIENVENIDOS AL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ LUGAR TAN ENCANTADOR
(QUÉ LUGAR TAN ENCANTADOR)
QUÉ HERMOSA FACHADA
ELLOS LO ESTÁN VIVIENDO EN EL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ AGRADABLE SORPRESA
(QUÉ AGRADABLE SORPRESA)
TRAE TUS EXCUSAS
[ALIBIES SON LAS PRUEBAS DE QUE UNO NO ESTUVO
EN LA ESCENA DEL CRIMEN CUANDO FUE COMETIDO]


ESPEJOS EN EL TECHO
DIBUJO[?] DE CHAMPAÑA EN HIELO, Y ELLA DIJO
NOSOTROS AQUÍ SOMOS VÍCTIMAS
DE NUESTRO PROPIO INVENTO
Y EN LA RECÁMARA DEL MAESTRO
ELLOS SE REUNIERON PARA EL FESTÍN
LA CORTABAN CON SUS CUCHILLOS DE ACERO
PERO SIMPLEMENTE NO PODÍAN MATAR LA BESTIA


LO ÚLTIMO QUE RECUERDO
ESTABA CORRIENDO HACIA LA PUERTA
TENÍA QUE ENCONTRAR EL PASADIZO
HACIA EL LUGAR DONDE ESTABA ANTES
´RELÁJESE´, DIJO EL HOMBRE DE LA NOCHE
ESTAMOS PROGRAMADOS PARA RECIBIR
PUEDES INTENTAR EN EL MOMENTO QUE QUIERAS
PERO NUNCA TE PODRÁS IR



"ERES Y SERÁS POR SIEMPRE REPETICIÓN INAGOTABLE SOBRE MI PIEL"
 JEM WONG
30-09-2009

 CONTADORWAP

Publicado por JEMWONG a 15:09:56 in ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE | Comentarios(0) |  Permacoplamiento


SELECCIÓN DE POEMAS DE : Juana de Ibarbourou






 


Reseña biográfica Poeta uruguaya nacida en Melo en 1892.
Desde
muy joven empezó a publicar los primeros poemas bajo el seudónimo de
Juanita de Ybar, los cuales fueron compilados en su primer libro,
«Lenguas de Diamante», obra que la lanzó  a la más resonante fama. Su
estilo inicial fue apasionado y sensual dentro de la órbita modernista,
vinculándose luego al vanguardismo. Su verso, con el paso del tiempo,
ganó serenidad y melancolía, haciéndola alcanzar el Premio Nacional de Literatura en 1959.
Falleció en 1979. ©


 


Amémonos


Bajo las alas rosa de este laurel florido,
amémonos. El viejo y eterno lampadario
de la luna ha encendido su fulgor milenario
y este rincón de hierba tiene calor de nido.


Amémonos. Acaso haya un fauno escondido
junto al tronco del dulce laurel hospitalario
y llore al encontrarse sin amor, solitario,
mirando nuestro idilio frente al prado dormido.


Amémonos. La noche clara, aromosa y mística
tiene no sé qué suave dulzura cabalística.
Somos grandes y solos sobre el haz de los campos


y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos,
con estremecimientos breves como destellos
de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.





Amor


El amor es fragante como un ramo de rosas.
Amando, se poseen todas las primaveras.
Eros trae en su aljaba las flores olorosas
de todas las umbrías y todas las praderas.


Cuando viene a mi lecho trae aroma de esteros,
de salvajes corolas y tréboles jugosos.
¡Efluvios ardorosos de nidos de jilgueros,
ocultos en los gajos de los ceibos frondosos!


¡Toda mi joven carne se impregna de esa esencia!
Perfume de floridas y agrestes primaveras
queda en mi piel morena de ardiente transparencia


perfumes de retamas, de lirios y glicinas.
Amor llega a mi lecho cruzando largas eras
y unge mi piel de frescas esencias campesinas.





Así es la rosa


De la matriz del día
se alzó la rosa vertical y blanca
mientras todo rugía:
la tierra, el aire, el agua.


Tendí la mano para protegerla,
criatura de paz y de armonía,
completa, virgen, intocable, exacta
en la extensión total del mediodía.


Y me llevó el brazo la metralla.
Impávida seguía
en su serenidad y su victoria,
aunque en mi sangre la embebía.


Ni mi alarido hizo temblar sus pétalos
ni apagó su fragancia mi agonía.
Era la rosa, la perfecta y única.
Nada la detenía.





Bajo la lluvia



¡Cómo resbala el agua  por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda,
y pone  en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve,
y voy,  senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante,
sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad de no pensar.


Un pájaro se baña
en una charca turbia. Mi presencia le extraña,
se detiene... me mira... nos sentimos amigos...
¡Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos!
Después es el asombro
de un labriego que pasa con su azada al hombro
y la lluvia me cubre de todas las fragancias
de los setos de octubre.
Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado
como un maravilloso y estupendo tocado
de gotas cristalinas, de flores deshojadas
que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.
Y siento, en la vacuidad
del cerebro sin sueño, la voluptuosidad
del placer infinito, dulce y desconocido,
de un minuto de olvido.
Llueve, llueve, llueve,
y tengo en alma y carne, como un frescor de nieve.





Como la primavera


Como un ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste
diciéndome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ellas exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?


¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Qué perfume usas? Y riendo le dije:
-¡Ninguno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.


Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!





Cual la muerte de Lot


Un perfume de amor me acompañaba.
Volvía hacia la aldea de la cita,
bajo la paz suprema e infinita
que el ocaso en el campo destilaba.


En mis labios ardientes aleteaba
la caricia final, pura y bendita,
y era como una alegre Sulamita
que a su lar, entre trigos regresaba.


Y al llegar a un recodo del camino
tras el cual queda oculto ya el molino,
el puente y la represa bullidora,


volví atrás la cabeza un breve instante,
y bajo el tilo en flor, ¡vi a mi amante
que besaba en la sien a una pastora!





Como una sola flor desesperada


Lo quiero con la sangre, con el hueso,
con el ojo que mira y el aliento,
con la frente que inclina el pensamiento,
con este corazón caliente y preso,


y con el sueño fatalmente obseso
de este amor que me copa el sentimiento,
desde la breve risa hasta el lamento,
desde la herida bruja hasta su beso.


Mi vida es de tu vida tributaria,
ya te parezca tumulto, o solitaria,
como una sola flor desesperada.


Depende de él como del leño duro
la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,
que solo en él respira levantada.





Despecho


¡Ah, que estoy cansada! Me he reído tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.


Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo),
es por la fatiga de la loca risa
que en todos mis nervios su sopor desliza.


¡Ah, que estoy cansada! Déjame que duerma,
pues como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?


¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos.
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reírme tanto...





El fuerte lazo


Crecí
para ti.
Tálame. Mi acacia
implora a tus manos su golpe de gracia.


Florí
para ti.
Córtame. Mi lirio
al nacer dudaba ser flor o ser cirio.


Fluí
para ti.
Bébeme. El cristal
envidia lo claro de mi manantial.


Alas di
por ti.
Cázame. Falena,
rodeé tu llama de impaciencia llena.


Por ti sufriré.
¡Bendito sea el daño que tu amor me dé!
¡Bendita sea el hacha, bendita la red,
y loadas sean tijeras y sed!


Sangre del costado
manaré, mi amado.
¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
que por ti una llaga color escarlata?


En vez de abalorios para mis cabellos
siete espinas largas hundiré entre ellos.
Y en vez de zarcillos pondré en mis orejas,
como dos rubíes, dos ascuas bermejas.


Me verás reír
viéndome sufrir.
Y tú llorarás.
Y entonces... ¡más mío que nunca serás!





Estío


Cantar del agua del río. 
Cantar continuo y sonoro, 
arriba bosque sombrío 
y abajo arenas de oro. 


Cantar... 
de alondra escondida 
entre el oscuro pinar. 


Cantar... 
del viento en las ramas 
floridas del retamar. 


Cantar... 
de abejas ante el repleto 
tesoro del colmenar. 


Cantar... 
de la joven tahonera 
que al río viene a lavar. 


Y cantar, cantar, cantar 
de mi alma embriagada y loca 
bajo la lumbre solar.





Fusión


Mi alma en torno a tu alma se ha hecho
un nudo apretado y sombrío.


Cada vuelta del lazo sobre humano
se hace raíz, para afianzarse hondo,
y es un abrazo inacabable y largo
que ni la muerte romperá. ¿No sientes
cómo me nutro de tu misma sombra?


Mi raíz se ha trenzado a tus raíces
y cuando quieras desatar el nudo,
sentirás que te duele en carne viva
y que en mi herida brota sangre tuya.!


Y con tus manos curarás la llaga
¡y ceñirás más apretado el nudo!





Hora morada


¿Qué azul me queda?


¿En qué oro y en qué rosa me detengo,
qué dicha se hace miel entre mi boca
o qué río me canta frente al pecho?


Es la hora de la hiel, la hora morada
en que el pasado, como un fruto acedo,
sólo me da su raso deslucido
y una confusa sensación de miedo.


Se me acerca la tierra del descanso
final, bajo los árboles erectos,
los cipreses aquellos que he cantado
y veo ahora en guardia de los muertos.


Amé, ay Dios, amé a hombres y bestias
y sólo tengo la lealtad del perro
que aún vigila a mi lado mis insomnios
con sus ojos tan dulces y tan buenos.





Implacable


Y te di el olor
de todas mis dalias y nardos en flor.


Y te di el tesoro,
de las ondas minas de mis sueños de oro.


Y te di la miel,
del panal moreno que finge mi piel.


¡Y todo te di!
Y como una fuente generosa y viva para tu alma fui.


¡Y tú, dios de piedra
entre cuyas manos ni la yedra medra;


y tú, dios de hierro,
ante cuyas plantas velé como un perro,


desdeñaste el oro, la miel y el olor.
¡ Y ahora retornas, mendigo de amor,


a buscar las dalias, a implorar el oro,
a pedir de nuevo todo aquel tesoro!


Oye, pordiosero:
ahora que tú quieres es que yo no quiero.


Si el rosal florece,
es ya para otro que en capullos crece.


Vete, dios de piedra,
sin fuentes, sin dalias, sin mieles, sin yedra,
igual que una estatua,
a quien Dios bajara del plinto, por fatua.


¡Vete, dios de hierro,
que junto a otras plantas se ha tendido el perro!





La cita


Me he ceñido toda con un manto negro.
Estoy toda pálida, la mirada extática.
Y en los ojos tengo partida una estrella.
¡Dos triángulos rojos en mi faz hierática!


Ya ves que no luzco siquiera una joya,
ni un lazo rosado, ni un ramo de dalias.
Y hasta me he quitado las hebillas ricas
de las correhuelas de mis dos sandalias.


Mas soy esta noche, sin oros ni sedas,
esbelta y morena como un lirio vivo.
Y estoy toda ungida de esencias de nardos,
y soy toda suave bajo el manto esquivo.


Y en mi boca pálida florece ya el trémulo
clavel de mi beso que aguarda tu boca.
Y a mis manos largas se enrosca el deseo
como una invisible serpentina loca.


¡Descíñeme, amante! ¡Descíñeme, amante!
Bajo tu mirada surgiré como una
estatua vibrante sobre un plinto negro
hasta el que se arrastra, como un can, la luna.





La enredadera


Por el molino del huerto
asciende una enredadera.


El esqueleto de hierro
va a tener un chal de seda


ahora verde, azul más tarde
cuando llegue el mes de Enero


y se abran las campanillas
como puñados de cielo.


Alma mía: ¡quién pudiera
Vestirte de enredadera!





La espera


¡Oh lino, madura, que quiero tejer
sábanas del lecho donde dormirá
mi amante, que pronto, pronto tornará
(Con la primavera tiene que volver.)


¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega!
Has de ser el pomo que arome su estancia.
Concentra colores, recoge fragancia,
dilata tus poros, que mi amante llega.


Trabaré con grillo de oro sus piernas,
cadenas livianas del más limpio acero,
encargué con prisa, con prisa al herrero
Amor, que las hace brillantes y eternas.


Y sembré amapolas en toda la huerta.
¡Que nunca recuerde caminos ni sendas!
Fatiga: en sus nervios aprieta tus vendas.
Molicie: sé el perro que guarde la puerta.





La higuera


Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.


En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.


En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste...


Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
"Es la higuera el mas bello
de los árboles todos del huerto".


Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!


Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
"Hoy a mí me dijeron hermosa".





La hora


Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.


Ahora , que tengo la carne olorosa,
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera


Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida a prisa.
Después...¡oh, yo sé
que nada de eso más tarde tendré!


Que entonces inútil será tu deseo
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!


Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
hoy, y no mañana. Oh amante, ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?





La inquietud fugaz


He mordido manzanas y he besado tus labios.
Me he abrazado a los pinos olorosos y negros.
Hundí, inquieta, mis manos en el agua que corre.
He huroneado en la selva milenaria de cedros
que cruza la pradera como una serpie grave,
y he corrido por todos los pedrosos caminos
que ciñen como fajas la ventruda montaña.


¡Oh amado, no te irrites por mi inquietud sin tregua!
¡Oh amado, no me riñas porque cante y me ría!
Ha de llegar un día en que he de estarme quieta,
¡ay, por siempre, por siempre!
con las manos cruzadas y apagados los ojos;
con los oídos sordos y con la boca muda,
y los pies andariegos en reposo perpetuo
sobre la tierra negra.
¡Y estará roto el vaso de cristal de mi risa
En la grieta obstinada de mis labios cerrados!


Entonces, aunque digas: -¡Anda!, ya no andaré.
Y aunque me digas: -¡Canta!, no volveré a cantar.
Me iré desmenuzando en quietud y en silencio
bajo la tierra negra,
mientras encima mío se oirá zumbar la vida
como una abeja ebria.


¡Oh, déjame que guste el dulzor del momento
fugitivo e inquieto!


¡Oh, deja que la rosa desnuda de mi boca
se te oprima a los labios!


Después será ceniza sobre la tierra negra.





La pequeña llama


Yo siento por la luz un amor de salvaje.
Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge;
¿no será, cada lumbre, un cáliz que recoge
el calor de las almas que pasan en su viaje?


Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas,
lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rojas: espíritus de rosas.


Yo respeto y adoro la luz como si fuera
una cosa que vive, que siente, que medita,
un ser que nos contempla transformado en hoguera.


Así, cuando yo muera, he de ser a tu lado
una pequeña llama de dulzura infinita
para tus largas noches de amante desolado.





La promesa


¡Todo el oro del mundo parecía
diluido en la tarde luminosa!
Apenas un crepúsculo de rosa
la copa de los árboles teñía.


Un imprevisto amor, mi mano unía
a tu mano, morena y temblorosa.
¡Éramos Booz y Ruth ante la hermosa
era que circundaba la alquería!


-¿Me amarás?- murmuraste. Lenta y grave
vibró en mis labios la promesa suave
de la dulce, la amable moabita.


Y fue como un ¡amén! en ese instante
el toque de oración que alzó vibrante
la rítmica campana de la ermita.





La sed


Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dio tu boca amante.


Cansada me acosté sobre los pastos
con tu brazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.


Tengo sed otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del río.





La tarde


He bebido del chorro cándido de la fuente.
Traigo los labios frescos y la cara mojada.
Mi boca hoy tiene toda la estupenda dulzura
de una rosa jugosa, nueva y recién cortada.


El cielo ostenta una limpidez de diamante.
Estoy ebria de tarde, de viento y primavera.
¿No sientes en mis trenzas olor a trigo ondeante?
¿No me hallas hoy flexible como una enredadera?


Elástica de gozo como un gamo he corrido
por todos los ceñudos senderos de la sierra.
Y el galgo cazador que es mI guía, rendido,
se ha acostado a mis pies, largo a largo, en la tierra.


¡Ah, qué inmensa fatiga me derriba en la grama
Y abate en tus rodillas mi cabeza morena,
mientras que de una iglesia campesina y lejana
nos llega un lento y grave llamado de novena!





Lacería


No codicies mi boca. Mi boca es de ceniza
y es un hueco sonido de campanas mi risa.


No me oprimas las manos. Son de polvo mis manos,
y al estrecharlas tocas comida de gusanos.


No trences mis cabellos. Mis cabellos son tierra
con la que han de nutrirse las plantas de la sierra.


No acaricies mis senos. Son de greda los senos
que te empeñas en ver como lirios morenos.


¿Y aún me quieres, amado? ¿Y aún mi cuerpo pretendes
y, largas de deseo, las manos a mí tiendes?


¿Aún codicias, amado, la carne mentirosa
que es ceniza y se cubre de apariencias de rosa?


Bien, tómame. ¡Oh laceria!
¡Polvo que busca al polvo sin sentir su miseria!





Las cuatro alas de abeja


He vuelto de la cita con cuatro alas de abejas
prendidas en los labios. Cuatro alas de abejas
doradas y bermejas.


Milagro como el de la barba de Dionisos,
el dios de acento dulce! La barba de Dionisos
que tenía cuatro alas de abeja en vez de rizos.


Tus labios en mis labios derramaron su miel
y brotaron las alas. Derramaron su miel
y tuve las dulzuras de un panal en la piel.


No riáis. Las cuatro alas de abeja no se ven.
Mas las siento en la boca. Las alas no se ven,
mas a veces, ¡prodigio!, vibran hasta en mi sien.


Y más adentro aún. Las dulces alas vibran
hasta en mi corazón. Las dulces alas vibran
y a mi alma de toda angustia y pena libran.


Mas si un día dejaran de aletear y zumbar...
si se hicieran ceniza... Si cesara el zumbar
de las alas que hiciste en mis labios brotar...


¡Qué tristeza de muerte! ¡Qué alas negras de queja
brotarían entonces! ¡Qué alas negras de queja
en lugar de las alas transparentes de abeja!





Las lenguas de diamante


Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
como sombras delgadas que se deslizan sobre
las arenas de bronce de la orilla del lago.


Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.


¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!


Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!


¡Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,
con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
movidas por la magia de diálogos supremos.





Lo que soy para ti


Cierva,
que come en tus manos la olorosa hierba.


Can
que sigue tus pasos doquiera que van.


Estrella
para ti doblada de sol y centella.


Fuente
que a tus pies ondula como una serpiente.


Flor
que para ti solo da mieles y olor.


Todo eso yo soy para ti,
mi alma en todas sus formas te di.
Cierva y can, astro y flor,
agua viva que glisa a tus pies,
Mi alma es
para ti,
Amor.





Melancolía


La sutil hilandera teje su encaje oscuro
con ansiedad extraña, con paciencia amorosa.
¡Qué prodigio si fuera hecho de lino puro
y fuera, en vez de negra la araña, color rosa!


En un rincón del huerto aromoso y sombrío
la velluda hilandera teje su tela leve.
En ella sus diamantes suspenderá el rocío
y la amarán la luna, el alba, el sol, la nieve.


Amiga araña: hilo cual tú mi velo de oro
y en medio del silencio mis joyas elaboro.
Nos une, pues, la angustia de un idéntico afán.


Mas pagan tu desvelo la luna y el rocío.
¡Dios sabe, amiga araña, qué hallaré por el mío!
¡Dios sabe, amiga araña, qué premio me darán!





Millonarios


Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia
descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas,
con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia
oblicua, refrescante y menuda, del agua.


¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes
y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia,
vamos a ser felices con el gozo sencillo
de un casal de gorriones que en la vía se arrulla.


Más allá están los campos y el camino de acacias
y la quinta suntuosa de aquel pobre señor
millonario y obeso, que con todos sus oros,


no podría comprarnos ni un gramo del tesoro
inefable y supremo que nos ha dado Dios:
ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.





Noche de lluvia


Llueve... Espera, no duermas,
estáte atento a lo que dice el viento
y a lo que dice el agua que golpea
con sus dedos menudos en los vidrios.


¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante!
¡Con qué avidez se esponjará la hierba!
¡Cuántos diamantes colgarán ahora
del ramaje profundo de los pinos!


Espera, no te duermas. Escuchemos
el ritmo de la lluvia.
Apoya entre mis senos
tu frente taciturna.
Yo sentiré el latir de tus dos sienes
palpitantes y tibias,
como si fueran dos martillos vivos
que golpearan mi carne.


Espera, no te duermas. Esta noche
somos los dos un mundo,
aislado por el viento y por la lluvia
entre la cuenca tibia de una alcoba.


Espera, no te duermas. Esta noche
somos acaso la raíz suprema
de donde debe germinar mañana
el tronco bello de una raza nueva.





Panteísmo


Siento un acre placer en tenderme en la tierra,
bajo el sol matutino tibia como una cama.
Bajo mi cuerpo, ¡cuánta vida mi vientre encierra!
¡Quién sabe qué diamante esconde aquí su llama!


¡Quién sabe qué tesoro, dentro de una mirada,
surgirá de este mismo lugar donde reposo,
si será el oro vivo de una era sembrada,
o la viva esmeralda de algún árbol frondoso!


¡Quién sabe qué estupenda y dorada simiente
ha de brotar ahora bajo mi cuerpo ardiente!
Futuro pebetero que esparcirá a los vientos,
en las noches de estío, claras y rumorosas,
el calor de mi carne hecho aroma de rosas,
fragancia de azucenas, y olor de pensamientos.





Raíz salvaje


Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.


¡No pretendas ahora que ría!
¡Tu no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraída!


Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.


¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!


Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.





Rebelde


Caronte: yo seré un escándalo en tu barca.
Mientras las otras sombras recen, giman o lloren,
y bajo tus miradas de siniestro patriarca
las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,


Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrara en el viaje.


Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.


Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.





Regreso


¿En qué silente cinturón de espuma
se oculta ahora la promesa yerta?
¿Tras de qué muro o entornada puerta
gime mi mundo?


¿Qué hora, qué mañana entre tumultos
de sol y risa, ya de cara al gozo,
me traerá su jazmín más primoroso
con la sortija mágica del rumbo?


Se quemó mi laurel entre la fiebre,
la palma fiel perdió su airón de fuego.
Ya sólo soy raíz, rígido ruego,
vástago de espiral lenta y endeble.


Pero yo me he de alzar del pudridero,
volveré a mi esplendor de carne y canto,
blanca y bruñida por mi propio llanto,
viva, de nuevo.





Reconquista


No sé de donde regresó el anhelo
De volver a cantar como en el tiempo
en que tenía entre mi puño el cielo
Y con una perla azul el pensamiento.


De una enlutada nube, la centella,
Súbito pez, hendió la noche cálida
Y en mí se abrió de nuevo la crisálida
Del verso alado y su bruñida estrella.


Ahora ya es el hino centelleante
Que alza hasta Dios la ofrenda poderosa
De su bruñida lanza de diamante.


Unidad de la luz sobre la rosa.
Y otra vez la conq

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Sobre mi


FANNY JEM WONG
Sexo: Femenino
Ocupacion: CATEDRÁTICA -MAGISTER EN PSICOLO
Ubicacion: LIMA : CALLAO : Peru
Sobre Mi
SEMBLANZA

Nací la ciudad de Lima, Perú un 29 de julio de 1964 a las 3.45 pm. Estudios de Maestría  en Psicología Educativa egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Mis padres Julio Victor Wong Espinosa hijo emigrante chino y Esther Miñán Solis.

Soy casada y tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que yo tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero, a pesar de ello como cualquier otro ser humano poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas.

Empecé a escribir poesías y algunos cuentos desde muy niña. Siempre me sentí atraída por las letras pero, solo hace cosa de un par de años que descubrí la forma de poder darla a conocer a través de la red .Antes de esto solo las dejaba en cualquier cajón olvidadas, las rompía o se perdían...hoy lo lamento porque cada poema es único e irremplazable por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte.

Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. En mis inicios la poesía fue una especie de catarsis que permitía liberarse de fantasmas interiores .Creo que esos primeros poemas solo podría catalogarlos como gritos del alma. Más tarde descubriría las inmensas posibilidades que la poesía ofrecía y conforme iba creciendo en ella empecé a diferenciar el yo real del yo poético.Es en este punto es que empecé a escribir poesía por la poesía y para la poesía.

Otra de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y que disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria.La experiencia en las aulas no solo es maravillosa sino también gratificante.El poder dar lo que uno sabe a los demás y aprender a la vez de los alumnos es algo que le otorga sentido a la vida.

Espero que quienes lean mi poesía se sientan complacidos de acompañar mis letras.

“De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo Besos.

FANNY JEM WONG MIÑÁN
LIMA PERÚ


http://fannyjemwong.es.tl/

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

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