ENCONTRANDO TIEMPO PARA ESTUDIAR DE LA MANERA MÁS INSOSPECHADA (15-01-2008)
Ahora que los tiempos modernos corren con bastante vértigo, arrastrándonos consigo en su carrera, he notado que uno de los lugares donde uno encuentra mayor tiempo libre a disposición es la clínica o el hospital. En efecto, hace falta caer enfermo o accidentado para recién disponer de un espacio de tiempo en que podemos leer con tranquilidad, incluso podemos estudiar alguna lección de la universidad que se nos haya retrasado por dedicarle tanto tiempo al trabajo sin mencionar a las obligaciones familiares. Pensaba en esto a raíz del internamiento de mi novia en una clínica local ya que fueron unos días que ella aprovechó para poder ponerse al día en cuanto a las lecturas que le habían dado en la carrera de Administración de Empresas que sigue en la universidad. Ella está a punto de terminar su carrera, apenas faltan dos escasos meses y por supuesto hay que apretar el paso, las lecturas abundan y las prácticas también, al tiempo que hay que ir avanzando y calibrando lo que será la sustentación de la tesis que le permitirá obtener el grado de Licenciada en Administración. Como digo, mi novia encontró el tiempo de estudio en el lugar menos sospechado, en una clínica. Su internamiento se debió a un problema de índole digestivo y requirió prácticamente una semana en observación, semana en que ella, dando un ejemplo de fuerza y entereza, avanzó con las separatas que le fueron entregadas antes de arrancar el último semestre de su carrera.
Mi novia ingresó a un programa de estudios especial para gente que labora en empresas, de esto hace ya más de tres años. Evidentemente, sus tiempos se acortaron y tuvimos que sacrificar mucho de nuestro tiempo libre para que ella pueda finalizar con éxito su carrera. Era una oportunidad que su centro de labores le brindaba y no convenía desaprovecharla. En ese sentido, me sumé sin mayores quejas al objetivo. Paralelamente a esto, mi novia es madre soltera de dos niñas en etapa escolar y no podía descuidarlas, máxime que el padre de las muchachas prácticamente no colaboraba en nada. Pero no era tiempo de quejas y pusimos manos a la obra. Estos tres años se han pasado volando pero finalmente tuvieron que pasar la factura. Noté durante este tiempo que la disciplina que mi novia tenía para su dieta había caído a niveles insospechados, evidentemente la ansiedad por terminar la carrera pudo más y poco a poco fue adquiriendo costumbres que no tenía, como picar alimentos entre comidas, generalmente dulces. Junto a esto, fue dejando poco a poco el gimnasio, que mantenía su disciplina. La falta de horas de sueño y el stress propio del trabajo, del estudio y de la crianza de los hijos terminaron de complicar el cuadro de tensión que esta vez se manifestó a nivel estomacal. En efecto, hace dos fines de semana, mi novia amaneció con un fuerte dolor en la parte baja del abdomen. Creímos que se trataba de un simple cólico o una indigestión pero al día siguiente los dolores no se habían ido pese al tratamiento doméstico que seguimos a base de infusiones y analgésicos. Decidimos entonces acudir a la clínica donde ella estaba asegurada.
El ingreso fue por la zona correspondiente a emergencias y el doctor que la examinó creyó conveniente que se internara. El dolor había ido en aumento y era insoportable. Se creyó en un primer momento en una apendicitis, descartada de plano pues años atrás el apéndice le había sido retirado a mi novia. Los exámenes debían proseguir y se realizó una tomografía que arrojó la presencia de divertículos. Estas molestas cápsulas que se forman espontáneamente en el intestino, atrapando ciertos alimentos, como las pepitas de tomate por ejemplo, pueden resultar muy dolorosos y hasta mortales si desembocan en una peritonitis que se puede extender a otras zonas del organismo comprometiendo órganos vitales. El tratamiento a seguir, debía efectuarse con antibióticos específicos y por varios días. Pero la técnica más extrema consistía en dejar de probar alimentos y agua por cuatro días. Mi novia sólo recibiría asistencia endovenosa de suero mezclado con vitaminas. Era una dura prueba, quizá pensada por el Destino para que ella pueda retomar su disciplina dietética y renunciar a la vida fácil y ansiosa que le permitía picar alimentos durante todo el día con las consiguientes consecuencias negativas en el organismo a mediano y largo plazo.
Lo tomamos así y ella siguió el tratamiento al pie de la letra. Al quinto día recién pudo probar algunos alimentos blandos como las típicas gelatinas y mazamorras que dan en los hospitales, luego el caldo de pollo fue introducido en la dieta y el doctor comprobó que la peristalsis del intestino funcionaba correctamente, sin embargo en quince días se debe hacer otra tomografía para descartar cualquier otro problema que haya quedado sin resolver. Por lo pronto, mi novia tiene la mente puesta en su recuperación total y en su examen de Administración del fin de semana. Sin duda, un ejemplo a seguir.
Publicado por
education a 18:31:20 in
education |
Comentarios(0) |
Permacoplamiento