GENARO CAHUANA ORIEHUELA
¿Quién diablos es Genaro CAHUANA ORIHUELA...?
Nace en la sima verde nido crepuscular de Qorawiri(Tambo), en el mes de viento rebelde intrépido, un 27 de agosto salvaje (Huancarama-Andahuaylas-Apurímac-Perú).
Cuenta con 22 años de edad, estudiante de Educación Primaria, profanador de instrumentos musicales (Músico), empedernido carnavalero y amante de la música vernacular, Actor y cofundador del Grupo de Teatro Experimental Rimarisun de Abancay, Director Ejecutivo de la Organización Cultural de Poesía y Arte de Abancay (OCUPA) de RUNA, Asociación Pro Cultura; Pintor de espejismos. Mora en una casa seca de barro, en la Av. Panamericana Km. 1½ Bellavista Baja, Abancay, la capital de la Región Abancay.
Estoy seguro que ni el chiwaco locuaz, puede mentir que Qorawiri, ha parido en una tarde de metralletas de lluvia, a este cazador del dolor que se endemonia leendo desgracias de bardos orates que escriben profecías en la lengua del mundo.
E-mail:gembonz-enti@hotmail.com
TU CABELLERA DE LLUVIAS HUMILDES
Aún estás que me miras, tal igual que yo...
Tú, que estás llorando granizos de lamento, con un feroz en brazo.
Te amo como al mar en púrpura
y a través del firmamento en la luna
quisiera escalar la oración de tu agobio.
La cárcel silenciosa del aire.
¡Ay vida lejana!, de mi dolor trago en claustro
puede hablar tardes, primaveras de occiso;
y puede consumarse por tus ojos
sobre el hielo de navaja del castigo
que me carboniza en tu alma.
Te amo...
Cómo siento tu rostro al volar sobre plumas sangrientas,
en un verso loco que estalla en el espacio musical.
Una palabra danza dibujando el compás de tu mirada
en la soledad del tiempo ofuscado:
Y qué soy yo,
qué del deslumbrado precipicio mal herido.
Fulguro para ver la estación de tu vida
porque quiero verte en la música subversiva del día.
Te amo...
sobre el aire sereno
que acaricia la esperanza de nuestros ojos.
Te amo...
hasta del trance que me embarga en el grito de la flor.
Por tus silencios de estrella azul,
doy un canto fiel, indudable, y me levanto del mar de cervezas,
de colonias y poemas frenéticos.
Por tus silencios de mi amor te levantas a destruir las horas,
la espada grácil de postrimerías finales de mañana en mi voz.
Te amo...
Como río de sueños auténticos sin final alguno,
en cada noche incomprensible, pluvial,
para al fin verme viento firme
sobre tu iris espantado de ilusión.
Tu cabellera de lluvias humildes,
tus labios de alma viva,
tus manos de concierto dulce:
Te amo por tu caricia y por esta conmoción
que parte mi ingle y este mi cuarteado cerebro apretujado.
NUESTRA IDILIO DE SANGRE DE LUZBEL LETAL CAMINA
Quería de ti tu cuerpo escarchada en mi tristeza de agua,
mas aún te veo desgreñada en la calle, y te amo....M...
Nuestras miradas superficiales
hubieran sido
promesas-orquídeas-flores-neblinas con vida.
Nuestras promesas, dorados pétalos de sangre inestable,
hubieran sido miradas de relámpagos del ocaso.
Hubiéramos sido jolgorio de agua y desenfado
sobre un requiebro al final del desastre
vagando por el universo panteonero. Y un día, a ti,
en el rocío del ángelus te vería,
en el rió de arena de mis besos,
en la memoria eterna de nuestras vidas de cíclopes.
Más todavía
tras el cielo de nuestros sueños y palabras
y escorias sepultadas
alborean nuestros besos glaciales...
Ardo ahora sobre torrentes tácitos de noche mortal:
nuestras frías sangres silenciosas
están conquistando nuestros cuerpos.
A dónde podré reafirmarme...
Si aún halago la euforia afligida de tus labios,
de nuestros sueños sepultados,
y nuestra mente apartada del llanto del mar
se ve inquieta bajo los muros de este cielo ensombrecido.
Nuestra idilio de sangre de luzbel letal camina.
Mira al divino cómo odia.
Y ahora te llevó sin despedirme
al cósmico y solitario y despiadado camino.
Pero te amo como al fuego sin notas perversas,
en esta última armonía fúnebre.
Siempre te amo como el rayo de pasión efímera
en cada presencia irreal sepultada en que pienso.
PEREGRINO ENDEMONIADO
O
¡CONCHA TU MADRE, LA VIDA ES COMO EL DIENTE CON CARIES...!
Para los que subyugan a mis hermanos campesinos.
En este invierno obsceno de lluvias, de demonios paupérrimos,
perdí, desgarrando los senos de la estrella prostituta.
Mis deseos (granizos desaparecidos) sucumbidos,
van
por tener mis pies quemados y tétricos,
y por tener una voz cascada de Vallejo hermético.
Ahora sé que los satélites de colores de playas
nunca llegarán a los cerros campesinos y a las cordilleras.
Y no hay ni mierda, aquí, cuando el indio trabaja en su esqueleto lleno,
y no puede jamás abrigarse las nalgas, porque no hay nada en el revólver...
Mi corazón extrañado
deja huellas de bayonetas y espirales, luchando
para poder tener faroles de vida hundidos aún en la pobreza;
y descarga lágrimas de infante en este mundo huérfano,
cuando ya todo parece odiarme de la nada en la fiesta de serpientes.
El amargo viaje de mis deseos sin calma
van contando a las rocas dibujadas mi vida saturada y escéptica.
Mis pasos infernales prestados
van bañando de miseria a los ríos
que un día han sido mi refugio entre hormigas y roedores terroristas.
Cada peldaño de los cerros del más allá donde nadie se masturba,
de cabellos y musgos apretados en fatiga de culebras,
me inundan al oírme con su grito de nada;
quieren llorar a dios y me hacen llorar también a mí,
¿Pero si dios es dios, por qué es dios, y no viene aquí al frío?
Quiero fulminarme los sesos y sacarme los ojos
con revólveres y cuchillos de chiwacos y venados espías de la muerte,
para que me agiten con sus patas un adiós en la espina del fango
y dejarles mis penas atascadas,
sobre troncos amartillados, longevos, que comen lombrices pútridas.
¡Que mierda les importa el sueño del perro!
En invierno, perdí el humor de niño que cantaba michin-michin juguetón.
Y en otoño me odiaban hasta mis traseros de infante en travesía.
¿Yo no sabía, acaso, por qué en la noche de mis sueños me moría?
Y era ahí que mis pies de mendigo, se abrigaban como nunca,
entre alfombras desérticas de mujeres desnudas de azúcares de sol.
Y yo tenía zapatillas y calzoncillos Nike,
Como los tienen los acaudalados psicosexuales del Congreso.
Una lámpara que se hace pequeña, chupando la pija invisible de miserables,
angustiada dentro de su caja negra de calaveras
me abriga a veces con su terror de sangre y de vinagre,
hasta perderse
para verme jugar matando mis penas, en el afluente de muertos.
¡Concha tu madre, la vida es como el diente con caries...!
Y se me va, y me viene la vida, en mis horas de convulsión eléctrica.
¡Por qué será, mierda!
que la tierra y este mundo depravado de basuras tecnológicas,
quiere desalojarme a puntapiés.
¿Por qué será?
ya no me quieren ver
en sus almohadas de cementos torcidos dormir con mis palabras.
Ya no me quieren ver
escribir en el culo de las tapias los versos de la vida.
Lo que quieren es desalojarme a puntapiés,
sabiendo que no tengo casa de plástico, ni de yutes, ni de telarañas.
¡Por qué será, ay, mierda!.
En el abismo de candela del pecador, déjame si quieres señor,
no hagas que lloren las piedras lágrimas de gasolina por mí.
Y tú, gente de un solo ojo canino para el pobre,
cuando muera con mis quemados pies denunciados,
en la esquina donde se vende pasaporte al infierno, no me mires.
Morir
es mi deseo en un rincón de muladares donde duermen los orates,
ellos que son mis maestros harapientos de fantasía de sabio universal;
morir cuando la luna me suba por la barriga excitándome los sentidos.
Y morir de nuevo cuando la estrella sea carcelera de mis gritos fulminantes,
en la última sensación de florestas de guerrilleras...
07-04- 05





