Portada | Crea un blog gratis | Para buscar | Mandar a un(a) amigo(a)

Basilisa "La sabia"

CONSULTORIO GRATUITO DE PROBLEMAS EN LA PAREJA
El fin del conde (03-10-2006)

He elegido esta carta como resumen visual del contenido de este artículo. Aparte de su innegable belleza (pertenece al tarot de St. Petersburg), su significado es símbolo de mi situación: dolor, angustia, aflicción, desolación, desgracia y disgusto. ¡Bonita colección de términos,¿eh?!

Para los que conozcais la historia, decir si lo ocurrido fue éxito o fracaso es complicado. Logré el amor de Michelle, sí, pero también su odio.

(Circunstancias ajenas me obligan a dejar de escribir. Mañana estaré de vuelta. Gracias por vuestra comprensión)

Hoy ya es mañana, y como prometí, aquí estoy. El tarot acierta de manera extraña. ¿Sabéis qué me dijo en cuanto al destino de Michelle y de mí? Que fuese cual fuese el resultado, sería justo para el consultante.

Resumiendo para salir cuanto antes de está confusa maraña, vale, lo confieso: Michelle me dejó. Ella a mí, sí. Lo cual, en absoluto quiere decir que no sienta nada por mí, sino que en ella predomina el orgullo. ¿Qué se le va a hacer? Aún es muy joven y prefiere sufrir rompiendo conmigo a, según ella, humillarse perdonándome.
Lo peor que me ha hecho, aparte de dejarme, es hacerlo sin darme ninguna explicación. La carencia de información es angustiosa. Lo mismo podría haber desaparecido, pues de poco me sirve que esté ahí si se niega rotundamente a hablar.

Fui a verla por última vez, claro. Pensaba que quizá si yo me rebajaba daría su brazo a torcer, pero al contrario: estaba no solo furiosa, sino IRACUNDA, hasta el punto de gritarme: "¡¡Vete!! ¡¡Vete!! ¡No quiero hablar contigo! ¡No quiero oirte! ¡¡Qué te vayas!!". Y puesto que estaba como un animal salvaje, me alejé, claro.

Una cosa es segura, tiene que ser algo muy grave, en su opinión, lo que le he hecho, porque... A ver, seamos sinceros: si estás saliendo con una chica y simplemente te deja de gustar, o comienzas a interesarte por otra, te sientes culpable, se lo comunicas con delicadeza, o en cambio, le vas poniendo excusas de que estás ocupado, a ver si se da cuenta por sí sóla de que algo va mal y lo deja estar. Es así, ¿o no?

Basándome en eso... puedo imaginar lo que le ocurrió a Michelle. Se nos cruzaron las intenciones. Yo siempre me portaba bien y ella se hacía la dura. Y justo cuando yo decidí volver a la vieja usanza, es decir, hacerme el duro yo para conseguir su atención plena, Michelle probablemente pensó que puesto que ya llevábamos quedando cierto tiempo, podía comenzar a fiarse de mí y a mostrarme un poco sus sentimientos.
Y claro, viendo mi comportamiento bastante frío y desinteresado de ese día, decidió que lo mejor era volver a fingirse borde. Si recordáis, fue aquel día en que dijo estar con resaca y en cuanto a lo de quedar... "Ya te diré algo luego, sí eso". Y yo harto, cancelé la reserva de la semana siguiente.

Naturalmente, Michelle me odió por eso: ella estaba segura de mí y no le cabía en la cabeza que yo fuese capaz, no sólo de cancelar la habitación, si no de llamarla en tres semanas y no ir a verla. Por supuesto, después de su media confesión del glorioso jueves, eso sienta muy mal. Sentiría que yo era un farsante y me ha retirado la palabra.

El día aquel en que me gritó... Se me fue la olla. No podía soportar perderla. Bebí más que un terreno reseco con la primera llovizna de otoño. La llamé por teléfono, no creyendo que pudiese negarse eternamente a salir y a hablar conmigo. Me respondió al octavo ring. De nuevo lo mismo: "¡Qué me dejes! ¡Que no salgo! ¡Por lo menos, hoy no! ¡Mañana hablamos!". Pero aquel mañana nunca llegó. Me fui de allí tan pronto desperté y no he vuelto, ni pienso volver.

Desde entonces, le he enviado diez mensajes, probando toda clase de tácticas: desde incitar su curiosidad, darle un ultimátum, atacar su orgullo, su compasión, hacerle chantaje, llamarla cobarde y estúpida, pedirle perdón, confesarle que en realidad siento por ella lo que le dije desde un principio... Y NADA. NADA. Ha sido capaz de no responder ni una sola vez.

Y con el tiempo, menos mal, se calman las pasiones. Ahora... Michelle me causa un descomunal sentimiento de resignación. Podríamos seguir juntos con solo hablar de SU problema, pero eso le suponía admitir que en realidad la importo demasiado.

Bueno, quizá para el verano se le haya pasado y vuelva a dirigirme la palabra, aunque solo sea con afán de venganza. Y ahora... no estoy con ninguna. Michelle me gustaba demasiado como para que pueda tan fácilmente encontrar quien la sustituya. 

Publicado por Andrey a 19:32:54 in amoríos | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Añadir un comentario
Nombre :
Email :
Url :
Título :
Comentario :
Code :
si vous n'arrivez pas à voir le code

Sobre mi

Escríbeme a basilisalasabia@hotmail.com y te ayudaré con toda la experiencia de mi larga vida sin par y con mucho humor ;).

Buscar

Contador

  • 28174 visiteurs
  • Valid CSS!
  • Valid XHTML 1.0!
  • valid RSS
  • RSS
  • votre blog sur blogg.org
  • Podcast