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Basilisa "La sabia"

CONSULTORIO GRATUITO DE PROBLEMAS EN LA PAREJA
Peeling Tricloroacético (13-10-2006)

Hace poco al fín me decidí a hacer algo para luchar en serio contra las huellas del paso del tiempo.

Me costó atreverme a pedir cita en una clínica de estética. Temía que estuviera frecuentadas por estas mujeres tan repelentes, que se creen más que el resto solo porque han conseguido un marido con el monedero más abultado. Estuve cinco días pensando que ropa ponerme para no aparentar ser una maruja cotidiana de clase media.

Por fortuna, la muchacha que contestó el teléfono no puso ese típico tono de voz pedante especial para los residentes en barrios ricos. Eso me gustó.

Llegó el día de la cita y fui con vaqueros, zapatos de tacón de terciopelo rojo (Scarlett Johansson salió vestida así y todas las revistas la alababan), un top de raso violetta y un blazer de raso negro. Buscaba dar la imagen de mujer independiente dedicada a una profesión liberal, y lo logré. Me trataron con tanto respeto y deferencia como a las demás.

En la sala de espera estaba lo que es normal encontrarse en una clínica de estética: la mujer peinada de peluquería, entrada en la cuarentena que mira siempre con la barbilla alzada y expresión de menosprecio y que invariablemente lleva un bolso cuya parte externa está recubierta, bien visible, por el logotipo de cualquier diseño que fabrique ese tipo de bolsos de "ME SOBRA EL DINERO", como pueda ser especialmente Carolina Herrera y Louis Vuitton. La otra era similar pero no tan ostentosa, y además, la acompañaba el marido.

Llegó su turno y me alegré de quedarme sola, tanto más cuando la siguiente en acudir fue una chica de veintipocos vestida con vaqueros y deportivas y sin sentirse en absoluto fuera de lugar. "Y yo preocupándome por la ropa", pensé. La verdad es que cuando vez a alguien en un sitio caro todo seguro de sí mismo y vestido de la manera casual, te dices "Este sí que tiene que ser alguien importante para que no le importe lo que puedan pensar de él". A mí, por desgracia, me preocupa. Y mucho.

Bueno, me recibieron dos médicos, muy amistosos y amables que me explicaron todo lo que podía hacerse, aclarándo que a mi edad, 30, no era posible dejarme con la apariencia de 21.
-Es que no se puede hacer un lifting para levantar medio centímetro.
-¿Botox? A ver, arruga la frente. No, si es que aún ni las tienes marcadas.
-¿Peeling glicólico o de fenol? No, mujer, eso es para las que tienen más de 50. Prueba el peeling suave tricloroacético y en caso de que no te quedes satisfecha, podríamos probar IPL, luz pulsada intensa, y si con eso tampoco y quieres aún más, quizá el Thermacool. Pero yo te aconsejo que a tu edad te hagas solo el tricloroacético.

Así que, accedí. Ya que había ido, algo tenía que hacerme, y además, siempre sube mucho la moral que te digan que aún estás muy bien para hacerte algo serio.

El peeling tricloroacético suave o EASY TCA se suele realizar en cuatro o cinco sesiones espaciadas entre sí 7 ó 10 días. No requiere preparación previa en casa con ninguna crema. Admite acné.

Hace tres días me hice la primera sesión. Según el médico vea tu piel, optará por hacer una, dos o más pasadas. El efecto de este peeling depende del número de pasadas independientemente del tiempo de exposición, no como ocurre con el glicólico, que requiere un agente que lo anule.

Escocía bastante. El médico dudaba entre hacerme una tercera pasada, yo le animé y lo hizo. Escocía casi como si te echas alcohol en una herida. Pero luego te dan una crema, y te ponen una mascarilla que lo calma al instante. En 40' todo ha concluído y puedes irte donde te plazca, pues solo se advierte un ligerísimo enrojecimiento. Hoy por fin ha empezado a pelárseme la zona en torno a la nariz, y tengo la frente apergaminada, con textura plástica. Espero que pronto también empiece a pelarse y se note alguna mejoría.

¡Ya os iré contando!

Bueno, he vuelto. Antes de nada una advertencia: Si te quedas embarazada, tendrás que interrumpir el peeling y te habrás gastado el dinero en balde.

Aquella primera sesión como mucho le sirvió al médico para tantear mi piel. Se me pelo la frente y los laterales de la nariz y nada más. Así que, cuando fui por segunda vez, le hice ver lo descontenta que estaba, poniendo en entredicho la eficacia del peeling y la habilidad del doctor.

Muy curioso uno de sus comentarios:
-¿De verdad que no has notado ninguna mejoría? La mayoría dice que se nota la piel más suave.
    Ni que eso fuese un logro, pienso yo.
-¿La piel más suave? Puede, pero solo el primer día, cuando está tirante.
-¡Ah! ¿Lo ves cómo si notas algo?

Ya, pero yo no quiero gastarme 500 ó 600 euros en tener la piel más suave. Lo que quiero es quitarme las marcas de acné, las líneas de expresión y si es posible, ¡cinco años de encima!

En la segunda sesión me da el doble de pasadas: 6. Me escuecen los ojos y me salen lágrimas sin parar; tengo que cerrarlos. Toda la zona de piel que rodea los labios por la parte inferior se ha quemado tanto que se pela dos veces. Pero practicamente, lo mismo pasa cada verano el primer día de piscina. El grosor de la piel que se descama es infímo. ¿De qué va a servir quitarse 0,000000000001 mm de piel? Por lo menos, a mi juicio, hacen falta 0,3mm para deshacerse de las marcas de acné y de las líneas finas de expresión.

Total, que me tiro ocho días pelándome. Solo me veo con buen aspecto una vez, pero es una falsa ilusión. Los primeros días tras el peeling la cara se enrojece y cualquier pequeña elevación de la piel adquiere un tono más oscuro, como si tuvieras las señales de inmensas espinillas incipientes. Evidentemente, cuando se te pela, el color es uniforme, pero una vez pasadas dos semanas tras el peeling, todo vuelve a ser tal y como estaba. Incluso puede que tu piel presenta una mayor incidencia al acné.

Sinceramente, creo que el peeling con ácido Tricloroacético es otro de tantos productos que se venden muy caros, como si fuesen muy efectivos, para al final no lograr nada.

Yo me siento completamente defraudada y engañada. A ver si al menos puedo cancelar las tres sesiones que me faltan y recuperar el dinero ya pagado. O canjearlo por algo que de verdad funcione, aunque... ¡vete a fiarte!

Piden 1200 euros por el láser Thermacool y hay quien también dice que no ha notado nada... Quizá es que a no ser que te vean con cincuenta años, lo atañen a que es era una treintañera precozmente acomplejada con la edad y lo palian dándote placebos. ¡Qué triste!

Publicado por Andrey a 19:30:00 in lo + alucinante | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
El fin del conde (03-10-2006)

He elegido esta carta como resumen visual del contenido de este artículo. Aparte de su innegable belleza (pertenece al tarot de St. Petersburg), su significado es símbolo de mi situación: dolor, angustia, aflicción, desolación, desgracia y disgusto. ¡Bonita colección de términos,¿eh?!

Para los que conozcais la historia, decir si lo ocurrido fue éxito o fracaso es complicado. Logré el amor de Michelle, sí, pero también su odio.

(Circunstancias ajenas me obligan a dejar de escribir. Mañana estaré de vuelta. Gracias por vuestra comprensión)

Hoy ya es mañana, y como prometí, aquí estoy. El tarot acierta de manera extraña. ¿Sabéis qué me dijo en cuanto al destino de Michelle y de mí? Que fuese cual fuese el resultado, sería justo para el consultante.

Resumiendo para salir cuanto antes de está confusa maraña, vale, lo confieso: Michelle me dejó. Ella a mí, sí. Lo cual, en absoluto quiere decir que no sienta nada por mí, sino que en ella predomina el orgullo. ¿Qué se le va a hacer? Aún es muy joven y prefiere sufrir rompiendo conmigo a, según ella, humillarse perdonándome.
Lo peor que me ha hecho, aparte de dejarme, es hacerlo sin darme ninguna explicación. La carencia de información es angustiosa. Lo mismo podría haber desaparecido, pues de poco me sirve que esté ahí si se niega rotundamente a hablar.

Fui a verla por última vez, claro. Pensaba que quizá si yo me rebajaba daría su brazo a torcer, pero al contrario: estaba no solo furiosa, sino IRACUNDA, hasta el punto de gritarme: "¡¡Vete!! ¡¡Vete!! ¡No quiero hablar contigo! ¡No quiero oirte! ¡¡Qué te vayas!!". Y puesto que estaba como un animal salvaje, me alejé, claro.

Una cosa es segura, tiene que ser algo muy grave, en su opinión, lo que le he hecho, porque... A ver, seamos sinceros: si estás saliendo con una chica y simplemente te deja de gustar, o comienzas a interesarte por otra, te sientes culpable, se lo comunicas con delicadeza, o en cambio, le vas poniendo excusas de que estás ocupado, a ver si se da cuenta por sí sóla de que algo va mal y lo deja estar. Es así, ¿o no?

Basándome en eso... puedo imaginar lo que le ocurrió a Michelle. Se nos cruzaron las intenciones. Yo siempre me portaba bien y ella se hacía la dura. Y justo cuando yo decidí volver a la vieja usanza, es decir, hacerme el duro yo para conseguir su atención plena, Michelle probablemente pensó que puesto que ya llevábamos quedando cierto tiempo, podía comenzar a fiarse de mí y a mostrarme un poco sus sentimientos.
Y claro, viendo mi comportamiento bastante frío y desinteresado de ese día, decidió que lo mejor era volver a fingirse borde. Si recordáis, fue aquel día en que dijo estar con resaca y en cuanto a lo de quedar... "Ya te diré algo luego, sí eso". Y yo harto, cancelé la reserva de la semana siguiente.

Naturalmente, Michelle me odió por eso: ella estaba segura de mí y no le cabía en la cabeza que yo fuese capaz, no sólo de cancelar la habitación, si no de llamarla en tres semanas y no ir a verla. Por supuesto, después de su media confesión del glorioso jueves, eso sienta muy mal. Sentiría que yo era un farsante y me ha retirado la palabra.

El día aquel en que me gritó... Se me fue la olla. No podía soportar perderla. Bebí más que un terreno reseco con la primera llovizna de otoño. La llamé por teléfono, no creyendo que pudiese negarse eternamente a salir y a hablar conmigo. Me respondió al octavo ring. De nuevo lo mismo: "¡Qué me dejes! ¡Que no salgo! ¡Por lo menos, hoy no! ¡Mañana hablamos!". Pero aquel mañana nunca llegó. Me fui de allí tan pronto desperté y no he vuelto, ni pienso volver.

Desde entonces, le he enviado diez mensajes, probando toda clase de tácticas: desde incitar su curiosidad, darle un ultimátum, atacar su orgullo, su compasión, hacerle chantaje, llamarla cobarde y estúpida, pedirle perdón, confesarle que en realidad siento por ella lo que le dije desde un principio... Y NADA. NADA. Ha sido capaz de no responder ni una sola vez.

Y con el tiempo, menos mal, se calman las pasiones. Ahora... Michelle me causa un descomunal sentimiento de resignación. Podríamos seguir juntos con solo hablar de SU problema, pero eso le suponía admitir que en realidad la importo demasiado.

Bueno, quizá para el verano se le haya pasado y vuelva a dirigirme la palabra, aunque solo sea con afán de venganza. Y ahora... no estoy con ninguna. Michelle me gustaba demasiado como para que pueda tan fácilmente encontrar quien la sustituya. 

Publicado por Andrey a 19:32:54 in amoríos | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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Escríbeme a basilisalasabia@hotmail.com y te ayudaré con toda la experiencia de mi larga vida sin par y con mucho humor ;).

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