"Una novia magnífica.Un sueño hecho realidad para tener el lado"
No sé quien eres, ni siquiera si existes,o eres un ideal de persona, si es que alguien detrás de tu nombre existe. Si alguien forjó en el ciberespacio tu figura. A quien esté detrás de esa máscara llamada Basilisa, un cascarón que no se da cuenta de que el tiempo acaba por estropear los encantos superficiales:
Eres una persona hipersexuada. Odias a los hombres si no es para que te den placer, y tan sólo apruebas en su conducta elementos tan estereotipados por una cultura misógina que da pena verte hablar en una especie de tono liberalizador de la mujer cuando en realidad te sometes a los placeres puramente estéticos de la imaginería del "macho" vacío, hueco más allá de un polvo o una sensación efímera. ¿En qué libro, so p##ón, se dice que los hombres deban ser musculados, y que ese ha sido el propósito de la naturaleza?
¿Enigmática,traumática? Tu deseo te controla, esa es la verdad. Está hecha de lo efímero, me reitero, y lo efímero jamás fué fecundo. Ni responsable. Si tuvieses un hijo, ¿cómo lo educarías? Le darías lecciones morales mientras te tambaleas borracha o corres hacia los brazos de uno y mil hombres, o quizá tan solo pasarías la respondabilidad de un caprichoso infante maleducado a su niñera, traumatizado porque su madre sólo lo quiere para mostrarlo, como un objeto, y educarlo en...¿la promiscuidad?Es lícito, respetable, pero...¿es sabio?¿Objetivamente inteligente?
Estás hecha para SER sola, independiente. Me refiero, forzosamente independiente. No sé si te soporta mucha gente o tan solo es que te tienen miedo porque eres peligrosa.
A mi, la verdad, me da pena verte decir las cosas tan vacías que dices. Y que se dicen en tu web. Me da pena ver confesar a obses@s de su placer, encerrados en esa carcel tiránica que la edad acaba por convertir en una tumba de arrugas.Me da pena verlos disfrutar en su pretensión de ese nuevo poder establecido Oficialmente, que es el deseo.Me da pena ver engañar a otros, incluso delante de sus hijos. Hay muy pocas cosas que me conmueven de lo que se dice en tu web. Espero que el buen juicio que has demostrado en algún caso aislado se pueda generalizar al resto de tu criterio en un futuro no muy lejano,quizá asientes la cabeza en un lugar más allá del sexo y tu propia satisfacción.
Quizá, dentro de veinte años, si no has cambiado, te mires en el espejo, avergonzada, y vacia.
O, por el contrario, hayas sabido disfrutar del placer sin tener que someter a nadie, ni someterte a una moda, ni a ti misma.
Porque el sexo conlleva poder si no se sabe equilibrar, y eso implica sumisión. Y cualquier día sin darte cuenta puedes estar sumisa tu, y rezar a ese Dios que da su merecido a los malos para que te arranque de un sentimiento por el cual tu muestras tanto desdén en los hombres, la pasión por alguien, no por el placer que te de, sino por alguien. Porque el amor no mata. Paero duele.
Madura y da mejores consejos, ingenua manipuladora egocéntrica.
Con afecto,
John Doe
Con el mismo afecto, John Doe, te diré que tu carta me ha sorprendido muy favorablemente. ¿Qué te ha producido tanta rabia? Empezaré por decirte que Basilisa existe, por supuesto, pero como un rol al que recurrir en épocas de agonía.
Puede que yo lo llame sexo, cuando quiero decir amor; siempre y por siempre amor. El sexo me es por completo prescindible... a no ser que me enamore, lo que ocurre con muy poca frecuencia, y entonces, para mí desde luego ya no es sexo ni aspiro al placer físico, sino al emocional.
Persigo el amor. Mi meta es encontrar a un hombre que me ame y que no me tema a mi ni tema demostrarlo. Tú bien dices, que ésta sociedad es misógina, y lo es. Al hombre le han inculcado que como hombre debe ser cerrado y frío, que el status de hombre es superior, que mostrarse amable o cariñoso con una mujer más allá de logrado el primer escarceo es de débiles y sentimentales. Es así o no, ¿John Doe? ¡Claro que es así!
Me hace gracia tu protesta de "¿Dónde pone que el hombre deba ser musculoso, so putón?". A ver, Juan Nadie: ¿acaso la naturaleza ha creado a algún animal al que la comida le caiga en las manos? No, ¿verdad? Y el alimento es una necesidad vital, por lo que probablemente haya tantos músculos para posibilitar la fuerza y el movimiento. Si te ves obligado a cazar y a cultivar, tus músculos se adaptarán a tu trabajo. ¡Créeme, la naturaleza no imaginaba la compra por Internet! De haberlo hecho, nos habría puesto unos cuantos músculos en la espalda para mantenernos erguidos y otros cuantos en el antebrazo para poder usar el teclado, ratón y demás automatismos a distancia, como el apreciado y batallado mando a distancia del televisor.
También protestas porque busco la belleza. Sí, soy hedonista, lo admito. Acaso por no encontrarla en las almas, trato al menos de hallarla en el aspecto externo. Aunque, quien más me ha hecho sufrir, no era ni guapo ni fuerte, ya ves. Y él sí que me ha hecho pasar verdaderas torturas y agonías. Y no hay consuelo para la pérdida. Enamorarse del alma es peligroso, pues no suele alterarse. La belleza externa, sí. Elegir a un hombre por su apostura es menos arriesgado, y más fácil. Si me deja, puedo dedicarme al falso consuelo de que al menos unos instantes he tenido algo hermoso entre los brazos. Sí, lo sé, es una falacia, pero es para sobrevivir al dolor.
Y tengo hijos. Tres. Y por supuesto estoy lejos de ser la mejor madre, siquiera una buena madre, pero no recurro a niñeras. Ni busco cariño siempre en su presencia, ni me emborracho a todas horas: sólo cuando no puedo soportar la soledad. Porque estoy, sola, sí. Emito, a mi pesar, una sensación de peligro que todos parecen semi-detectar. Y como te he dicho, persigo el amor, el cual no se da muy a menudo, y cuando aparece... puedo tardar un par de años en restablecerme.
Así que, como ves, no odio al hombre, pero tampoco puedo comprenderle. Y en ese afán seguiré, pero no ahora. Ahora tengo el corazón roto. Ahora me toca pagar mis faltas y ser buena durante otro largo período de soledad.
En cuanto a manipuladora... ¿Yo? ¡¡Si no sería capaz ni de venderle una barca a un naúfrago!!
Muchas gracias por tu carta, John Doe. De corazón.