Acabaré desarrollando "estiofobia". ¿Qué le veis todos de bueno al verano? Hoy, 2 de Mayo, 28 agobiantes grados, recordatorio de lo más terrible que será aún cuando haya 40ºC, bullicio, gente por doquier, calles abarrotadas, como si hubiera decenas de manifestaciones espontáneas, terrazas repletas, media hora para lograr que un camarero te sirva una copa y otra media hora para conseguir pagar la cuenta. Desde las nueve de la mañana ya no queda un trozo de cesped vacío, ni mesa, ni barbacoa, y eso que te ha costado una hora de atasco llegar al campo. El día dura tanto que no sabes ni cómo entretenerte tantas horas fuera, porque... como hace buen tiempo, uno se siente obligado a salir de casa. Y de golpe y porrazo, pasas del pantalón largo con cazadora, a tener que mostrar defectillos con prendas más cortas. ¿Qué tiene de bueno el verano? ¡Si es un horror!
Y en cambio el invierno... y lo escribo para levantarme el ánimo, con sus mañanas nebulosas y el cielo de mil tonos de grises y azules, cual lienzo rabioso. Y los abrigos y gorros y bufandas, cual escudo. Las miradas de soslayo, tratando de adivinar. Y la noche, ¡tan temprana! A las cinco de la tarde uno ya es libre para salir sin ser observado y dedicarse a lo que le plazca. ¡Todo está vacío! No hay incómodos testigos. Tienes para ti sólo el campo escarchado, el bosque nevado. Puedes ir de incógnito subiéndote la bufanda hasta casi los ojos. Quedar con quién quieras. ¿Y ver una película arropado a una manta en el sofá? ¿Y anhelar el cálido abrazo de alguien?
Odio el verano. Tanto, que si pudiera me iría a vivir seis meses a cada hemisferio.