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Basilisa "La sabia"

CONSULTORIO GRATUITO DE PROBLEMAS EN LA PAREJA
El 3er marido (27-04-2006)

He estado casada tres veces. La primera empezó por amor, pero él me trató tan mal, que por venganza aguanté hasta que al final se enamoró, nos casamos y luego le dejé, sumido en el dolor.
La segunda ya fue por conveniencia. No fué mal. Pero no pude soportar que su difunta esposa ocupase siempre el primer lugar en su corazón. Un día me marché. Y la tercera y actual ha sido con un extranjero. A él le hacía falta legalizarse, pero yo tenía esperanza de que me sacase de aquí y me llevase a su país. No lo ha hecho. Seguimos aquí y aquí seguiremos.
Admitir que uno está casado por conveniencia es cómodo. Es casi una relación laboral. No puedes forjarte pretensiones románticas. Lo malo es que él se empeña en negar que se casó por papeles. Yo no le amo, ni él a mi, pero me sulfura que quiera fingirse normal sólo porque le parece terrible ser otro de tantos que trafican con el amor por motivos de inmigración.
Es denigrante cuando se empeña en usar con falsedad las palabras "Te quiero" para luego no demostrarlo jamás. Nunca, nunca ha tenido un detalle para conmigo. Por fortuna le ha ido bien en los negocios, asi que sigo a su lado por dinero; no me hace falta trabajar, pero por su obstinación en fingir que me quiere, estoy sacrificando mi vida. Al empeñarse en ser un marido corriente, pretende que todo lo hemos de hacer juntos, y puesto que detesta todos mis hobbies, no tengo oportunidad de practicarlos. Lo que más me fastidia es el cuidado que debo tener en verme con mis amantes. ¡Es absurdo! Ahora de nuevo he de acompañarle a ir de vacaciones sólo porque "un marido va de vacaciones con su mujer". Me repugna la idea. ¿Por qué no lo admite? Sería tan fácil...

Publicado por Andrey a 13:25:04 in barbaries | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Buscando la sombra (26-04-2006)
Ya es el tercer día que apenas duermo cinco horas. De seguir así, desarrollaré la habilidad de dormitar mientras camino. A las once de la mañana los termómetros marcaban veinte grados y el calor se dejaba notar; hay que ir buscando la sombra. ¿Qué será con veinte grados más? Cada primavera me horrorizo con la misma pregunta.
He visto a un hombre perfecto en el tren. Digno de ser esculpido para traérmelo a casa y admirarlo. Era la encarnación de la masculinidad: todo rectangular, rasgos más duros, modelado esquinoso, labios llenos y regios, pelo castaño claro con corte militar, la mandíbula marcada, una camiseta roja que mostraba sus brazos torneados y dejaba soñar con un pecho fuerte y una espalda partida en dos. Iba a fotografiarle, cuando la mala suerte ha querido que una señora me lo ocultase con su cabeza y un joven de aspecto ignorante se colocara, en todo el pasillo vacio, en el preciso lugar donde me impedía su visión. Y encima, se ha bajado una parada antes que yo. Una vaga sugerencia no sé de dónde salida me susurra: "Síguele". Y me respondo con un gesto de cansancio. Si un hombre así no enciende ni por asomo mi deseo, ¿quién lo hará?
Analizar el amor y descubrir su origen racional lo ha privado de toda magia. Ahora considero el enamoramiento como un estado de abstinencia pasajero, siempre pasajero. Volví a ver a mi último amor hace tres días, y eso me ha valido para resignarme a sufrir una ansiedad que ya decae, pero que me ha hecho comer demasiado.
Me he despojado de la ropa en cuanto he entrado en casa y me he visto horrible en el espejo. ¿Cómo he podido estropearme tanto en tres días? Menos mal que, por fortuna, se apodera de mi la indiferencia en cuanto a él, y pronto, volveré a perder el apetito. Y ¿quién conseguirá que me enamora de modo racional? ¿Es aún posible? A mi edad, lo dudo. ¡Qué tristeza!
Publicado por Andrey a 15:29:03 in Bitácora | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Voces (24-04-2006)
He descubierto que la voz masculina es un componente de gran excitación para mi. ¡A estas alturas! ¡Qué pena que mi obligada pareja sea la antítesis de mis gustos! Me he dado cuenta al intentar recordar fervorosamente a un antiguo amante y resignarme a poder extraer sólo su voz ligeramente cascada y juguetona del mejunge de mi memoria. ¡Qué delirio es escuchar a Michael Crawford en la oscuridad e imaginar con esa su voz grandiosa me dice otras cosas que canciones! ¡Y qué cansada estoy de tener que recurrir a fantasías! ¿Cuando va a volver a aparecer un hombre interesante en mi vida, de los que hacen temblar con sólo una mirada y derretirse con un roce de los dedos? ¿Cuando, cuando...?
Publicado por Andrey a 13:44:45 in Bitácora | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
INFIEL (11-04-2006)

En la imagen, el almendro rojizo frente a la casa amarilla, donde se oculta un encuentro de prohibida pasión. (Barrio residencial de Stuttgart)

Visto que el tema suscita mucho interés, tanto para serlo sin ser descubierto cómo pillar al que lo practica, os ofrezco aquí una serie de testimonios de aventureros con suerte y muchos consejos.

  • Nunca te líes con alguien de tu barrio, pueblo o vecindad. Siempre, siempre hay alguien que lo ve. Y puede que esa persona que lo ve no se lo cuente directamente a tu pareja, pero cien por cien seguro se lo contará a alguién más y pronto no estarás seguro de quién conoce tu secreto. Vivirás en la angustia constante de que en cualquier instante salga a la luz. Incluso en una noche de copas, un conocido mal avenido puede soltarlo en plan de broma, inconsciente del mal que causa.
  • Claro que si estás leyendo esto, puede que sea porque ya tienes a alguien en mente. Bueno, puedes arriesgarte UNA VEZ a llevártelo a tu casa. Si vives en un bloque de pisos es más fácil: las entradas y salidas pasan desapercibidas, pero ¡cuidado! ¿Quién no tiene la típica vecina ociosa que se pasa el día ajetreada entre la ventana y la mirilla? ¿O el vecino jubilado que se baja a las inmediaciones del portal para charlar con quién se preste? ¡Esos se enteran de todo!
  • Quedad, dentro de lo posible, en horario diurno, donde sonidos tales como el portero automático, pasos en la escalera o el ascensor no distraen y nadie se entretiene en ver a qué piso van. O que te llame por teléfono en cuanto llegue al portal y le abres inmediatamente, para que no tenga que hacer sonar el portero. Como he dicho, UNA VEZ pasa desapercibida. Ven a un desconocido, y se encogen de hombros. Lo ven dos veces, y comienzan a preguntarse "quién será" y "adonde va". Claro, puede pedirle que se ponga traje y se pase por testigo de Jehová, pero cuidado, porque como esté demasiado bueno, tus vecinas también querrán convertirse, y ahí le ves al pobre: inventando charlas religiosas para salvar el pellejo.

Yo me le llevé a mi casa. Y donde vivo, no es que me conozcan por el nombre, pero si de vista. Fue una imprudencia, pero en pleno ardor, la mente no está para razonar. E incluso me lo llevé al pub. Menos mal que nadie me conoce lo suficiente como para decirme "¿Quién era ese rubio con el que estabas el otro día tan acaramelada?". Pero sí he notado miradas curiosas al ir después acompañada con mi marido y con diferentes amigos de éste. El mayor error fue llevármelo a casa y dejar su coche aparcado bajo la ventana: nada menos que un corvette blanco. ¿Quién no se fija? Pues debió ser un milagro, pues nadie hizo ningún comentario del coche. Entramos juntos y sólo al salir tomamos la precaución de que él se adelantara y me esperase en la puerta de atrás del bloque. Pero, era tal el gozo de ir a su lado en tal vehículo, que no pude resistirme a que parase delante del supermercado, a la vista de todas las cajeras, y éstas si que me conocen bastante bien. Y de nuevo tuve suerte. Nadie se fijo. Pero no volví a arriesgarme. Sí que seguí viéndole, pero sólo en lugares donde nadie supiera nada de mí.
Charlotte.

  • Ella tuvo una suerte inmensa, tenedlo en cuenta. Y además, él no era del pueblo. Pero, ¿y si lo es? Si lo es, no podrás controlar a quién se lo dice. Es muy difícil callar un secreto así. Si te has líado con alguien cercano, más vale que pueda convertirse en tu siguiente marido si el tuyo se entera.
  • Eso me recuerda un peligro de las relaciones extra-conyugales. Si es algo que surge inesperadamente una noche con una desconocida muy dispuesta, lo normal es que el asunto no pasé de ahí y que el marido se dé por satisfecho con esa aventurilla. Mas, si te enrollas con alguien de tu entorno, lo probable es que esa relación a ocultas continúe, y con cada nuevo encuentro con la misma persona, el peligro aumenta. Piénsalo a fondo: si os seguís viendo es porque os gustáis y tarde o temprano, uno de los dos se hartará de andar en secreto y querrá pasar a otra fase. Se mencionará la terrible palabra "divorcio". Si te ocurre algo así, recuerda cómo te sentías los primeros meses o el primer año con tu pareja y posiblemente descubras que te sentías igual que con tu amante. Este conocimiento es suficiente para que te des cuenta de que si dejas a tu pareja por tu amante, pronto el amante carecerá de interés. Lograrás poner de nuevo el máximo cuidado a vuestros encuentros. Con el tiempo, uno baja la guardia, y eso es altamente peligroso en todos los aspectos.

Mi matrimonio era un desastre. Mi mujer llevaba año y medio durmiendo en otra habitación. Había que rogarla para poder hacer el amor. Se pasaba el día enfurruñada, mal arreglada, siempre en bata, nunca quería salir ni hacer nada divertido. Y juro por todos los santos que yo no pensaba engañarla, pero un día llegó una compañera nueva al trabajo. Sí, vale, lo típico. Para quedar bien y que se sienta integrada, te la llevas a tomar una copa. Pues bastó ese par de horas para que yo me quedará hechizado. Sí: ella tenía que ser una bruja, porque yo no me explico cómo pude perder la cabeza de ese modo. Ella era todo lo que mi mujer no era. Casí temblé al pedirle salir a tomar otra copa una semana después. Yo estaba ciego por su belleza y su personalidad. Y encima, ella era soltera y sin novio. Cuando se enteró de que yo estaba casado y con hijos, casi le da un infarto, lo noté. Y me sentí tan mal para con ella que, bueno, le hice ver que estaba dispuesto a dejarlo todo. Eso la asustó aún más. Empecé a tratar mal a mi mujer, en el sentido de exponerle mis quejas en voz alta, de decirle que era la peor esposa del mundo y demás. La envié con sus padres a pensar. Pero para mi, la otra era ya mi siguiente esposa. La seguí viendo varias veces y todas las veces fueron gloriosas, y no me refiero al sexo. Mi mujer jamás sospechó nada. Luego, ella... Una amiga le había dicho que no se liase con casados, acabó comiéndole la cabeza y me dejó. Pasé un infierno. Por suerte mi mujer reflexionó y cambió de comportamiento. Ahora han pasado dos años desde entonces, con mi mujer me va "normal", pero a ella, la otra, no puedo olvidarla. No dejo de pensar que seríamos pareja de no haber estado yo casado y esa certeza, ya me ha hecho pagar bastante mi pecado.
Luis

  • Luis es una muestra de que se llega a sufrir, y mucho. Si tu cónyuge es una persona inconformista, luchadora y ambiciosa y sabes que no te esfuerzas en que sea feliz contigo, puedes esperar casi con total seguridad que te sea infiel. Si el ser humano se conformara con su entorno, a nadie se le habría ocurrido inventar la bombilla eléctrica. Y si tú mismo eres así y tu pareja hace unas cuantas deducciones, le tendrás alerta, con lo que tendrás que extremar la precaución.
  • Los TELEFONOS son peligrosísimos. Y a menudo uno quiere simular ante el amante que no está tan atado como parece, con lo que no se atreve a prohibirle que le llame o le envíe mensajes. ¿Qué ocurre? Pues que cuando estás en casa, el teléfono es tu mayor amenaza. Si sólo tienes un fijo, jamás lo des. No importa lo desesperado que estés porque ella te llame: el teléfono fijo no lo puedes controlar; tu móvil, sí. Siempre que estés al lado de tu pareja, silencialo o apágalo. Puede que resulte sospechoso que lo tengas apagado, pero peor es dejarlo encendido y que aparezca un aviso mensaje o una llamada. ¡Ahí casi no tienes salvación! Ponle un tono especial al número de tu amante para que en caso de que hayas olvidado de apagarlo, al sonar puedas preparar una conversación falsa. O déjalo en silencio y con el vibrador y en cuanto lo notes vibrar, sal de la habitación y atiéndelo en otro lugar. El móvil es tu amigo y tu enemigo. No lo olvides nunca. Es un tema que hay que llevar a rajatabla.
  • Luego están los cambios en el comportamiento. Es típico el marido que regala flores sin fundamento. No te portes bien porque sí. Es más, niegate a hacer a algo que le guste. Todos pensamos que el que se ha portado mal está obligado a ceder en compensación, así que, si de repente te saltas un partido de liga, sin ton ni son, o aceptas ver un melodrama, ella podría sospechar.
  • También es sospechoso el ducharse apresuradamente recién llegado a casa si no sueles hacerlo normalmente. O si eres mujer, ¿cómo no vas a arreglarte más de lo habitual para ver a tu amante y tratar de enamorarle? Maquíllate cuando estés fuera. Y esconde la lencería bonita en el bolso y cambiate en un lavabo. ¿Qué remedio? Parece un rollo, pero si lo respetas, lograrás salir impune el tiempo que te propongas.
  • LOS GESTOS. Casi nadie sabe interpretarlos, pero el subconsciente sí lo hace. Si has llegado tarde sin excusa, no desvíes la mirada cuando te pregunte el motivo. Grabátelo en la cabeza. No hagas ninguno de los gestos típicos al mentir: tocarse la nariz, taparse la boca, rascarse la cabeza. Tu pareja sabrá que algo no va bien, aunque no pueda definirlo. Es más útil hacer como los actores: meterse en un papel. En el camino de vuelta, imagina que de veras has estado haciendo horas extra, por ejemplo. Y no des demasiadas explicaciones. "¿Dónde has estado?" "Otra vez el cabrón del jefe que me ha mandado tal". Y ya. No hace falta que empieces con "Es que hoy ha habido un nosequé especial y sabes Juanito me ha pedido que le ayude y tal y cual y demás". Ocurrirá como con los gestos. ¡El subconsciente sí que hace horas extras!

Mi amante trabajaba en un refugio de alta montaña. Ahí no hay cobertura. Mi marido, por su ocupación, viaja mucho. Yo no tenía dificultad en irme unos días a la montaña. Pero mi marido pensaba que yo estaba en casa. ¿Qué tenía qué hacer? Pues menos mal que allí tenian localizado el punto con cobertura más cercano, a 7kms, nada menos. Me tocaba irme un par de veces y llamar yo. Y si me llamaba él... Siempre soltaba luego algo en tono muy inocente del tipo "Es que este teléfono... Debe tener la batería mal".
Conchita

Me ocurrió inesperadamente. Salimos de copas, no sé que narices hice con el móvil y desperté por la mañana de madrugada al lado de una tía que ni me sonaba. ¿Os suena? Y mi mujer es celosa patológica. Ya sabía que tenía un problema de los gordos, y por algo que ni recordaba. Sólo por no haber contestado a su llamada de control nocturna, cuando ella me llamó por la mañana (yo no me atrevía) lo primero que dijo fué: "¿Qué? ¿Dónde estuviste? ¿Con otra, no?". Me quedé de piedra. Me dije que eso era el fin, que me había pillado. "Osea que si, ¿no? ¿Has estado con otra?" me increpó ella ante mi silencio de dos segundos. Y decidí que tenía que inventarme algo peor; algo tan malo que resultara creíble. "No, estuve sólo. Me bajé a la playa con una botella y... he amanecido dormido en la arena". Al instante se olvidó de los celos y se centró en echarme la bronca por beber. Fue un schock.Pero me libré.
Chema

Publicado por Andrey a 12:31:44 in amoríos | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
El ultimo tren (11-04-2006)

Veo que muchos llegais aquí buscando "infiel", cómo serlo, o cómo pillar al que lo es. Ya que el tema tiene tantos devotos, empezaré a incluir cartas relacionadas con ello. ¡Que os sean útiles!
En la imagen, "la retorcida torre de los sentimientos".

Me ha costado mucho decidirme a escribir, pero viendo las historias de los demás, ya no me siento tan "criminal". ¡Es broma! La verdad es que en cuanto a sentimientos de culpa, pocos tengo. Si alguna vez me asoma algun remordimiento de conciencia, se me anula en cuanto mi marido vuelve a no comportarse bien. La verdad es que no puedo vivir sin estar pillada por alguien; vamos, lo que se dice enganchada. Y tuve un amorío que a mis años me pilló fuerte, fuerte, pero tanto, que sin él me asfixiaba. Y no me quiero enrollar, pero... ¡gritaría de felicidad! (Todo sea que dentro de un par de días me dé con un canto en los dientes, pero de momento, me drogo de esperanza). Al caso: trabajo en una empresa de control de calidad, lo que me permite vengarme por escrito de todo el que me trate mal, je,je. Me muevo mucho en los trenes de alta velocidad, por suerte paso alguna que otra noche fuera y aprovecho para hacer el tipo de barbaries que algunos de vosotros contáis en el otro apartado.

En una de esas noches, se me fue la olla y llamé a este que me robó el corazón, el alma, el sentido y el placer en la cama, dicho sea de paso, invitándole a un hotel muy bueno que me había tocado. Y... ¡alucine cuando me respondió diciendo "¿Cuando?" ! Y ahora, el destino ha querido que él termine su turno diez minutos antes de que empieze el mío. ¡La madre del cordero! Pero eso lo hace aún más interesante, y además, a mi me quita responsabilidad, ¿no? ;)

Total, que puede ser que él venga, que no venga, pero casi que eso es lo de menos. Desde que me respondió, la posibilidad existe y eso ¡me ha dado alas! Cada noche imagino las palabras que cruzaremos, como se me clavan sus ojos, qué hará con sus manos al llegar al hotel... Es como un amante intermitente; receloso porque yo estoy casada. De no estarlo, sería mío con las leyes de por medio, ¡vamos! Y tenerle dentro es una delicia como hace mucho que no experimento. ¡Qué fantástico es tener el corazón ocupado y el cuerpo con una reserva semi-confirmada! Bueno ¿eh? ¿Habéis pillado el chiste?

Pues nada, Basilisa, espero que me lo publiques. Muchísimos besos. ¡Y pon al destino de mi parte!

Elizabeth

Claro que te lo publico; faltaría más. Tu entusiasmo se contagia, ¿sabes? Me trae muchos recuerdos. Historias como la tuya me hacen resucitar. Espero que vuestro encuentro tenga lugar y me alegra inmensamente que te enfrentes a ello con (¿cómo diría?) con tanta ilusión y, sí, casi con pureza. Por favor, no dejes de contar los detalles si es que llegais a veros.

Nada. Te escribo con tristeza y resignación. Él no vino. No sé si odiarle o pasar de él. Al menos disfruté de una semana de emoción y expectación hasta el mismo momento en que el tren se puso en marcha y él no apareció. Lo que peor me ha sentado es que no me dijese el motivo hasta 24h después. ¡Es un...! Sólo se me ocurren insultos. Me temo que no ha venido porque el pronóstico meteorológico dijo que llovería en la localidad donde íbamos. Y ahora... Me resisto a olvidarme de él, la verdad. Total, si no fuera por su existencia, nadie más me inspira... Pues eso es lo que hay. Tú me dirás. ¡Pero cómo ansiaría vengarme de él algún día!
Eli

Vaya, siento que no apareciese. Te habrás quedado con las ganas, claro. Por lo menos, como tú dices, disfrutaste de unos días de euforia. Siempre y cuando le utilices para salir de la rutina y no permitas que él se burle de ti... ¿u os utilizáis ambos? No sé que decirte. Lo ideal sería que la próxima vez fuese él quien propusiera quedar y tú la que le hicieses creer que vas para no aparecer en el último momento. ¡Eso sí que jode! ¡Suerte...!

¡Ay, Basilisa! No te lo vas a creer. ¡Ni yo me lo creo aún! Estuve muchos días pensando con qué palabras exactas dirigirme a él, y al final opté por hacerle sentir culpable. Leí una información muy importante al respecto en la revista "Psychologies": resulta que si eres de a los que les gusta agradar, no puedes soportar caerle mal a alguien y harás todo lo posible por volver a ganarte su aprecio. Y él, es de esos. Así que le recriminé la espera y respondió en media hora con un mensaje precioso. Yo dejé pasar otras veintipico horas antes de contestar y como quien no quiere la cosa le propuse tomar un café al día siguiente. Y cuando ya pensaba que no me iba a llamar y estaba vestida y a punto de salir hacia la estación, la pantalla del teléfono se iluminó mostrando su número. ¡Tan de improviso! Y diez minutos más tarde estaba frente a él en la estación. No pude reaccionar ni disfrutar de su presencia; estaba como anestesiada: ni siquiera sentí nervios. 23 minutos escasos y me fui a coger el tren que había dicho que tenía que coger. No me permití indulgencias esta vez, aunque no tenía ni prisa ni nada que hacer. Por una vez he de demostrarle que no estoy a su merced. Y ahora, ya imaginas, ¿no? Sufriendo como una adolescente. A la espera de que él de el siguiente paso. Él si estaba nervioso y espantado. Con chiribitas en los ojos me dijo "Ya nos veremos otro día con más calma" y se esfumó. No esperó ni a que me sacase el billete. Le daré diez días y si no me dice nada, tendré que resignarme a prescindir de él para siempre. ¡Qué pavor!

Nada me gustaría más que oir que ha vuelto a llamarte. Me encanta como describes lo que te ocurre cuando piensas en él. Tienes una verdadera fijación de la que no te salvarás hasta que le tengas a tu entera disposición. No es difícil enamorar a un hombre del que una no está interesada, pero en resumen, actúa como si pasaras de él. Con suerte se habrá quedado con ganas de más. Si tienes la fortuna de que te proponga otra cita, por mucho que te duela, pon una excusa. Él no se lo esperará y volverá a pedirte otra. También puede que no lo haga, pero a ellos sólo se les ilumina la mente en torno a la mujer que no pueden conseguir, sobre todo cuando piensan que la tenían segura. ¡Muchísima suerte, Elizabeth!

Publicado por Andrey a 02:06:30 in amoríos | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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Escríbeme a basilisalasabia@hotmail.com y te ayudaré con toda la experiencia de mi larga vida sin par y con mucho humor ;).

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