Veo que muchos llegais aquí buscando "infiel", cómo serlo, o cómo pillar al que lo es. Ya que el tema tiene tantos devotos, empezaré a incluir cartas relacionadas con ello. ¡Que os sean útiles!
En la imagen, "la retorcida torre de los sentimientos".
Me ha costado mucho decidirme a escribir, pero viendo las historias de los demás, ya no me siento tan "criminal". ¡Es broma! La verdad es que en cuanto a sentimientos de culpa, pocos tengo. Si alguna vez me asoma algun remordimiento de conciencia, se me anula en cuanto mi marido vuelve a no comportarse bien. La verdad es que no puedo vivir sin estar pillada por alguien; vamos, lo que se dice enganchada. Y tuve un amorío que a mis años me pilló fuerte, fuerte, pero tanto, que sin él me asfixiaba. Y no me quiero enrollar, pero... ¡gritaría de felicidad! (Todo sea que dentro de un par de días me dé con un canto en los dientes, pero de momento, me drogo de esperanza). Al caso: trabajo en una empresa de control de calidad, lo que me permite vengarme por escrito de todo el que me trate mal, je,je. Me muevo mucho en los trenes de alta velocidad, por suerte paso alguna que otra noche fuera y aprovecho para hacer el tipo de barbaries que algunos de vosotros contáis en el otro apartado.
En una de esas noches, se me fue la olla y llamé a este que me robó el corazón, el alma, el sentido y el placer en la cama, dicho sea de paso, invitándole a un hotel muy bueno que me había tocado. Y... ¡alucine cuando me respondió diciendo "¿Cuando?" ! Y ahora, el destino ha querido que él termine su turno diez minutos antes de que empieze el mío. ¡La madre del cordero! Pero eso lo hace aún más interesante, y además, a mi me quita responsabilidad, ¿no? ;)
Total, que puede ser que él venga, que no venga, pero casi que eso es lo de menos. Desde que me respondió, la posibilidad existe y eso ¡me ha dado alas! Cada noche imagino las palabras que cruzaremos, como se me clavan sus ojos, qué hará con sus manos al llegar al hotel... Es como un amante intermitente; receloso porque yo estoy casada. De no estarlo, sería mío con las leyes de por medio, ¡vamos! Y tenerle dentro es una delicia como hace mucho que no experimento. ¡Qué fantástico es tener el corazón ocupado y el cuerpo con una reserva semi-confirmada! Bueno ¿eh? ¿Habéis pillado el chiste?
Pues nada, Basilisa, espero que me lo publiques. Muchísimos besos. ¡Y pon al destino de mi parte!
Elizabeth
Claro que te lo publico; faltaría más. Tu entusiasmo se contagia, ¿sabes? Me trae muchos recuerdos. Historias como la tuya me hacen resucitar. Espero que vuestro encuentro tenga lugar y me alegra inmensamente que te enfrentes a ello con (¿cómo diría?) con tanta ilusión y, sí, casi con pureza. Por favor, no dejes de contar los detalles si es que llegais a veros.
Nada. Te escribo con tristeza y resignación. Él no vino. No sé si odiarle o pasar de él. Al menos disfruté de una semana de emoción y expectación hasta el mismo momento en que el tren se puso en marcha y él no apareció. Lo que peor me ha sentado es que no me dijese el motivo hasta 24h después. ¡Es un...! Sólo se me ocurren insultos. Me temo que no ha venido porque el pronóstico meteorológico dijo que llovería en la localidad donde íbamos. Y ahora... Me resisto a olvidarme de él, la verdad. Total, si no fuera por su existencia, nadie más me inspira... Pues eso es lo que hay. Tú me dirás. ¡Pero cómo ansiaría vengarme de él algún día!
Eli
Vaya, siento que no apareciese. Te habrás quedado con las ganas, claro. Por lo menos, como tú dices, disfrutaste de unos días de euforia. Siempre y cuando le utilices para salir de la rutina y no permitas que él se burle de ti... ¿u os utilizáis ambos? No sé que decirte. Lo ideal sería que la próxima vez fuese él quien propusiera quedar y tú la que le hicieses creer que vas para no aparecer en el último momento. ¡Eso sí que jode! ¡Suerte...!
¡Ay, Basilisa! No te lo vas a creer. ¡Ni yo me lo creo aún! Estuve muchos días pensando con qué palabras exactas dirigirme a él, y al final opté por hacerle sentir culpable. Leí una información muy importante al respecto en la revista "Psychologies": resulta que si eres de a los que les gusta agradar, no puedes soportar caerle mal a alguien y harás todo lo posible por volver a ganarte su aprecio. Y él, es de esos. Así que le recriminé la espera y respondió en media hora con un mensaje precioso. Yo dejé pasar otras veintipico horas antes de contestar y como quien no quiere la cosa le propuse tomar un café al día siguiente. Y cuando ya pensaba que no me iba a llamar y estaba vestida y a punto de salir hacia la estación, la pantalla del teléfono se iluminó mostrando su número. ¡Tan de improviso! Y diez minutos más tarde estaba frente a él en la estación. No pude reaccionar ni disfrutar de su presencia; estaba como anestesiada: ni siquiera sentí nervios. 23 minutos escasos y me fui a coger el tren que había dicho que tenía que coger. No me permití indulgencias esta vez, aunque no tenía ni prisa ni nada que hacer. Por una vez he de demostrarle que no estoy a su merced. Y ahora, ya imaginas, ¿no? Sufriendo como una adolescente. A la espera de que él de el siguiente paso. Él si estaba nervioso y espantado. Con chiribitas en los ojos me dijo "Ya nos veremos otro día con más calma" y se esfumó. No esperó ni a que me sacase el billete. Le daré diez días y si no me dice nada, tendré que resignarme a prescindir de él para siempre. ¡Qué pavor!
Nada me gustaría más que oir que ha vuelto a llamarte. Me encanta como describes lo que te ocurre cuando piensas en él. Tienes una verdadera fijación de la que no te salvarás hasta que le tengas a tu entera disposición. No es difícil enamorar a un hombre del que una no está interesada, pero en resumen, actúa como si pasaras de él. Con suerte se habrá quedado con ganas de más. Si tienes la fortuna de que te proponga otra cita, por mucho que te duela, pon una excusa. Él no se lo esperará y volverá a pedirte otra. También puede que no lo haga, pero a ellos sólo se les ilumina la mente en torno a la mujer que no pueden conseguir, sobre todo cuando piensan que la tenían segura. ¡Muchísima suerte, Elizabeth!