Recuerdos de juventud (18-03-2006)
¡Oh, sortilegio divinoque ejerciste sobre mítan pronto como te ví!Tuvo que der el destino.A comprender yo no atino,cómo buscando a tu hermanonació en mi un amor paganopor mi casta maldecido.Siempre fuimos enemigosen un ambiente malsano. Fui el fruto de tu desprecio,el destino de tus burlas,de tus bromas más inmundas.Tu carácter era hostil,malvado, cruel y vil.Perdí mi reputaciónpor cometer la traicióncontra el honor familiar,y hasta me llegué a arrastrarpor despertar tu pasión. Las amigas me dejaron,me hicieron una proscrita,me dio la espalda Afrodita.Mucho me perjudicaron,¡incluso me difamaron!La ligera me llamaban,de borracha me tachaban.Sólo por amarle tantoy haberlo dicho por altocon odio me castigaban. Al pueblo volver no pude,mi madre lo prohibió.En lo más hondo me hirió;esa es la pena que tuve.Mi secreto así mantuvepues confesar no podíaque le amaba todavía.Y él se hallaba tan distante,que en mi mente, yo, añorante,a él volaba noche y día. Quise encontrar otro amory olvidarme de R******pero no pude lograrloY fué aumentando el dolor.Se convirtió en un horrorsoportar la soledad.Fui presa de la ansiedady prolongar el silenciosólo añadió otro suplicioa mi triste realidad. Y traté de ser pacientepara ver si se alejabaen lo que el tiempo pasabade mi torturada mente.Mas era un hierro candenteque abrasaba mi interiory encendía con ardormi corazón moribundo,con recuerdos tan profundosque me rajaba el dolor. Aún así me conformaba,y aunque más fueran mis sueñosque tenerle como dueño,ignorando si me amabao si mucho en mí pensaba,conseguía informaciónsiempre con gran precaución,a mi madre preguntando,con pesar disimulandopara ocultar mi traición. Y mucho no me decíapues le odiaba demasiado.Era un juicio equivocado,¡ella no le conocía!Sólo las habladuríasle indicaban qué pensarsobre un joven holgazánmuy dado al libertinaje,ladrón y un tanto salvaje;criticado sin parar. Para mí eras diferente:un adonis sin igual,de un atractivo fataly ¡porte tan excelente...!Tan joven y tan potente,experto en la seducción,maestro haciendo el amor,único en el dar placer,capaz hasta de encender,en la más casta mujerun desaforado ardor. Muy escondido lo tenías,pues tu sentías por mílo mismo que yo por ti;más tarde me lo dirías.Varios años pasaríanhasta que al fin pude verte,gozarte, ¡nublar tu mente!Y había fuego en tus ojosal mirar mis labios rojos,creados para perderte. (Continuará...)