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Basilisa "La sabia"

CONSULTORIO GRATUITO DE PROBLEMAS EN LA PAREJA
la mujer del parque (27-03-2007)

Me sorprendió hace poco una conversación que escuché a dos mujeres jóvenes sentadas en un banco en un parque. Iba de infidelidad. Una hablaba de un hombre que se portaba magníficamente en casa: no sólo pasaba doce horas diarias ocupadas en su trabajo, sino que, cuando llegaba a casa, ayudaba además a poner o quitar la mesa y acostaba sin rechistar a uno de sus hijos.
Una de las mujeres mantenía que sin duda, era porque tenía una amante, cosa que ella sabía con total certeza, y que a causa de sentirse culpable por tal asunto, era por lo que colaboraba tanto en las tareas del hogar. Es decir, un equivalente al regalo inesperado de flores para compensar.
-A mi no me importaría que mi marido tuviese una amante sin que yo lo supiera. Si eso iba a significar que se va a portar bien conmigo...
-¡Ah! Pues yo no. Yo, si el mío tiene una amante, que me lo diga y que se vaya. ¡Qué se case con ella!

Eso me dio qué pensar. Esta última mujer pensaba que si su marido tenía una amante, debía por fuerza querer a esa amante más que a ella, y por lo tanto, era con la otra con la que debía irse y casarse. Craso error.

Las mujeres creen que sólo la que se convierte en esposa se ha ganado el corazón del hombre. No es así. De hecho, esposa y amante son cada una de dos mundos diametralmente opuestos.

Ocurre a menudo que una mujer ha tenido una relación pasional con un hombre para luego ver cómo él se ha casado con otra. Ella se ofende y no entiende qué hizo mal y empieza a darle vueltas a su comportamiento y atañe lo ocurrido a haber sido demasiado concesiva en materia sexual.

Pues no. Simplemente, por mucho que digan que la pasión en el matrimonio existe, no es en absoluto comparable a la que se pueda llegar a sentir con una amante.

Un hombre escoge como esposa a una buena chica; responsable, agradable, con aspecto de convertirse en una buena madre, llevar un hogar cómo se debe y junto a la que se puede estar tranquilo. Y la mujer tampoco se casa a la ligera.
"Si éste era muy distinto a todos mis otros novios. Era el más soso de todos. Me decían, <si no pegáis>. Y mira, acabé con él."
Es un claro ejemplo de que se casó con un soso, sí, pero un soso capaz de llevar un sueldo a casa en cualquier circunstancia.

En realidad, cualquier amante debería sentirse halagada de ser sólo eso: la amante. O de que nunca le hayan propuesto matrimonio.

Si estás con una mujer que te vuelve loco, ni se te pasa por la cabeza imaginarte compartiendo el tedio de la vida matrimonial con ella.

Si mi esposa supiera que yo tengo una amante, seguramente se pondría celosa y querría romper conmigo, pensando que yo prefiero a la otra. Pero en realidad, no tendría nada que ver. Sería como pretender que yo me casara con mi afición favorita. O para que mi esposa pudiera ser mi amante, entonces, no podría ser mi esposa.

Mi amante es como mi refugio; un premio secreto que me otorgo. Paso con ella dos horas por semana en el paraíso, y no quiero aumentar la dosis. Ni se me pasa por la cabeza casarme con ella. ¿Para qué?

Imagina que te encanta tomar baños de espuma con una botella de champán frío y bombones de chocolate; cosa que te permites hacer una o dos veces  por meses. Pretender que un hombre pueda querer casarse con su amante sería equivalente a pedirte que si tanto te gustan los baños con champaña, ¡dátelos a diario!

Uno no aprecia lo que puede hacer a diario; se da más valor a lo exclusivo, como es bien conocido. Algunos tienen una amante. Otros se van a ver un partido en directo. Otros a un club de carretera. Otros de pesca o caza con los amigos. O al casino. Pero todo... de vez en cuando. Son pequeñas recompensas al trasiego diario. Y las mujeres también tienen amantes. Un 70% de ellas después del quinto año de matrimonio, según el informe de Shere Hite. Y otras se van de compras, o a una salida sólo para chicas, o a un spa, o... lamentablemente, muchas no saben o no pueden desdoblar su vida familiar, y pretenden que también esos pequeños placeres surjan de su marido. Intento vano.

Publicado por Andrey a 15:08:54 in lo + alucinante | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
El peligro de decir Te Quiero (04-11-2006)

En la imagen: ¡Un gato pintor! ¿Sabíais que existen?

Te escribo porque me ha impactado tu articulo. Me refiero al del peligro a decir te quiero.
Quizas porque ahora mismo estoy en esa duda. Hasta hace poco siempre he pensado que lo más honesto es comunicar tus sentimientos a la otra persona, pero eso supone como tu muy bien dices que en caso de no ser correspondido se crea una situación realmente complicada. Me paso con mi mejor amiga y aun seguimos viendonos, la relación se ha deteriorado desde ese momento y ya no es lo mismo.
Pues bueno ahora mismo estoy otra vez igual, con otra amiga. Para mas INRI ella me ha dicho que me quiere pero al poco tiempo se ha liado con su
vecino, entonces esta claro que no me quiere tal y como yo imaginaba...
En fin la situación esta dificil, no se que hacer ahora, por un lado me
llena la relación tan cercana que llevamos ultimamente y sino la veo sufro,
por otro veo que el deciserselo puede ser contraproducente, mas ahora.
Es irremediable perder la relación en caso de no ser correspondido?
En fin es raro hablar de estos temas con alguien que no conoces, pero me ha salido despues de ver tu articulo.
Enhorabuena, un saludo.
Jorge (España)

¡Hola, Jorge! La verdad es que cuando hablabas de decir "Te quiero", pensaba que era con alguien con quien ya estabas saliendo. Asi que resulta que se lo dices de entrada...! Vaya, vaya, sí que eres valiente.
De todos modos da igual. Como tu muy bien dices, la chica se suele dar cuenta de si te gusta o no, pero ELLA NUNCA va a dar el primer paso. Por lo menos, no suelen. A no ser en una fiesta con las amigas, que prestan apoyo y tomando unas cuantas copas... ;)
¡A tanta gente le gustaría saber lo que a ti! Habría muchos menos sufridores silenciosos y menos consultas al tarot y demás técnicas adivinatorias.
Pero hay modos de saberlo. Alomejor te suena a chino, o te suena incluso absurdo, pero el lenguaje de los gestos es fantastico. Yo lo observo en la gente desde que lo ley, ¡y no falla!
Esta claro que si cuando te ve y tú andas cerca se cruza de brazos, mala señal. Un símbolo inequívoco y se cruza las piernas y la que tiene por encima apunta hacia ti. Es decir, si tú estás a su derecha, y ella cruza su pierna izquierda sobre la derecha. Y luego, claro, todo los gestos seductores que hacen las chicas, como tocarse el pelo, la oreja, el cuello... En un artículo que lei de un tal David DeAngelo que enseña a ligar, dice que es infalible si cuando estás con ella, se deja que le coloques un mechón de pelo junto a la oreja. Por supuesto, tú acercas su cara a la suya. Si se deja, puedes estar 100% seguro de que se va a dejar besar.
Y por haber, hay un sinfin de cosas: que te dé el teléfono, que le propongas ir solos al cine y acceda... Todo eso.
 
Aún así, tú método no está mal, ¿eh? Te ahorras tiempo y... ¿de qué te sirve continuar siendo su amigo con la esperanza de que de no habérselo dicho tal vez en el futuro proximo hubiera reaccionado de otra manera? Eso no suele pasar. Un@ se da cuenta casi en segundos de si quiere llegar a algo físico con alguien o no, ¿no crees?
 
Bueno, espero haberte sido de algo de ayuda.
¡Hasta otra!

(carta n.2) Hola Rebecca.
Cuando te refieres a demostrarlo, que quieres decir exactamente?
Cuando yo comienzo a sentir algo por una persona tengo dos opciones, una
decirselo y esperar a su respuesta, en caso positivo, perfecto, en caso
negativo depende de lo que me importe rompere la relación o no. Luego esta
la otra opción que consiste en tirarle bocado, es como la otra solo que más
fisica. Para mi esta tiene un problema y es que el rechazo es peor para las
dos personas, mas traumatico por decirlo de alguna forma.
Digamos que tu lo que propones sería simplemente demostrarle tu amor el
tiempo que estas con ella, me equivoco?. Partiendo de la base de que las
mujeres notan cuando te gustan si sigue el juego se supone que la cosa va
bien no? y que hay que hacer esperar a que de ella el paso?
Muchas gracias por contestarme, me has dado una alegria...
Un saludo
 

(Respuesta a la carta n.1 de Jorge. Por algúna razón no me deja colocarla en su lugar)

Hola Jorge! Gracias por escribir. Es estupendo que lo hagas, lo aprecio mucho. Y te animo a seguir haciéndolo. En principio, sí, decir “Te quiero” siempre estropea una relación en caso de no ser correspondido.
Es fácil entender porqué si ponerse en el lugar de una persona. Imagina que empiezas a salir con una chica por... digamos, pasar el rato. Ella simplemente te cae bien y de pronto, un día te dice que “Te quiere”. Tú, ¿cómo reaccionas? En la mayoría de los casos le habrás cogido cariño y temes defraudarla. Pero, ¿qué le vas a hacer? Tú no sientes lo mismo, y es más, no crees que vayas a sentirlo. Así que, te apartas de ella para no herirla, pues si continuais, ella siempre estará albergando la esperanza de que llegue el día en que la quieras, y  causa mucha presión que te pidan algo que no puedes dar. Tú no quieres hacerle daño y te vas alejando, confiando en que lo entienda.
Hay también otra razón, y mucho más común de lo que aparenta, pues lo he visto a menudo. A veces una relación comienza como algo casual: es sobre todo una amiga con la que de vez en cuando sales, de vez en cuando te enrollas con ella y... todo es ideal. No tienes ninguna prisa por pasar a otro nivel. En el fondo, claro que sabes que ella te gusta tanto que quizá pudieras llamarlo amor, pero prefieres fingir que no pasa nada. Y de pronto, un día ella te lo dice. Y tú piensas: “Mierda, ¿por qué ha tenido que estropearlo? ¿No podíamos seguir así, como si nada?”. Si accedes te va a suponer un cambio de ritmo, implicarte más y... temes que todo se estropee. Esta es la reacción típica de a quienes les ha ido mal después de empezar a salir “en serio”. Les da miedo el sufrimiento que sobrelleva toda ruptura.
Al decir “Te quiero”, piensas que la otra persona se va a emocionar, pero reconócelo: Solo te emocionas si te lo dice alguien a quién tú también quieres. En el resto de los casos, es un absoluto embrollo.
Y lo peor de todo, no sirve de nada que empieces a salir con otras para tratar de que ella piense que ya no le quieres y así, quizá, despertar sus celos e interés hacia ti. Una vez alguien te ha dicho que “te quiere”, piensa que le vas a querer SIEMPRE.
Así que, a no ser que sea una mala y quisiera seguir contigo para aprovecharse de tus sentimientos, lo más frecuente y normal es que se aleje.
Y en fin, Jorge, ya sabes. NO LO DIGAS. Es muchísimo mejor demostrarlo con hechos. Y mientras tanto... te dará tiempo a esperar y a indagar si en el futuro, merecerá la pena decírselo.

 ¡Suerte! Y escribe siempre que tengas dudas


Publicado por Andrey a 03:53:56 in amoríos | Comentarios(1) |  Permacoplamiento
Peeling Tricloroacético (13-10-2006)

Hace poco al fín me decidí a hacer algo para luchar en serio contra las huellas del paso del tiempo.

Me costó atreverme a pedir cita en una clínica de estética. Temía que estuviera frecuentadas por estas mujeres tan repelentes, que se creen más que el resto solo porque han conseguido un marido con el monedero más abultado. Estuve cinco días pensando que ropa ponerme para no aparentar ser una maruja cotidiana de clase media.

Por fortuna, la muchacha que contestó el teléfono no puso ese típico tono de voz pedante especial para los residentes en barrios ricos. Eso me gustó.

Llegó el día de la cita y fui con vaqueros, zapatos de tacón de terciopelo rojo (Scarlett Johansson salió vestida así y todas las revistas la alababan), un top de raso violetta y un blazer de raso negro. Buscaba dar la imagen de mujer independiente dedicada a una profesión liberal, y lo logré. Me trataron con tanto respeto y deferencia como a las demás.

En la sala de espera estaba lo que es normal encontrarse en una clínica de estética: la mujer peinada de peluquería, entrada en la cuarentena que mira siempre con la barbilla alzada y expresión de menosprecio y que invariablemente lleva un bolso cuya parte externa está recubierta, bien visible, por el logotipo de cualquier diseño que fabrique ese tipo de bolsos de "ME SOBRA EL DINERO", como pueda ser especialmente Carolina Herrera y Louis Vuitton. La otra era similar pero no tan ostentosa, y además, la acompañaba el marido.

Llegó su turno y me alegré de quedarme sola, tanto más cuando la siguiente en acudir fue una chica de veintipocos vestida con vaqueros y deportivas y sin sentirse en absoluto fuera de lugar. "Y yo preocupándome por la ropa", pensé. La verdad es que cuando vez a alguien en un sitio caro todo seguro de sí mismo y vestido de la manera casual, te dices "Este sí que tiene que ser alguien importante para que no le importe lo que puedan pensar de él". A mí, por desgracia, me preocupa. Y mucho.

Bueno, me recibieron dos médicos, muy amistosos y amables que me explicaron todo lo que podía hacerse, aclarándo que a mi edad, 30, no era posible dejarme con la apariencia de 21.
-Es que no se puede hacer un lifting para levantar medio centímetro.
-¿Botox? A ver, arruga la frente. No, si es que aún ni las tienes marcadas.
-¿Peeling glicólico o de fenol? No, mujer, eso es para las que tienen más de 50. Prueba el peeling suave tricloroacético y en caso de que no te quedes satisfecha, podríamos probar IPL, luz pulsada intensa, y si con eso tampoco y quieres aún más, quizá el Thermacool. Pero yo te aconsejo que a tu edad te hagas solo el tricloroacético.

Así que, accedí. Ya que había ido, algo tenía que hacerme, y además, siempre sube mucho la moral que te digan que aún estás muy bien para hacerte algo serio.

El peeling tricloroacético suave o EASY TCA se suele realizar en cuatro o cinco sesiones espaciadas entre sí 7 ó 10 días. No requiere preparación previa en casa con ninguna crema. Admite acné.

Hace tres días me hice la primera sesión. Según el médico vea tu piel, optará por hacer una, dos o más pasadas. El efecto de este peeling depende del número de pasadas independientemente del tiempo de exposición, no como ocurre con el glicólico, que requiere un agente que lo anule.

Escocía bastante. El médico dudaba entre hacerme una tercera pasada, yo le animé y lo hizo. Escocía casi como si te echas alcohol en una herida. Pero luego te dan una crema, y te ponen una mascarilla que lo calma al instante. En 40' todo ha concluído y puedes irte donde te plazca, pues solo se advierte un ligerísimo enrojecimiento. Hoy por fin ha empezado a pelárseme la zona en torno a la nariz, y tengo la frente apergaminada, con textura plástica. Espero que pronto también empiece a pelarse y se note alguna mejoría.

¡Ya os iré contando!

Bueno, he vuelto. Antes de nada una advertencia: Si te quedas embarazada, tendrás que interrumpir el peeling y te habrás gastado el dinero en balde.

Aquella primera sesión como mucho le sirvió al médico para tantear mi piel. Se me pelo la frente y los laterales de la nariz y nada más. Así que, cuando fui por segunda vez, le hice ver lo descontenta que estaba, poniendo en entredicho la eficacia del peeling y la habilidad del doctor.

Muy curioso uno de sus comentarios:
-¿De verdad que no has notado ninguna mejoría? La mayoría dice que se nota la piel más suave.
    Ni que eso fuese un logro, pienso yo.
-¿La piel más suave? Puede, pero solo el primer día, cuando está tirante.
-¡Ah! ¿Lo ves cómo si notas algo?

Ya, pero yo no quiero gastarme 500 ó 600 euros en tener la piel más suave. Lo que quiero es quitarme las marcas de acné, las líneas de expresión y si es posible, ¡cinco años de encima!

En la segunda sesión me da el doble de pasadas: 6. Me escuecen los ojos y me salen lágrimas sin parar; tengo que cerrarlos. Toda la zona de piel que rodea los labios por la parte inferior se ha quemado tanto que se pela dos veces. Pero practicamente, lo mismo pasa cada verano el primer día de piscina. El grosor de la piel que se descama es infímo. ¿De qué va a servir quitarse 0,000000000001 mm de piel? Por lo menos, a mi juicio, hacen falta 0,3mm para deshacerse de las marcas de acné y de las líneas finas de expresión.

Total, que me tiro ocho días pelándome. Solo me veo con buen aspecto una vez, pero es una falsa ilusión. Los primeros días tras el peeling la cara se enrojece y cualquier pequeña elevación de la piel adquiere un tono más oscuro, como si tuvieras las señales de inmensas espinillas incipientes. Evidentemente, cuando se te pela, el color es uniforme, pero una vez pasadas dos semanas tras el peeling, todo vuelve a ser tal y como estaba. Incluso puede que tu piel presenta una mayor incidencia al acné.

Sinceramente, creo que el peeling con ácido Tricloroacético es otro de tantos productos que se venden muy caros, como si fuesen muy efectivos, para al final no lograr nada.

Yo me siento completamente defraudada y engañada. A ver si al menos puedo cancelar las tres sesiones que me faltan y recuperar el dinero ya pagado. O canjearlo por algo que de verdad funcione, aunque... ¡vete a fiarte!

Piden 1200 euros por el láser Thermacool y hay quien también dice que no ha notado nada... Quizá es que a no ser que te vean con cincuenta años, lo atañen a que es era una treintañera precozmente acomplejada con la edad y lo palian dándote placebos. ¡Qué triste!

Publicado por Andrey a 19:30:00 in lo + alucinante | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
El fin del conde (03-10-2006)

He elegido esta carta como resumen visual del contenido de este artículo. Aparte de su innegable belleza (pertenece al tarot de St. Petersburg), su significado es símbolo de mi situación: dolor, angustia, aflicción, desolación, desgracia y disgusto. ¡Bonita colección de términos,¿eh?!

Para los que conozcais la historia, decir si lo ocurrido fue éxito o fracaso es complicado. Logré el amor de Michelle, sí, pero también su odio.

(Circunstancias ajenas me obligan a dejar de escribir. Mañana estaré de vuelta. Gracias por vuestra comprensión)

Hoy ya es mañana, y como prometí, aquí estoy. El tarot acierta de manera extraña. ¿Sabéis qué me dijo en cuanto al destino de Michelle y de mí? Que fuese cual fuese el resultado, sería justo para el consultante.

Resumiendo para salir cuanto antes de está confusa maraña, vale, lo confieso: Michelle me dejó. Ella a mí, sí. Lo cual, en absoluto quiere decir que no sienta nada por mí, sino que en ella predomina el orgullo. ¿Qué se le va a hacer? Aún es muy joven y prefiere sufrir rompiendo conmigo a, según ella, humillarse perdonándome.
Lo peor que me ha hecho, aparte de dejarme, es hacerlo sin darme ninguna explicación. La carencia de información es angustiosa. Lo mismo podría haber desaparecido, pues de poco me sirve que esté ahí si se niega rotundamente a hablar.

Fui a verla por última vez, claro. Pensaba que quizá si yo me rebajaba daría su brazo a torcer, pero al contrario: estaba no solo furiosa, sino IRACUNDA, hasta el punto de gritarme: "¡¡Vete!! ¡¡Vete!! ¡No quiero hablar contigo! ¡No quiero oirte! ¡¡Qué te vayas!!". Y puesto que estaba como un animal salvaje, me alejé, claro.

Una cosa es segura, tiene que ser algo muy grave, en su opinión, lo que le he hecho, porque... A ver, seamos sinceros: si estás saliendo con una chica y simplemente te deja de gustar, o comienzas a interesarte por otra, te sientes culpable, se lo comunicas con delicadeza, o en cambio, le vas poniendo excusas de que estás ocupado, a ver si se da cuenta por sí sóla de que algo va mal y lo deja estar. Es así, ¿o no?

Basándome en eso... puedo imaginar lo que le ocurrió a Michelle. Se nos cruzaron las intenciones. Yo siempre me portaba bien y ella se hacía la dura. Y justo cuando yo decidí volver a la vieja usanza, es decir, hacerme el duro yo para conseguir su atención plena, Michelle probablemente pensó que puesto que ya llevábamos quedando cierto tiempo, podía comenzar a fiarse de mí y a mostrarme un poco sus sentimientos.
Y claro, viendo mi comportamiento bastante frío y desinteresado de ese día, decidió que lo mejor era volver a fingirse borde. Si recordáis, fue aquel día en que dijo estar con resaca y en cuanto a lo de quedar... "Ya te diré algo luego, sí eso". Y yo harto, cancelé la reserva de la semana siguiente.

Naturalmente, Michelle me odió por eso: ella estaba segura de mí y no le cabía en la cabeza que yo fuese capaz, no sólo de cancelar la habitación, si no de llamarla en tres semanas y no ir a verla. Por supuesto, después de su media confesión del glorioso jueves, eso sienta muy mal. Sentiría que yo era un farsante y me ha retirado la palabra.

El día aquel en que me gritó... Se me fue la olla. No podía soportar perderla. Bebí más que un terreno reseco con la primera llovizna de otoño. La llamé por teléfono, no creyendo que pudiese negarse eternamente a salir y a hablar conmigo. Me respondió al octavo ring. De nuevo lo mismo: "¡Qué me dejes! ¡Que no salgo! ¡Por lo menos, hoy no! ¡Mañana hablamos!". Pero aquel mañana nunca llegó. Me fui de allí tan pronto desperté y no he vuelto, ni pienso volver.

Desde entonces, le he enviado diez mensajes, probando toda clase de tácticas: desde incitar su curiosidad, darle un ultimátum, atacar su orgullo, su compasión, hacerle chantaje, llamarla cobarde y estúpida, pedirle perdón, confesarle que en realidad siento por ella lo que le dije desde un principio... Y NADA. NADA. Ha sido capaz de no responder ni una sola vez.

Y con el tiempo, menos mal, se calman las pasiones. Ahora... Michelle me causa un descomunal sentimiento de resignación. Podríamos seguir juntos con solo hablar de SU problema, pero eso le suponía admitir que en realidad la importo demasiado.

Bueno, quizá para el verano se le haya pasado y vuelva a dirigirme la palabra, aunque solo sea con afán de venganza. Y ahora... no estoy con ninguna. Michelle me gustaba demasiado como para que pueda tan fácilmente encontrar quien la sustituya. 

Publicado por Andrey a 19:32:54 in amoríos | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
El pobre conde Andrè (31-08-2006)

Cuando he de escribir sobre Michelle tomo aire y me quedo... impotente. En el otro sentido. Esa chica es un rompecabezas. No fui el martes aquel que os comentaba en mi último inciso, pero el miércoles ella me llamó, yo decidí ir, luego no pude, volvimos a hablar, al día siguiente lo propio... Y al final fui y fue GLORIOSO. Conocí la mejor cara de Michelle. Y estuve a punto de cortar ahí para siempre y guardarla de ese modo en mi memoria.

¿Qué os puedo contar de aquel Grandioso Día? Ella se arregló mejor que nunca, me confesó que habia estado a punto de caer en la más terrible desesperación al creer que no iba a verme más. La sorprendía mi aparente indiferencia y de continúo solicitaba mis besos. Brillaba una luna llena inmensa y fuimos a mi cala secreta. Hablamos y hablamos y se estaba tan a gusto juntos que ni apetecía hacerlo. Lo hicimos y permaneció un siglo sin dejarme apartarme. Y seguimos hablando, con ella abrazándome y su mejilla sobre mi pecho. Y esa vez se despidió todo lo mejor que pudo. Incluso me acusó de tener prisa por marcharme.

Y cinco días después fui de nuevo, sin haberla llamado en el interludio. Fui con mi hija y sólo me acerqué a su hotel un par de veces. Y Michelle se comportó de manera horrenda. Con diferencia fue peor que nunca. No sé a qué se debe. Había dos nuevas camareras jovencitas que enseguida demostraron interés por mi. Michelle, por lo general, no suele servirme para no dar lugar a los malditos rumores. Y yo, me metí en el papel de que ni conozco a Michelle para evitarle nuevos comentarios sarcásticos de las nuevas empleadas.

Recuerdo que ella estuvo muy atenta con mi hija, pero mi hija ni la recordaba. Fué el típico "¿No me dices nada?" y mi hija reaccionando como "Pero, y tu, ¿quién eres?". Y luego yo estaba distraído y Michelle se atrevió a hablarme en voz baja y me temó que la respondí en un tono como si me molestara su interrupción. "¡¿Quéee?!". Y sus compañeras continuamente me ofrecían cambiarme la coca-cola helada y demás, con lo que no la presté más atención. La vi ir a fumarse avidamente un cigarrillo y me fui sin mirar atrás. A ver, ella quiere fingir en público que no nos conocemos, ¿no? Pues ahí lo tenía.

Y luego, claro, llevé a mi hija a cenar. Michelle se acercó a nuestra mesa lo justo e imprescendible. A la segunda vez que vino a preguntar si nos faltaba algo, aprovechando que mi hija se había ido al baño le dije si nos veíamos luego un rato.
-¿Luego? No lo sé. Se alejó y su actitud me dejó de piedra.
-¿Qué te ha pasado? -inquirí con calma cuando trajo la cuenta.
-Es que ayer salí, me emborraché, volví a las seis, me he dormido, no he aparecido por el trabajo hasta las once, la jefa me ha echado una bronca de espanto y tengo una resaca de muerte.
-Pero, aunque sólo sea media hora -me permití rogar.
-Luego te digo algo si eso, ¿vale?-respondió con ofensivo desprecio y desgana.
Y fue la gota que colmó el vaso. Me olvidé del magnifico jueves. Me levanté y fuí a decirle a la chica de recepción, tras fingir una llamada telefónico que Michelle vio, que me había surgido algo que me impedía ir a la semana siguiente. Habíamos quedado en vernos para entonces ese jueves.

Desde eso han pasado diecisiete días. Por descontado, yo no la he llamado. Ella a mí, tampoco. Y así estamos. Lo peor es que he perdido a Colette. La llamé para charlar de Michelle, y al parecer, Colette creía que Michelle era una invención; una excusa. Y cuando supo que era cierto, dijo de repente que estaba demasiado ocupada y que luego me llamaría. No volvió a llamar. Yo a ella tampoco.

Estupendo, ¿no? Dos mujeres me dejan a la vez, y mi esposa sigue portándose tan poco atenta como de costumbre.

La verdad es que hacerse el duro es un rollo. Es una pérdida de tiempo. Y rememorando los episodios acontecidos con Michelle, resulta que ella nunca me ha llamado. Todos nuestros encuentros se deben a mi. Ella guarda silencio un par de semanas, luego yo aparezco y todo es genial. Después, no. Imagino que lo hace para compensar. Puede ser que ahora, si la llamo, me responda efusivamente. O puede ser que no.

Hay un ingrediente que no he comunicado. Michelle tuvo a un chico que le gustaba mucho, al que dejó porque no era buena persona, según sus palabras. En aquel Glorioso Jueves, imagino que para darme celos, me enseñó su móvil:
-Mira, me ha llamado Ilya. Después de un mes, ya le vale. Y encima para que le rellame yo. ¡Pues va listo!
-Aún te gusta- afirmé amistoso.
-No -negó rotundamente.
No habla de él mucho. Sólo lo ha hecho en dos ocasiones, asi que, imagino que no está demasiado pillada por él. Pero siempre temo que vuelvan. El tal Ilya la llamó un día antes de que comenzaran las fiestas en su localidad. Puede que le volviera a llamar para quedar y que a eso se deba que Michelle se saltara su norma de trasnochar en prime time. Vamos, que cuesta imaginarse a Michelle bebiendo hasta emborracharse y durmiéndose si no es por algo tan trascendental como otro hombre, osea, Ilya.

O ha vuelto con Ilya, o simplemente está esperando a que yo aparezca. Pero no voy a llamarla. Y aparecer por allí... El tiempo enfría las pasiones y la desinformación, en mi caso, también. Ya no estoy con ella en ese plan de intimidad; ya no sé quién soy para ella. Acostarme otra vez con ella sería como hacerlo con una desconocida en un polvo de una noche. Así que... más le vale llamarme si de veras no ha vuelto con Ilya y quiere verme antes de regresar a su país. Yo ya me he mojado bastante, ¿no os parece?

Publicado por Andrey a 17:12:46 in amoríos | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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Escríbeme a basilisalasabia@hotmail.com y te ayudaré con toda la experiencia de mi larga vida sin par y con mucho humor ;).

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