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misterios
Polígamo...¿a la fuerza? (13-10-2006)

En la imagen: La Dama Inmisericorde, del pintor Dante Gabriel Rosetti, muestra a una chica mirando cómo su enamorado queda fascinado por otra mujer. (No dejes de leer los chistes al final de la página)

Dicen que el hombre es polígamo por naturaleza. Que sus ancestrales actividades de caza y batalla les dejaban diezmados, por lo que era natural que al regresar al poblado, se repartiesen a las mujeres, que siempre les superaban en número.
Yo no estoy en contra de la poligamia. De hecho, a mis vecinas y a mí, nos parecería estupendo que nuestra vecina del primero compartiese a su marido con nosotras.
De hecho, aunque para muchos resulte ofensivo, el método de la poligamia es sumamente eficaz para, ¿cómo no? la supervivencia de la especie.
Si por ejemplo, tomar esa famosa lista de los 50 hombres más atractivos del mundo y dejar que sólo ellos se reprodujeran, ¿no mejoraría muchísimo el paisaje? (El resto de hombres ya deben estar odiándome, y planeando como en tal hipótesis deshacerse de los top50).

Ahora en serio y bromas aparte, imaginad una escena de la antigüedad: dos aldeas, enemistades entre ellas, inminente combate y... a una de las aldeas sólo regresa un pobre hombre maltrecho. Entre las diez mujeres que componen el poblado le cuidan y le restablecen. El varón, recuperado, se siente en el séptimo cielo (siempre y cuando los de la otra aldea no le hayan rematado o robado a sus mujeres), mira a su alrededor y naturalmente escoge a la más atractiva de entre las diez.
Bien, ¿créeis que las demás iban a permitirle a la afortunada disfrutar ella sóla del privilegio? ¡Ni muertas! O para todas o para ninguna. Y claro, diez mujeres pueden quedarse embarazadas con un sólo hombre, con lo que el poblado, en cuestión de diez u once meses contará con 21 miembros. Al revés, como habréis deducido, serían diez hombres, 1 mujer y 1 bebe de padre inidentificable.

Con la poligamia, los únicos que salen perdiendo son... ¡los otros hombres! Y habrá quién se pregunte "Y entonces, ¿los harenes?". ¡Oh, vete a saber! Alomejor también comenzaron en una aldea con la población masculina practicamente arrasada, y la primera elegida dijo "Vale. Le comparto, pero a mí me toca tres veces por semana".

La mujer, de serle posible, se queda con el mejor partido de entre todos los hombres disponibles. El hombre, no; él tiene miras más amplias y no es tan exigente.

Una mujer solo dejaría a su pareja en el caso de poder cambiarle por otro hombre mejor, pero para eso habría de tener la seguridad plena de poder conseguir al otro. Hay quienes lo logran.

No hay hombre emparejado que más allá de las primeras semanas no se queje de la poca frecuencia de sus relaciones sexuales. Todos se quejan de que casi siempre son ellos los que han de comenzar el juego sexual. La que se empeña en llegar virgen al matrimonio es la mujer. ¿Es porque su deseo sexual es menor? Por fortuna, ya no hay que esperar al altar, pero la mujer desde el inicio de los tiempos ha estado interesada en conseguir marido, y el hombre, en librarse el mayor tiempo posible de convertirse en esposo.

Otra condición indispensable para la consumación del matrimonio, impuesta por el hombre, era el acto sexual. Fijaos que es IMPUESTA por el HOMBRE.

Vivir en pareja cuando solo uno de sus miembros cobra un salario y el otro necesita cuidados continuos es prácticamente imposible. Naturalmente, hablo de la pareja madre-hijo. O la mujer gana tanto como para hacer frente a todos los gastos y dar la mitad de su sueldo a una interna, o no hay manera. En otras palabras: si quieres tener hijos, lo mejor es que el hombre aporte su sueldo y la mujer se dedique a cuidarlos... gratis. Y una vez hay hijos, más les vale mantener al lado a su proveedor.

El matrimonio es una alianza encubierta: el hombre provee a cambio de sexo y de mantenimiento de su morada. La mujer le proporciona sexo, cocina, limpia y demás, a cambio de dinero, alimentos, una casa y sacar a sus hijos adelante. En el fondo, si quitarle toda la vestimenta del romanticismo, es así.

Que en los tiempos actuales la mujer haya decidido que aparte de limpiar, ofrecer sexo, cuidar a los niños y cocinar, también puede contribuir a aumentar los ingresos económicos... Bueno. Allá ella. Pero... ¿para qué? ¿Para librarse de la esclavitud de depender de un único proveedor? ¿Para ser autónoma y poder cambiar de pareja y continuar a solas si le place? ¿Porque se está dando una alteración genética y ya no está programada para disfrutar con las tareas del hogar? ¿Porque ahora que apenas quedan actividades laborales físicas el hombre ya no destaca por su fuerza y en cuanto a habilidades mentales, la mujer le iguala? Y debido a eso, ¿la mujer hay descubierto que hay otras cosas en las que puede destacar fuera del hogar? Pero, ¿adonde conduce todo eso?

Cada vez hay más mujeres con empleos bien remunerados que deciden no colgarse un marido al cuello. ¿Llegará a ser la mujer la que empiece a rechazar el compromiso? Todo puede ocurrir. Estamos en otra época de grandes cambios. Y ahora, para descargar un poco la mente de tanta trascendencia, cuatro chistes, uno especial para mentes masculinas, otro para femeninas. ¡Y aún son fáciles de diferenciar!

¿Por qué los hombres ponen nombre a su pene? Porque no pueden dejar que un completo extraño tome las mayores decisiones de su vida.

¿Por qué los hombres no fingen el orgasmo? Porque no serían capaces de poner tales caras a propósito.

¿Cual es la definición del perfecto amante? Aguanta lo que haga falta hasta que su pareja ha quedado satisfecha y luego se convierte en chocolate.

¿Qué le puedes decir a un hombre que acaba de practicar sexo? Lo que quieras; se habrá quedado dormido.

Publicado por RebeccaMRM a 18:29:06 in con cinismo | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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