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misterios
<<De celos, equilibrio e infidelidad. | "El hombre más guapo del mundo" | Mal humor y poco sueño>>
El hombre más guapo del mundo (06-07-2006)

Nerea sobrelleva con paciencia el aburrimiento de la calurosa tarde. Tenía que cuidar a su sobrino de siete años y para hacerlo más llevadero, le había llevado al cine. Luego también había accedido a su deseo de ir al parque de una conocida cadena de hamburgueserías. Con rostro triste e inexpresivo, se prestaba a los deseos del niño, emitiendo de cuando en cuando algún que otro suspiro de impotencia.

Otra vez había sido afectada por el amor, y por el miedo, y por la pérdida. No podía conseguir a aquel que le gustaba, ni podía averiguar si era un poco correspondida, ni podía atreverse a averiguarlo. Prefería retrasar el momento, con la esperanza de que se le pasara la fiebre por él. Dichas fiebres siempre sanaban; Nerea ya tenía experiencia.

Quiso la suerte que en la cercana calzada, la policia detuviera a tres árabes que circulaban en un vehículo sin cristal trasero. Nerea abandonó el fresco recinto del parque para salir al exterior a fumar y a cotillear. Su mirada, fría, triste y azul, rara vez perdía detalle, y así, desde la distancia, su atención fue subitamente atrapada por un hombre de tal belleza, que resultaba irreal.

Desde su ventajosa posición inadvertida, no apartó la mirada de él ni un sólo instante. Tenía que verle de cerca. Era imprescindible. Apremió a su sobrino a que la acompañase a pedir un café. El divino portento aún seguía en la barra acompañado de tres amigos.

Nerea tuvo tan sólo unos segundos para observar su completa perfección: los pies en chanclas de playa, los tobillos ampliándose hacia los gemelos en proporciones dignas de Da Vinci. Unos pantalones piratas estampados de camuflaje militar mezclado con palmeras, una camiseta blanca de tirantes que mostraba unos brazos de destacado pero no excesivo deltoides, el pecho marcado en su justa medida, ni asomo de la más mínima barriga... Y el rostro... Justo en ese momento a Nerea se le acabó el tiempo pues sus miradas se cruzaron. Él hizo un levísimo movimiento de sorpresa y automáticamente recorrió su cuerpo de arriba a abajo para enseguida girarse y continuar hablando con sus colegas en un idioma desconocido, sin volver a prestar a Nerea ninguna atención.

Ella no estaba acostumbrada a que no le prestasen atención. Lo que aquel hombre acababa de hacer era una ofensa, ¡y además! Era preocupante. ¿Cómo podía ignorarla de tal modo? Pero era tan hermoso, tan perfecto... ¡Qué rostro! Una mezcla de Orlando Bloom, Beckham y Jude Law de pelo rubio oscuro y ojos de zafiro aclarado. La sombra de barba, la mandíbula cuadrada, los pómulos marcados, una naricita digna de entrar a formar parte del catálogo de la más prestigiosa clínica de estética, el pelo muy corto en la nuca y alto sobre la frente. Una delicia. Pero, ¿por qué ni la miraba?

Nerea pensó que quizá fuese culpa de sus extravagantes gafas de sol, y enseguida se las quitó. Adoptó una pose de relajado ensueño, una pierna cruzada ante la otra, las manos entrelazadas a la espalda, su mejor ángulo direccionado hacia él... Pero nada. Hablaban animadamente y no de ella. Esas cosas se notan, pues cuando hablas de alguien, le miras inconscientemente.

Nerea metió tripa, sacó pechó, puso mirada ingenua para aparentar menos años y se acercó contoneándose a la barra. Observó que la camarera que les atendía tenía una sonrisa idílica en el rostro. Y es que, ¡verdaderamente, era un hombre como para dejar paralizada a cualquiera por la calle!

Cuando vio que se sentaba dándole la espalda, Nerea reprimió un juramento. ¡Encima eso! Ni siquiera se sentaba desde donde pudiera mirarla. Ay, seguro que le había parecido demasiado gorda. Claro, un hombre de ese nivel, seguramente sólo se fijaría en chicas tan perfectas como él. Bastante desairada, cogió su café y se llevó a su sobrino a una mesa desde la que podía verle. Pretendía hacerle una foto a escondidas con la cámara del móvil, pero de pronto, se sintio estúpida.

A ver, ¿qué estaba haciendo? Hacia media hora andaba suspirando por un precioso serbio, y ahora pretendía seducir a otro eslavo que encima la despreciaba. Y todo, ¿para qué? Sí, ¿para qué necesitaba gustarle? Si todo eran historias que se repetían: me gusta un hombre - le seduzco - le conquisto - me le tiro - le encandilo - le dejo - y me quedó con una foto de recuerdo.

¿Para qué humillarse tratando de fotografiarle a escondidas? Además, él la había visto con el móvil y parecía haber averiguado al instante su intención, adoptando una expresión de subida arrogancia.

Y de pronto, Nerea se levantó y fué hacia él.
-¿Hablas español?
-Claro -dijo engreído pero no falto de interés.
Los amigos enseguida se codearon, como anticipándose a las calabazas que su apuesto colega iba sin duda a darle a Nerea.
-Pues veras, eres increíblemente guapo. Me es imposible estar contigo, pero al menos, ¿me dejas hacerte una foto?
Él la miró perplejo. Luego se encogió de hombros y alzó la barbilla orgulloso y satisfecho.
-Vale.
Nerea le puso su sonrisa más profesional, le sacó una foto de medio cuerpo, le dió las gracias y se marchó, para dejarle con un palmo de narices. ¿Qué se creía? ¿Qué se iba a quedar ahí tratando de conversar con esperanzas de conseguir rollo? ¡Ja!

Volvió a su asiento y a su café y fingió seguir entreteniéndose con el móvil. Ya que no podía tenerle, al menos podía fastidiarle. Sólo una única vez se atrevió a mirarle, y volvió a encontrarse con sus ojos, que esa vez eran interrogantes, pero Nerea retornó al móvil, e incluso le dió la espalda para centrarse en su sobrino.

Y al hombre despampanante se le agrió el humor del mismo modo que a Nerea al ser inspeccionada y rechazada en la barra. No hay nada mejor que salirse de las líneas típicas de comportamiento para causar una impresión duradera.

Por el reflejo de los ventanales, vió que se levantaban. Ya fuera, sus amigos dijeron algo y él, el guapo, trató de regresar al local, pero le hicieron gesto de "Bah, déjalo" y él no entró. Sin embargo seguiría pensando en la extraña mujer que sólo quiso una foto y no le prestó más atención. Con lo que Nerea, de todos modos, consiguió su triunfo y su propósito sin ni siquiera tener que estar con él.

Y es que rechazando, también se puede conquistar y derrocar.

Publicado por RebeccaMRM a 02:14:35 in con cinismo | Comentarios(3) |  Permacoplamiento
10-10-2008  20:34 10-10-2008 20:34
solo deseo lomejor De  Carolina. Sujet: solo deseo lomejor Url: [Liens]
pues bueno nose que decir solo que bueno yo soy fransesa y ke age ya ponco tiempo qe stoy aka pero bueno al grano:):):):) mi ermanap mense������±u aye al mas guap0 der mundo.. era presiosooooooo jaja:)):) bueno esonara mas.... fransesa yo con orguyo... carloosss**yy**nAAttaalia* espa������±oool**yy**franceeesa* bueeno ke si lee esto mi nino ke no se enfare ke el tmbien es el mas guapo0 reer mundo entero almeno0s peere mi:) aaTtE;; ~~$nattaLiaa]]*
12-09-2007  12:21 12-09-2007 12:21
a De  arcangel Sujet: a
La historia me parece bien escrita y atractiva. Sin embargo, reflejan claramente una mentalidad femenina sibilina, rebuscada y muchas veces cruel y vengativa, basada en la humillación de quien tienen delante, intentando quedar siempre por encima. No me gusta las sensaciones que refleja la historia porque es la parte que mas odio de la mujer, que por otro lado tiene cosas muy buenas, como la sensibilidad, la empatí­a, la ternura, los sentimientos, la capacidad de compromiso etc.
09-01-2007  21:02 09-01-2007 21:02
ojala..¡! De  diana Sujet: ojala..¡!
ola a todos me gustaria k el hombre mas guapo de l mundo tenga muxa suerte solo keria decir eso para k decir mas si no ba sonar en ningun programa ni nada adios gracias
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