Si, ¿qué mujer no los conoce? Pues hoy yo tengo uno de ellos y es un verdadero asco. Me siento como intentando nadar en fango, sin avanzar y hudiéndome cada vez un poco más, y lo peor, es que me resulta indiferente. Pero paso de estar en este plan improductivo.
Dicen que buscar el lado bueno ayuda, así que, se lo encuentro. La depresión sin sentido surge pocos días antes de la regla, ¿no? Claro, el cerebro se entristece porque no ha comenzado a crearse otro ser. Pero a mi me supone un inmenso motivo de alegria. Hace ya dos meses que, a mi pesar, intento quedarme embarazada y estoy hasta el moño de dejar de beber desde el preciso día de la ovulación sólo por orden de mi esposo. Además, los bebés me disgustan. Pero sé que si no tengo otro, cuando cumpla cuarenta me arrepentiré de por vida, y además, una vez cumplen los cuatro años, empiezo a disfrutar de los niños. El embarazo lo tengo atragantado. En cinco días podré hacerme un test pero hasta entonces... Por eso, estar depre sin ton ni son es buena señal. Sólo me falta la espinilla pre-regla y ya. ¡Me daré una fiesta de todos mis vicios antes de volver a intentarlo el mes que viene! Ay... nunca tengo bastante.
Otro método que cura la depresión es el chocolate. Aunque estoy a regimen... Por cierto, esta moda de prendas de cintura baja no favorece a casi nadie. ¿Os habeís fijado en los flotadores que salen al quedar la grasa de las caderas comprimida por el pantalón? Tengo que deshacerme de esa grasa como sea, hasta del último milimetro. Hay algunas, que no sé cómo se atreven a ir así. ¿Nunca se miran al espejo de espaldas o qué?
Bueno, pues a pesar de todo me he comprado bombones y acabo de comerme uno relleno de chocolate blanco. Enseguida se me ha esbozado una sonrisilla en la cara. ¡Funciona!
Poco a poco parece que puedo abrirme paso a través del fango. La energía fluye de vuelta a mí. Hay que buscar más aspectos positivos, cómo si pasaras un radar a tu vida cotidiana. ¿Qué más, qué más hay de bueno? Mañana mi marido se va tres días de viaje. Normalmente me entristecería o le armaría una bulla por pirarse tres días en vez de uno, pero... ¡se le puede sacar tanto partido! Excursiones, vicios, películas prohibidas, dejar de vigilar el móvil, tomarme las últimas copas... Sin embargo, no acabo de ilusionarme al respecto. Sin él voy a aburrirme mortalmente. Y tengo tantas obligaciones ineludibles... Quedar con la profe para hablar de los progresos de mi hijo, quedar con un compañero que intentará ligar conmigo para recoger unas cosas que me dejé... Y tras eso, ¡la libertad! Ni tareas ni marido. Pero desde ahora hasta entonces... me parece que falta una eternidad.
¿Qué mas se puede hacer para quitarse la depresión? Echarse una siesta. La mente hace de las suyas y con fortuna, puede que sueñes algo bonito y te levantes de inexplicable buen humor. O tomarse una copa. El alcohol también ayuda. ¡Si el maldito no fuese tan perjudicial...!
Bueno, el proceso de curamiento ha comenzado. Al menos, tengo ganas de salir de esto. ¡Eso también es bueno! En otro par de horas, dejaré de suspirar atontada por la tristeza.