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ergometrina

misterios
De celos, equilibrio e infidelidad. (13-06-2006)

En la imagen, las incomodidades por las que a veces se ven obligados a pasar unos amantes para disfrutar de su derecho a un poquito de felicidad. (De la película "Close my eyes" con Clive Owen)

A ver, ¿os habéis parado a pensar por qué precisamente el contacto sexual extra-conyugal es el detonante que ningún celoso consiente? ¿Por qué sólo importa eso, que haya habido algo físico? Bien conocida es la frase "¿Qué? ¿Te has acostado con otra? ¡Cómo has sido capaz!".

¿Qué pasa? Igualmente se puede ser infiel en pensamiento y parece ser que eso a todo el mundo le resulta muy soportable y llevadero, cuando en mi opinión, es inmensamente más relevante que el contacto físico.

La pregunta del ¿me serás fiel? parece ser sinónimo de ¿no te acostarás con otra, no? En el caso de los hombres yo me preocuparía bien poco. Al fin y al cabo, en el 99,9999% de las veces que alguno de ellos es infiel, poco les interesa de la amante ocasional más allá de su cuerpo y rostro bonito. No supone en modo alguno amenaza para la esposa.

El peligro está en cuando la atracción pasa del plano físico al espiritual, osea, cuando se entra en fase de enamoramiento, esa que a nadie parece preocupar. Es decir, tu pareja puede estar pensando en otro las veinticuatro horas del día y sufriendo insomnio, pero mientras no se acueste con él... Parece estar permitido.

Pues me resulta muy gracioso. Imagina a tu mujer que te dice: "Cariño, es que le quiero tanto que me duele el alma cuando no lo veo. Mire dónde mire veo su rostro y sueño con sentir sus besos, caricias, con hacer el amor con él. Pero tranquilo, sé que estoy casada y... no me iré con el a la cama, aunque la necesidad me empozoñe cada celula".

Y entonces, ¿qué pasa? Seguramente al marido ya no le parece tan irrelevante. ¿O sí? Bueno, si lo supiera, ya ves si le preocuparía, ¡vaya que sí! Pero fantasías y pensamientos se guardan en secreto y son difíciles de descubrir, por eso, dar importancia a la relación sexual final... Depende en mucho de lo que la haya provocado.

Hace unos días conocí a una mujer casada que me sorprendió. Yo pensaba que se llevaba mal con su marido, ya que en cada conversación incorporaba picaresca y ligoteo. Incluso nos llegó un cliente de "me quito el sombrero" y ella coge, llama a su marido y le dice:
-Cariño, te voy a ser infiel mentalmente.
-¿Él merece la pena? -pregunta.
-Uy... ¡y tanto!
-Vale. Pues luego me lo cuentas.
Me quedé de piedra, tanto más cuando luego descubrí que entre ellos se llevan estupendamente, pero ahora lo comprendo: al marido no le preocupa un capricho físico; sabe que no se ha casado con él por su cuerpo y que una fantasia sana no le va a dejar sin mujer. Desde luego, este marido era el anti-celoso, probablemente porque sabe que es un hombre que vale la pena y que trata bien a su mujer.

Es conocido que el celoso adolece siempre de una gran inseguridad en sí mismo. Sabe que no se porta como debería. Ni ayuda en casa, ni con los niños, ni se molesta en dar placer a su mujer, ni en dejarle ver a ella sus series favoritas. Sabe que hay hombres que se comportan infinitamente mejor, y por lo tanto, tiene miedo de que su esposa los descubra y decida dejarle por uno de ellos. Él mismo es culpable, él lo sabe y por eso acecha, alerta a la aparición de un rival al que ella haya podido notar. 

Dicen que para que una pareja funcione debe haber EQUILIBRIO, es decir, que cada uno de los miembros sienta que recibe tanto cómo da. Hay maridos que llegan a casa, se sientan en el sofá, cogen SU mando y le piden una cerveza a la esposa. ¿Qué obtiene ella de un marido así? Si no trabaja, considerará que ya que él la mantiene, debe aguantarlo. Tristemente, es así. Sólo le quedan los sueños o empezar de nuevo por sí misma, y es muy duro romper, comenzar a trabajar con un sueldo de mala muerte y mantener un par de hijos y seguir pagando una casa. Mejor seguir poniéndole cervezas, cederle el mando y dedicarse a soñar. Para ella, sus fantasías secretas y prohibidas restablecen el equilibrio, de ahí el triunfo de la novela romántica y de series como "Pasión de gavilanes".

Pero, ¿qué ocurre cuando ella aporta tanto dinero como él al hogar y además se ocupa del resto de tareas? Pues que el equilibrio está inclinado completamente en su contra. El marido sólo recibe; ella sólo da. Así que, por sí misma tiene que procurarse lo que le falta. Probablemente tenga un marido Celoso con mayúsculas. Y cuando aparezca (y acaban apareciendo) un hombre que espontáneamente le trate como ella sueña, se dará el enamoramiento en un gran porcentaje de casos. Mantendrá oculto en sus fantasías a su príncipe azul y no sentirá culpabilidad alguna, pues se lo merece.

"Mi marido me trata mal. Para él la lealtad no tiene sentido. Es capaz de hacer por un amigo algo que yo llevo años rogándole. Siempre hay que ir de vacaciones donde él quiere, ver en la tele lo que él quiere. A mí me ha anulado. ¿Por qué sigo con él? Por comodidad y curiosidad: no entiendo su modo de comportarse tan mezquino. ¿Y cómo lo soporto? No me privo de ningún hombre: sé que me lo merezco. Y no me siento culpable en absoluto. Ya he intentado que cambie y no lo hace, por lo que, lo mio, es una reacción normal. Él no merece que yo me prive de "esos" placeres: ya me ha quitado bastantes. Sé que si alguna vez me pilla, será el fin. Y lo lamento: él se lo ha buscado. Pero, ¿qué voy a hacer? No tengo otra vía de escape. Sé que en secreto hago lo que más le fastidia y así, el balance se restablece. Pero repito, él lo ha causado. Si me hubiera tratado bien, como una parte importante de su vida, yo no habría buscado en otros el amor del que carezco, porque eso es lo que busco, sentirme amada. Desde su primera e impactante traición, dejé de serle fiel en pensamiento. Luego, cuando supe que me pillaba in situ con alguno era el fin, pues... fue empezar y no parar. ¿Para qué? No me va a perdonar ni una ni veinte. Y además, se lo merece. Ahora ni me importa que me trate mal; ya me resarzo yo por otro lado". Caty.

Él modo de pensar de Caty puede que no sea muy común, pero es correcto. No deja a su marido porque necesita vengarse, pero lo que importa: ha encontrado el modo de restablecer el equilibrio. Su pareja no es común, pero siguen juntos, y a ella ya no le sientan tan mal sus deslealtades. En cambio, al marido le parecería un crimen de llegar a enterarse, en vez de comprender, que no le ha dejado otra salida; en vez de reaccionar a tiempo y comenzar a tratarla bien.

Quiero transmitir con esto que la tan temida infidelidad sexual o procede de un capricho físico sin importancia, o es la señal final de que estás perdiendo a tu pareja y obligándole a hallar fuera aquello de lo que tú le privas. No es el momento de iniciar los trámites de divorcio: es una situación terminal en la que debes tragarte tu orgullo, recapacitar y admitir. Y ten en cuenta, que a pesar de todo, ella ha seguido a tu lado, y eso es por algo.

Publicado por RebeccaMRM a 14:35:14 in psicologia | Comentarios(2) |  Permacoplamiento
Los entierros (07-06-2006)

Los entierros. ¿Os habéis parado alguna vez a pensar en porqué la gente acude a los entierros? No es por cariño al difunto en muchos de los casos, no. Lo que es indicativo de que seguramente no existe la vida de ultratumba, pues de lo contrario, más de uno le habría dado un escarmiento de muerte a los que han ido a los funerales para evitar el maldito “qué dirán”.

Me fastidian muchísimo todas estas absurdas normas sociales. Y los que las siguen me sulfuran. Como hoy. A un amigo se le muere una prima. Él sabía ya hace medio que se estaba muriendo. ¿Creéis que se ha molestado en llamarla? Pues sólo una vez. Ahora bien, llega el entierro, cuando la pobre prima no va a enterarse de quién va y de quién no, y mi amigo, que días antes ha dicho que no puede faltar al trabajo, decide ir.
-Si no voy me voy a sentir como un cabrón – se justifica.

Ya. Y yo me lo creo. Lo que pasa es que el entierro es en Venecia, y a ver quién le dice que no a un viajecito de tres días. Lo que fastidia es que finja que va por respeto a la difunta. Y encima se le ocurre pedirme consejo sobre que ponerme. “Es que mi traje negro está viejo”. Vamos, que es capaz de valerse del entierro para birlarle a su mujer 400 pavos y comprarse un traje nuevo. ¡Increíble! ¡Qué desvergüenza!
Lo mismo que irse tres días. ¡Tres!
”Es que en lo que llega el avión, y los traslados, como es por la mañana, tengo que irme el día antes, y claro, no me voy a volver el mismo día del entierro, tengo que quedarme un poco más con la familia”.

Este amigo mío, pocos días antes, me sacó de una playa a las nueve de la mañana porque no podía faltar a trabajar. Y ahora, ¿se coge tres días, así porque sí? Se me revuelve el estómago. Y este por lo menos se va a Venecia, pero, ¿qué pasa cuando el funeral es en lugar privado de encanto y de exotismo?

A mi se me murió mi abuela hace medio año. Estaba muy unida a ella. Cuchicheábamos sobre hombres a hurtadillas de su hija. Pude ir al velatorio, pero no al entierro. Yo sí que no podía arriesgarme a no ir a trabajar. Y consideré que mi abuela lo comprendería. Luego he sido la única en llevarle flores al cementerio. Pero... ¡cómo me criticaron por eludir mis obligaciones sociales! “Pues tenías que haber ido. Haber pedido un certificado en el tanatorio y ya no habrías tenido que ir a trabajar”. ¿Por qué? Porque a todos les sentó muy mal hacer el paripé para trasladarse 200kms a un pueblo de mala muerte donde mi abuela quería que se la enterrase.

¡Es repugnante! ¿Para qué ir para eso? ¿Cómo no se les revuelve la conciencia? ¿Y si la abuela anda por ahí, flotando en espíritu y leyendo pensamientos, descubriendo que todos han ido para evitar criticas? ¿No cerraría de un golpe la tapa del ataúd? Yo, de ser un fantasma, lo haría. Y les dejaría sin luz.

Así que, yo no quiero que venga a mi entierro ninguno de los que han pasado de mí mientras estoy viva. Tuve un marido una vez. Le dejé porque no me sentía querida, sin embargo, él se defendía diciendo: “Claro que te quiero. Si te mueres lloraría”. ¡Ya! En presencia de otros. Los muertos ya no cuentan. Las cosas hay que demostrarlas en vida. Y el que crea llorar por el difunto, que no se engañe. El difunto ya no siente nada. Lloras por los que se quedan, o lloras por ti mismo. O por su mujer que se ha quedado viuda con dos hijos y tres hipotecas. El muerto ya es libre y ni sufre ni padece ni recuerda quién era ni dónde vivía ni con quién.

Y lo mismo va para las bodas. ¡A pocos les importa la unión de los novios! La mayoría van por obligación quejándose de que haya que dar la gala. Por eso, yo pasé de hacer una boda multitudinaria. Invité a siete, y a mi pesar. Aún sobraban unos cuantos.

Publicado por RebeccaMRM a 13:50:24 in sociedad | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Hacer algo nuevo (07-06-2006)
http://www.stars-masculines-nues.com/Marky%20Mark-CK(1).jpg

Nada, aqui. Las 01:17am y muriéndome de calor y de alergias. ¿No acabará la excesiva higiene siendo la nueva plaga? Hace poco me he curado de un orzuelo y ahora tengo un sarpullido en la lengua. ¿Y que eso porque sale? Pues por ejemplo por no lavarte las manos exhaustivamente después de jugar a bowling. Por agarrarte a la barra del autobus, coger luego con esa mano un cigarrillo, llevártelo a la boca... Queda claro, ¿no? Sí, es un auténtico rollo. Por lo menos, el polen aún no me afecta. Toco madera, por si acaso.

Hoy he hecho algo nuevo. Nada relevante. Simplemente comprarme una piña natural. Yo ni sabía que aspecto tenía la piña hasta que la vi cortada en rodajas en el buffet de desayuno de un hotel. Nunca me ha gustado el sabor de la piña, hasta que al natural me pareció bonita, la probé y... no me pareció mal.
Sin embargo, me la he comprado por otra razón. Vi una receta diurética que consiste en hervir la cáscara de un piña junto con una rodaja de limón y luego beberse el liquido resultante. Un litro y medio, recomendaban. Y lo estoy probando, a ver si me deshincho de una vez. De cara al verano abrasador, hay que quitarse volumen como sea.

Aparte he hecho otras cosas más interesantes, que no puedo contar aquí... De pista os dejo la foto de Mark Wahlberg. ;)

Publicado por RebeccaMRM a 01:31:13 in albedrios | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Un dia depre (05-06-2006)

Si, ¿qué mujer no los conoce? Pues hoy yo tengo uno de ellos y es un verdadero asco. Me siento como intentando nadar en fango, sin avanzar y hudiéndome cada vez un poco más, y lo peor, es que me resulta indiferente. Pero paso de estar en este plan improductivo.
Dicen que buscar el lado bueno ayuda, así que, se lo encuentro. La depresión sin sentido surge pocos días antes de la regla, ¿no? Claro, el cerebro se entristece porque no ha comenzado a crearse otro ser. Pero a mi me supone un inmenso motivo de alegria. Hace ya dos meses que, a mi pesar, intento quedarme embarazada y estoy hasta el moño de dejar de beber desde el preciso día de la ovulación sólo por orden de mi esposo. Además, los bebés me disgustan. Pero sé que si no tengo otro, cuando cumpla cuarenta me arrepentiré de por vida, y además, una vez cumplen los cuatro años, empiezo a disfrutar de los niños. El embarazo lo tengo atragantado. En cinco días podré hacerme un test pero hasta entonces... Por eso, estar depre sin ton ni son es buena señal. Sólo me falta la espinilla pre-regla y ya. ¡Me daré una fiesta de todos mis vicios antes de volver a intentarlo el mes que viene! Ay... nunca tengo bastante.

Otro método que cura la depresión es el chocolate. Aunque estoy a regimen... Por cierto, esta moda de prendas de cintura baja no favorece a casi nadie. ¿Os habeís fijado en los flotadores que salen al quedar la grasa de las caderas comprimida por el pantalón? Tengo que deshacerme de esa grasa como sea, hasta del último milimetro. Hay algunas, que no sé cómo se atreven a ir así. ¿Nunca se miran al espejo de espaldas o qué?
Bueno, pues a pesar de todo me he comprado bombones y acabo de comerme uno relleno de chocolate blanco. Enseguida se me ha esbozado una sonrisilla en la cara. ¡Funciona!

Poco a poco parece que puedo abrirme paso a través del fango. La energía fluye de vuelta a mí. Hay que buscar más aspectos positivos, cómo si pasaras un radar a tu vida cotidiana. ¿Qué más, qué más hay de bueno? Mañana mi marido se va tres días de viaje. Normalmente me entristecería o le armaría una bulla por pirarse tres días en vez de uno, pero... ¡se le puede sacar tanto partido! Excursiones, vicios, películas prohibidas, dejar de vigilar el móvil, tomarme las últimas copas... Sin embargo, no acabo de ilusionarme al respecto. Sin él voy a aburrirme mortalmente. Y tengo tantas obligaciones ineludibles... Quedar con la profe para hablar de los progresos de mi hijo, quedar con un compañero que intentará ligar conmigo para recoger unas cosas que me dejé... Y tras eso, ¡la libertad! Ni tareas ni marido. Pero desde ahora hasta entonces... me parece que falta una eternidad.

¿Qué mas se puede hacer para quitarse la depresión? Echarse una siesta. La mente hace de las suyas y con fortuna, puede que sueñes algo bonito y te levantes de inexplicable buen humor. O tomarse una copa. El alcohol también ayuda. ¡Si el maldito no fuese tan perjudicial...!

Bueno, el proceso de curamiento ha comenzado. Al menos, tengo ganas de salir de esto. ¡Eso también es bueno! En otro par de horas, dejaré de suspirar atontada por la tristeza.

Publicado por RebeccaMRM a 15:44:20 in psicologia | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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