En la imagen, las incomodidades por las que a veces se ven obligados a pasar unos amantes para disfrutar de su derecho a un poquito de felicidad. (De la película "Close my eyes" con Clive Owen)
A ver, ¿os habéis parado a pensar por qué precisamente el contacto sexual extra-conyugal es el detonante que ningún celoso consiente? ¿Por qué sólo importa eso, que haya habido algo físico? Bien conocida es la frase "¿Qué? ¿Te has acostado con otra? ¡Cómo has sido capaz!".
¿Qué pasa? Igualmente se puede ser infiel en pensamiento y parece ser que eso a todo el mundo le resulta muy soportable y llevadero, cuando en mi opinión, es inmensamente más relevante que el contacto físico.
La pregunta del ¿me serás fiel? parece ser sinónimo de ¿no te acostarás con otra, no? En el caso de los hombres yo me preocuparía bien poco. Al fin y al cabo, en el 99,9999% de las veces que alguno de ellos es infiel, poco les interesa de la amante ocasional más allá de su cuerpo y rostro bonito. No supone en modo alguno amenaza para la esposa.
El peligro está en cuando la atracción pasa del plano físico al espiritual, osea, cuando se entra en fase de enamoramiento, esa que a nadie parece preocupar. Es decir, tu pareja puede estar pensando en otro las veinticuatro horas del día y sufriendo insomnio, pero mientras no se acueste con él... Parece estar permitido.
Pues me resulta muy gracioso. Imagina a tu mujer que te dice: "Cariño, es que le quiero tanto que me duele el alma cuando no lo veo. Mire dónde mire veo su rostro y sueño con sentir sus besos, caricias, con hacer el amor con él. Pero tranquilo, sé que estoy casada y... no me iré con el a la cama, aunque la necesidad me empozoñe cada celula".
Y entonces, ¿qué pasa? Seguramente al marido ya no le parece tan irrelevante. ¿O sí? Bueno, si lo supiera, ya ves si le preocuparía, ¡vaya que sí! Pero fantasías y pensamientos se guardan en secreto y son difíciles de descubrir, por eso, dar importancia a la relación sexual final... Depende en mucho de lo que la haya provocado.
Hace unos días conocí a una mujer casada que me sorprendió. Yo pensaba que se llevaba mal con su marido, ya que en cada conversación incorporaba picaresca y ligoteo. Incluso nos llegó un cliente de "me quito el sombrero" y ella coge, llama a su marido y le dice:
-Cariño, te voy a ser infiel mentalmente.
-¿Él merece la pena? -pregunta.
-Uy... ¡y tanto!
-Vale. Pues luego me lo cuentas.
Me quedé de piedra, tanto más cuando luego descubrí que entre ellos se llevan estupendamente, pero ahora lo comprendo: al marido no le preocupa un capricho físico; sabe que no se ha casado con él por su cuerpo y que una fantasia sana no le va a dejar sin mujer. Desde luego, este marido era el anti-celoso, probablemente porque sabe que es un hombre que vale la pena y que trata bien a su mujer.
Es conocido que el celoso adolece siempre de una gran inseguridad en sí mismo. Sabe que no se porta como debería. Ni ayuda en casa, ni con los niños, ni se molesta en dar placer a su mujer, ni en dejarle ver a ella sus series favoritas. Sabe que hay hombres que se comportan infinitamente mejor, y por lo tanto, tiene miedo de que su esposa los descubra y decida dejarle por uno de ellos. Él mismo es culpable, él lo sabe y por eso acecha, alerta a la aparición de un rival al que ella haya podido notar.
Dicen que para que una pareja funcione debe haber EQUILIBRIO, es decir, que cada uno de los miembros sienta que recibe tanto cómo da. Hay maridos que llegan a casa, se sientan en el sofá, cogen SU mando y le piden una cerveza a la esposa. ¿Qué obtiene ella de un marido así? Si no trabaja, considerará que ya que él la mantiene, debe aguantarlo. Tristemente, es así. Sólo le quedan los sueños o empezar de nuevo por sí misma, y es muy duro romper, comenzar a trabajar con un sueldo de mala muerte y mantener un par de hijos y seguir pagando una casa. Mejor seguir poniéndole cervezas, cederle el mando y dedicarse a soñar. Para ella, sus fantasías secretas y prohibidas restablecen el equilibrio, de ahí el triunfo de la novela romántica y de series como "Pasión de gavilanes".
Pero, ¿qué ocurre cuando ella aporta tanto dinero como él al hogar y además se ocupa del resto de tareas? Pues que el equilibrio está inclinado completamente en su contra. El marido sólo recibe; ella sólo da. Así que, por sí misma tiene que procurarse lo que le falta. Probablemente tenga un marido Celoso con mayúsculas. Y cuando aparezca (y acaban apareciendo) un hombre que espontáneamente le trate como ella sueña, se dará el enamoramiento en un gran porcentaje de casos. Mantendrá oculto en sus fantasías a su príncipe azul y no sentirá culpabilidad alguna, pues se lo merece.
"Mi marido me trata mal. Para él la lealtad no tiene sentido. Es capaz de hacer por un amigo algo que yo llevo años rogándole. Siempre hay que ir de vacaciones donde él quiere, ver en la tele lo que él quiere. A mí me ha anulado. ¿Por qué sigo con él? Por comodidad y curiosidad: no entiendo su modo de comportarse tan mezquino. ¿Y cómo lo soporto? No me privo de ningún hombre: sé que me lo merezco. Y no me siento culpable en absoluto. Ya he intentado que cambie y no lo hace, por lo que, lo mio, es una reacción normal. Él no merece que yo me prive de "esos" placeres: ya me ha quitado bastantes. Sé que si alguna vez me pilla, será el fin. Y lo lamento: él se lo ha buscado. Pero, ¿qué voy a hacer? No tengo otra vía de escape. Sé que en secreto hago lo que más le fastidia y así, el balance se restablece. Pero repito, él lo ha causado. Si me hubiera tratado bien, como una parte importante de su vida, yo no habría buscado en otros el amor del que carezco, porque eso es lo que busco, sentirme amada. Desde su primera e impactante traición, dejé de serle fiel en pensamiento. Luego, cuando supe que me pillaba in situ con alguno era el fin, pues... fue empezar y no parar. ¿Para qué? No me va a perdonar ni una ni veinte. Y además, se lo merece. Ahora ni me importa que me trate mal; ya me resarzo yo por otro lado". Caty.
Él modo de pensar de Caty puede que no sea muy común, pero es correcto. No deja a su marido porque necesita vengarse, pero lo que importa: ha encontrado el modo de restablecer el equilibrio. Su pareja no es común, pero siguen juntos, y a ella ya no le sientan tan mal sus deslealtades. En cambio, al marido le parecería un crimen de llegar a enterarse, en vez de comprender, que no le ha dejado otra salida; en vez de reaccionar a tiempo y comenzar a tratarla bien.
Quiero transmitir con esto que la tan temida infidelidad sexual o procede de un capricho físico sin importancia, o es la señal final de que estás perdiendo a tu pareja y obligándole a hallar fuera aquello de lo que tú le privas. No es el momento de iniciar los trámites de divorcio: es una situación terminal en la que debes tragarte tu orgullo, recapacitar y admitir. Y ten en cuenta, que a pesar de todo, ella ha seguido a tu lado, y eso es por algo.





