Ahora la ciencia dice que la mujer siempre ha sido promiscua por naturaleza. Y que sólo ha dejado de serlo por absurdas normal sociales. ¡Vaya...! ¡Qué descubrimiento tan... insólito! Lo más interesante es en qué se han basado para llegar a tal asombrosa conclusión.
Se ha descubierto que hay tres tipos de espermatozoides en la manada de esperma de cada hombre:
-El primer tipo son los asesinos o killers, que van en la vanguardia, adelantando, para aniquilar a espermatozoides procedentes de otros hombres.
-El segundo lo forma el grupo central, el más valioso y el más protegido.
-Y por último, en tercer lugar los espermatozoides de barrera, que matan a los que pudieran venir detrás.
Visto esto, la ciencia se preguntó : ¿Y para qué? ¡Si en la vagina sólo suele haber esperma de un único hombre, y eso... con suerte!. Y pensando y pensando, dedujeron que seguramente en otros tiempos no era así y que la mujer, no es que sólo se acostara con cuatro hombres al día, por ejemplo, sino que lo hacía de seguido. Vamos, como si fuera la taquilla de un cine recién abierta en día de estreno.
¿Vosotros podeís creer tal cosa? Dicen, además, que por eso los hombres se libraban de luchar entre sí, como hacen ahora los animales (sobre todo muy vistoso en los que tienen cornamenta), ya que sus espermas luchaban por ellos dentro de la vagina. Muy cómodo eso de delegar en "otros" tamaña responsabilidad.
¿En qué más se apoyan? En el pronunciado reborde del glande. Manifiestan que la especie humana masculina es la única que lo posee. Y... ¿adivináis para qué sirve? ¡Para barrer hacia fuera de la vagina cualquier otro esperma ajeno que pudiese haber! ¡Qué horror! Además, ¿un hombre barriendo? ¡No puede ser!
Y también se basan en el tamaño de los testículos, mas grandes en relación con el cuerpo en el hombre que en la mayoría de otras especies. También pensaron "¿Para qué? Pero, ¿para qué le podría hacer falta al hombre producir tanto esperma?". Pues parece que hace mucho, muchísimo, era muy fácil conseguir una mujer y claro, si ella acababa de yacer con otros tres o cuatro tipos y tú querías tener alguna posibilidad de que engendrase un hijo tuyo, pues tenías que afanarte, muy, muy a menudo, producir mucho esperma para poder cubrir todas esas veces, y rogar para que tu batallón de espermatozoides ganase la guerra en el interior del túnel femenino. En otras palabras, el hombre tiene testículos grandes como reminiscencia de otra época en que pasaba las horas dale que te pego. Y los científicos siempre se apoyan en los gorilas: grandes músculos y diminutos genitales. Así asustaban a los contricantes y el ganador a ojos vista era el único en disfrutar del privilegio de entretener a una determinada hembra; ya no le hacía falta competir en interiores.
No, es que...fundamentar una teoría no debe ser muy difícil. El orgasmo femenino también se pone a su favor. A ver, todos hemos oido que existe como un aliciente para que la mujer se acueste con alguien, ¿no? Y así, asegurar que conciba y que sobreviva la especie. Pues ahora dicen que no. Que no sirve para eso. Que alimentarse también es vital para que sobreviva la especie y no por eso comer nos produce orgasmos. ¡Qué graciosos! ¡Qué manera más sencilla de solucionar el problema! Es que si comer produjese orgasmos... ¡estaríamos todos obesos! Y además, ya está el hambre para eso. Pero vale, si comer produjera orgasmos, entonces, ¿a quién le interesaría el sexo?
Bueno, dicen que la razón principal de que exista el orgasmo es para que la mujer no se levante inmediatamente después de la cópula y se vaya a dar una vuelta, con lo que el esperma se saldría y sería más difícil que se quedase embarazada. Que el orgasmo por lo menos asegura que se quede unos minutos tumbadita y relajada. No sé. Ni que fuera tan extenuante. Y si es así, entonces ¿por qué la naturaleza ha permitido que se puedan hacer tantas posturas para el amor? Porque, ya me dirás, si es ella la que está encima, por muy relajadita que se quede, el esperma va a parar donde va a parar.
Y ya que le habían encontrado sentido a la existencia del orgasmo, comenzaron a indagar el porqué de que tarde tanto tiempo en ser alcanzado por las mujeres y... ¡bingo! Pues porque si se acostaba con tantos hombres y hubiera logrado el orgasmo con el primero, no le habría interesado continuar. Así que, según estos científicos, la naturaleza pensó: "Mira, vamos a ponerle el orgasmo a los treinta minutos, ¿vale? Para que les de tiempo a unos cuantos a yacer con ella". ¡Me parto de risa! Osea, están diciendo que un hombre actual tiene que hacer el trabajo de cinco o diez hombres de los antes para poder satisfacer a su pareja. Bueno... parte de fundamento tiene. Por eso hay tantas insatisfechas y tantos hombres frustrados: ¡es una tarea de titanes!
Y todo esto para acabar descubriendo que la mujer es infiel por naturaleza. Y que se reprime inmensamente por las costumbres sociales. Pero que acabará mutando. ¡Qué gracia! ¡Pues ya podía mutar la manía de almacenar grasa para las temporadas de hambruna!
Yo opino que esta novedosa teoría no tiene ni pies ni cabeza. Seguro que algún científico pillado en flagrante delito de adulterio quiso, retorcidamente, demostrar a su esposa que ella era igual de culpable... geneticamente.
Y ahora yo voy a desbancar la teoría. A ver, a la naturaleza lo que le preocupa es la supervivencia de las especies, ¿no? Decir que el orgasmo no está para incitar a hacer el amor sólo porque no lo tenemos al alimentarnos, es absurdo. ¡Por mucho que comas... si no te acuestas con nadie, adios especie! El orgasmo está para hacer que la tarea reproductiva sea muy agradable y para que la mujer se quede tumbadita un rato, la naturaleza inventó... ¿adivinais? ¡Sí, el amor! Y así, la mujer enamorada, con o sin orgasmo, ya no sólo se quedaba cinco minutos tranquila, ¡sino toda la noche! Sino, ahi está la famosa costumbre masculina de escaparse tras el acto sexual con cualquier excusa poco creíble. Que hay mujeres que también se van inmediatamente si el compañero de turno no ha resultado satisfactorio. El orgasmo está como un aliciente, una esperanza, una ilusión.
Ahora vamos con lo del pronunciado reborde del glande. ¿Cómo va a servir para barrer hacia fuera, si a la vez también empuja hacia dentro?
Y los de los tres tipos de espermatozoides, también se le puede encontrar otra funcionamiento. Los de barrera, se quedan atrás para aniquilar a los más lentos y defectuosos y no permitir que lleguen al óvulo ni por milagro. Y los asesinos, seguro que permiten el paso de los más rápidos y sanos, pero si por casualidad hay algún escuchimizado veloz, lo destruyen. Vamos, que son como porteros de discoteca. No les engañas ni llegando en un Ferrari.
Yo creo que las cosas son como siempre han sido. El hombre se acuesta con todas las que puede, y la mujer se ocupa de escoger, entre todos sus pretendientes, al más guapo, al más atractivo, al más inteligente, al más fuerte, al más rico... Si la mujer fuera promiscua por naturaleza y estuviera resistiendo un impulso tan fuerte sólo por normas morales, tendría tal fuerza de voluntad que ¡seguiría a rajatabla cualquier dieta sin problema!
Sólo queda una incógnita: ¿por qué el orgasmo es tan difícil de alcanzar? Decir que es para que la mujer se acostara con cinco o seis seguidos es una aberración. ¡Vete a saber porqué cuesta tanto! Total, el embarazo se produce con y sin él. Yo no tengo ni la menor idea.
¿Alguien tiene alguna sugerencia?





