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ergometrina

misterios
Nuevos descubrimientos en SEXo (31-03-2006)

Ahora la ciencia dice que la mujer siempre ha sido promiscua por naturaleza. Y que sólo ha dejado de serlo por absurdas normal sociales. ¡Vaya...! ¡Qué descubrimiento tan... insólito! Lo más interesante es en qué se han basado para llegar a tal asombrosa conclusión.

Se ha descubierto que hay tres tipos de espermatozoides en la manada de esperma de cada hombre:

-El primer tipo son los asesinos o killers, que van en la vanguardia, adelantando, para aniquilar a espermatozoides procedentes de otros hombres.

-El segundo lo forma el grupo central, el más valioso y el más protegido.

-Y por último, en tercer lugar los espermatozoides de barrera, que matan a los que pudieran venir detrás.

Visto esto, la ciencia se preguntó : ¿Y para qué? ¡Si en la vagina sólo suele haber esperma de un único hombre, y eso... con suerte!. Y pensando y pensando, dedujeron que seguramente en otros tiempos no era así y que la mujer, no es que sólo se acostara con cuatro  hombres al día, por ejemplo, sino que lo hacía de seguido. Vamos, como si fuera la taquilla de un cine recién abierta en día de estreno.

¿Vosotros podeís creer tal cosa? Dicen, además, que por eso los hombres se libraban de luchar entre sí, como hacen ahora los animales (sobre todo muy vistoso en los que tienen cornamenta), ya que sus espermas luchaban por ellos dentro de la vagina. Muy cómodo eso de delegar en "otros" tamaña responsabilidad.

¿En qué más se apoyan? En el pronunciado reborde del glande. Manifiestan que la especie humana masculina es la única que lo posee. Y... ¿adivináis para qué sirve? ¡Para barrer hacia fuera de la vagina cualquier otro esperma ajeno que pudiese haber! ¡Qué horror! Además, ¿un hombre barriendo? ¡No puede ser!

Y también se basan en el tamaño de los testículos, mas grandes en relación con el cuerpo en el hombre que en la mayoría de otras especies. También pensaron "¿Para qué? Pero, ¿para qué le podría hacer falta al hombre producir tanto esperma?". Pues parece que hace mucho, muchísimo, era muy fácil conseguir una mujer y claro, si ella acababa de yacer con otros tres o cuatro tipos y tú querías tener alguna posibilidad de que engendrase un hijo tuyo, pues tenías que afanarte, muy, muy a menudo, producir mucho esperma para poder cubrir todas esas veces, y rogar para que tu batallón de espermatozoides ganase la guerra en el interior del túnel femenino. En otras palabras, el hombre tiene testículos grandes como reminiscencia de otra época en que pasaba las horas dale que te pego. Y los científicos siempre se apoyan en los gorilas: grandes músculos y diminutos genitales. Así asustaban a los contricantes y el ganador a ojos vista era el único en disfrutar del privilegio de entretener a una determinada hembra; ya no le hacía falta competir en interiores.

No, es que...fundamentar una teoría no debe ser muy difícil. El orgasmo femenino también se pone a su favor. A ver, todos hemos oido que existe como un aliciente para que la mujer se acueste con alguien, ¿no? Y así, asegurar que conciba y que sobreviva la especie. Pues ahora dicen que no. Que no sirve para eso. Que alimentarse también es vital para que sobreviva la especie y no por eso comer nos produce orgasmos. ¡Qué graciosos! ¡Qué manera más sencilla de solucionar el problema! Es que si comer produjese orgasmos... ¡estaríamos todos obesos! Y además, ya está el hambre para eso. Pero vale, si comer produjera orgasmos, entonces, ¿a quién le interesaría el sexo?

Bueno, dicen que la razón principal de que exista el orgasmo es para que la mujer no se levante inmediatamente después de la cópula y se vaya a dar una vuelta, con lo que el esperma se saldría y sería más difícil que se quedase embarazada. Que el orgasmo por lo menos asegura que se quede unos minutos tumbadita y relajada. No sé. Ni que fuera tan extenuante. Y si es así, entonces ¿por qué la naturaleza ha permitido que se puedan hacer tantas posturas para el amor? Porque, ya me dirás, si es ella la que está encima, por muy relajadita que se quede, el esperma va a parar donde va a parar.

Y ya que le habían encontrado sentido a la existencia del orgasmo, comenzaron a indagar el porqué de que tarde tanto tiempo en ser alcanzado por las mujeres y... ¡bingo! Pues porque si se acostaba con tantos hombres y hubiera logrado el orgasmo con el primero, no le habría interesado continuar. Así que, según estos científicos, la naturaleza pensó: "Mira, vamos a ponerle el orgasmo a los treinta minutos, ¿vale? Para que les de tiempo a unos cuantos a yacer con ella". ¡Me parto de risa! Osea, están diciendo que un hombre actual tiene que hacer el trabajo de cinco o diez hombres de los antes para poder satisfacer a su pareja. Bueno... parte de fundamento tiene. Por eso hay tantas insatisfechas y tantos hombres frustrados: ¡es una tarea de titanes!

Y todo esto para acabar descubriendo que la mujer es infiel por naturaleza. Y que se reprime inmensamente por las costumbres sociales. Pero que acabará mutando. ¡Qué gracia! ¡Pues ya podía mutar la manía de almacenar grasa para las temporadas de hambruna!

Yo opino que esta novedosa teoría no tiene ni pies ni cabeza. Seguro que algún científico pillado en flagrante delito de adulterio quiso, retorcidamente, demostrar a su esposa que ella era igual de culpable... geneticamente.

Y ahora yo voy a desbancar la teoría. A ver, a la naturaleza lo que le preocupa es la supervivencia de las especies, ¿no? Decir que el orgasmo no está para incitar a hacer el amor sólo porque no lo tenemos al alimentarnos, es absurdo. ¡Por mucho que comas... si no te acuestas con nadie, adios especie! El orgasmo está para hacer que la tarea reproductiva sea muy agradable y para que la mujer se quede tumbadita un rato, la naturaleza inventó... ¿adivinais? ¡Sí, el amor! Y así, la mujer enamorada, con o sin orgasmo, ya no sólo se quedaba cinco minutos tranquila, ¡sino toda la noche! Sino, ahi está la famosa costumbre masculina de escaparse tras el acto sexual con cualquier excusa poco creíble. Que hay mujeres que también se van inmediatamente si el compañero de turno no ha resultado satisfactorio. El orgasmo está como un aliciente, una esperanza, una ilusión.

Ahora vamos con lo del pronunciado reborde del glande. ¿Cómo va a servir para barrer hacia fuera, si a la vez también empuja hacia dentro?

Y los de los tres tipos de espermatozoides, también se le puede encontrar otra funcionamiento. Los de barrera, se quedan atrás para aniquilar a los más lentos y defectuosos y no permitir que lleguen al óvulo ni por milagro. Y los asesinos, seguro que permiten el paso de los más rápidos y sanos, pero si por casualidad hay algún escuchimizado veloz, lo destruyen. Vamos, que son como porteros de discoteca. No les engañas ni llegando en un Ferrari.

Yo creo que las cosas son como siempre han sido. El hombre se acuesta con todas las que puede, y la mujer se ocupa de escoger, entre todos sus pretendientes, al más guapo, al más atractivo, al más inteligente, al más fuerte, al más rico... Si la mujer fuera promiscua por naturaleza y estuviera resistiendo un impulso tan fuerte sólo por normas morales, tendría tal fuerza de voluntad que ¡seguiría a rajatabla cualquier dieta sin problema!

Sólo queda una incógnita: ¿por qué el orgasmo es tan difícil de alcanzar? Decir que es para que la mujer se acostara con cinco o seis seguidos es una aberración. ¡Vete a saber porqué cuesta tanto! Total, el embarazo se produce con y sin él. Yo no tengo ni la menor idea.

¿Alguien tiene alguna sugerencia?

Publicado por RebeccaMRM a 15:21:04 in sociedad | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
de tamaños y llaves (30-03-2006)

En la imagen, agujero de bala en la pared de una mezquita en Beyrut.

Y él, un desconocido, le pregunta:

-Y en cuanto a tamaños, ¿cómo prefieres?

-No creo que dependa mucho del tamaño. Cada cerradura tiene su llave, -responde ella enigmática.

-Eso es porque no es has estado conmigo-fanfarronea él.

-¿Qué pasa? ¿Es qué tú tienes una llave maestra? -se burla ella, con exquisito sarcasmo.

Publicado por RebeccaMRM a 15:40:44 in con cinismo | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Las 20000 palabras que curan (29-03-2006)

¡Lo importante es que fluyan las palabras! Como lo hace el geyser Strokkur, hasta 20m de altura y con puntualidad casi milagrosa cada 5 minutos. El mayor superviviente de Islandia.

Según el libro "Porqué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas", las hembras (y que nadie se ofenda pues lo utilizo para no repetir términos) necesitamos veinte mil palabras al día para exorcizar nuestras angustias, miedos, nervios y demás. Un hombre, en cambio, se vale con sólo cuatro mil. Se calla así mucho de lo que debería poner al descubierto y claro... ¡Vete a saber si por eso viven menos! O puede que no verter las preocupaciones al exterior es cancerígeno.

Yo desde luego, hace mucho que me noto que cuando me ocurre algo novedoso y excitante, parece que no acabo de asimilarlo hasta que se lo he contado como poco a dos personas. Tiene su lógica, ¿no? Cada vez que lo explicas te obligas sin darte cuenta a reflexionar sobre el suceso y éste, subrepticia e imperceptiblemente, se va definiendo y ordenando y al final, pues se queda bien guardadito en la zona de memoria a largo del cerebro, digo yo.

Y si no lo cuentas, te empieza a reconcomer, te ataca con pesadillas, te hace fumar más, comer con más avidez, atiborrarte de dulces, de churros o de lo que se te ponga a mano y encima, te añade al problema unos agradables kilitos de más. ¡Estupendo!

Algo harán los problemas o los sucesos demasiado excitantes para que el cerebro los tenga que combatir, ¿no? ¡Vete a saber! Seguro que producen un subidón de alguna sustancia tipo adrenalina que acaba siendo como una sobredosis letal.

Lo he comprobado: me tranquilizo paralelamente a las veces que lo cuento. Ya estaréis pensando: "Menuda habladora... Ésta te agarra y no te suelta". Pues no. El descubrimiento más interesante es que no hace falta ni hablar del problema en sí. Se puede incluso charlar de lo que le venga a tu interlocutor. Mientras tú vayas soltando palabras...

Hoy, por ejemplo, me he quedado en estado de shock. De veras. Sin previo aviso, me llega en el buzón el horario del mes de abril en un hospital nuevo. ¡Y yo no tenía ni idea de que iba a trabajar en abril! Puede parecer muy buena noticia, así de buenas a primeras, pero a mí me ha supuesto una sola cosa: Pánico.

De repente me he visto otra vez como una novata. Hospital nuevo, personal desconocido, la práctica un poco olvidada y encima... ¡en urgencias! ¡Toma! Y a empezar dentro de dos días.

Estaba claro. Había que hablar de ello. Primero se lo he contado a mi madre. Luego a mi hermana. Aún así seguía angustiada. Se lo he contado a otras tres amigas por e-mail. Después, he llamado a otra por teléfono. ¡Es que... 20000 palabras son muchas! Y viendo que no me tranquilizaba ni por ensalmo, me he bajado al parque a charlar dos horas con otras madres. Uff.... He vuelto renacida, renovada, resucitada y... ¡feliz!

Por lo tanto, la fama de charlatanas que tenemos las señoras es por motivos de salud. ¿Qué suena absurdo? Puede. Pero oye, una vez le han encontrado una base científica y se tiene una buena excusa para seguir siendo cómo somos... ¡Bienvenido!

Y aquí, los maridos tienen un buen motivo para escuchar si quieren que sus parejas estén relajadas y gocen de buena predisposición... ya sabemos para qué. Ah, por cierto. En el libro también se menciona que el hombre ataca sus quebraderos de cabeza dedicándose al sexo. Pues, está clarísimo, ¿no? Escucha y... recibirás. Y en cuanto a nosotras... ¡a charlar y a disfrutar de buen humor!

Publicado por RebeccaMRM a 19:59:54 in psicologia | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
esbozos sobre el nacimiento del ¡amor! (28-03-2006)
  1. Confianza instántanea
  2. Empiezan a utilizarse apelativos y apodos que...
  3. Generan ALIANZA
  4. Se hacen halagos, piropos, cumplidos, consejos que...
  5. Predisponen a compartir SECRETOS que...
  6. Generan COMPLICIDAD
  7. Comienzan a tratarse temas personales que...
  8. Generan DEPENDENCIA. Ésta induce a
  9. gran necesidad de estar en contacto,
  10. nace la sensación de APEGO
  11. aparecen los apelativos cariñosos y poco a poco
  12. te sientes ENAMORADO
  13. necesidad de más contacto: visual, verbal, físico
  14. insinuaciones ERÓTICAS
  15. necesidad de contacto físico imperativa
  16. sueños con besar, acariciar, tocar, ver al desnudo...
  17. deseo físico INSOPORTABLE que induce
  18. a la sensación de AMOR VERDADERO que lleva
  19. a consumar el acto sexual.
  20. Y una vez satisfecha la urgencia, si se tiene asegurada su repetición, la pasión va lentamente decreciendo.

Esto es sólo mi opinión. Pero si me ayudáis con vuestros comentarios y experiencias propias, quizá entre todos podríamos llegar a descubrir cómo nace el amor y... ¡utilizarlo a conveniencia! ;)

Publicado por RebeccaMRM a 18:10:08 in psicologia | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
Cómo dejar de madrugar (24-03-2006)

¿Hay algo peor que madrugar? No me refiero a levantarse a las 06am tras haber dormido ocho horas, no, sino a que un impertinente despertador te arranque de tus ensoñaciones cuando tú serías capaz de dormir tres horas más como poco. Y decimos que madrugar es el peor invento del hombre, el castigo de la humanidad. ¡Qué va! Si la jornada laboral comenzara a las 12:00, también sería un incordio levantarse a las diez de la mañana porque seguramente nos habríamos acostado seis o siete horas antes, a las 03:00 ó  a las 04:00, ¿no?

Entonces, el castigo es ser incapaces de acostarse cuando se debe. ¿Y cómo? ¡Si uno tiene tantas cosas que hacer que el día se queda corto! Es que, la verdad, tener que descansar ocho horas diarias para sentirse bien es demasiado, ¿no? Yo me identifico con los primeros modelos de móviles: ¡todos los días a recargar la batería! Que luego... tú echa cuentas: si vives 75 años, tendrías que haber pasado 25 durmiendo. ¡25! Y digo tendrías, porque como intentamos pasarnos con menos...

Alomejor el truco está en hacer días de cuarenta y ocho horas. Sí, yo una vez tuve la suerte de dejar que mi cuerpo siguiese su ritmo, y, ¿qué ocurrió? Pues que dormí diesiséis horas de un tirón. Y luego aguanté despierte otras veintipico sin problema. Ya, pero imagina: trabajar 16 horas un lunes... Luego nada hasta el miércoles claro, pero... Quita, quita. Demasiado. Mal plan.

¿No sería fantástico tener un cerebro con un pila de litio? Sí, de esas que se ponen una hora a cargar y aguantan ni se sabe. ¡A mi me encantaría! Pero tiene una desventaja: dormir poco envejece prematuramente. Si no, que se lo digan a mi marido, que cuando nos casamos aparentaba mi misma edad y ahora... ¡le confunden con mi hermano menor! Normal, le tiene tanto pánico al despertador que lleva a rajatabla lo de las ocho horas, tanto, que por si acaso duerme diez. Eso, al cabo de un año supone que duerme 1095 horas más que yo y que tantos otros. ¡1095 horas perdidas...!

Sí, porque a mí me da pena perder el tiempo durmiendo. Tú calcula: si duermes ocho horas, trabajas otras ocho e inviertes como poco una hora para ir al trabajo y otra para volver, ya tienes dieciocho. Y si tienes la jornada partida, te pones en veinte o en veintiuna horas.

Yo no sé tú, pero a mí se me hace muy escaso. Quieras o no, a poco que tengas que arreglar la casa, se te van otras dos horas que ni te enteras. Y si tienes hijos, tienes que pasar un rato dedicado a ellas. Y si tienes pareja, también hay que darle un poco de tiempo, aunque sólo sea un cuarto de hora, ¿no?

Y ya, me he gastado las veinticuatro que brinda un día. Si quiero pasar un rato haciendo lo que me gusta (aunque sea no hacer nada), no me queda más remedio que sacarlo de las horas de sueño. Yo, lo tengo claro: prefiero seguir durmiendo siete horas o menos y poder ver una película, leer, cenar, remolonear por internet, darme un baño... y seguir diciendo cada mañana al despertar: ¡Maldita sea! Pero, ¿quién se habrá inventado esto de madrugar?

Publicado por RebeccaMRM a 16:53:06 in sociedad | Comentarios(0) |  Permacoplamiento
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